Opinion

Migrantes

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Teporaca Romero del Hierro

domingo, 26 septiembre 2021 | 05:00

“Nuevo jinete Apocalíptico”

Migrantes, el calvario por el sueño americano. Ante la mirada global, México sigue exhibiendo la indolencia del aparato oficial por atender los grandes rubros de la agenda pública, pobreza, marginación, desempleo, déficit sanitario, falta de oportunidades educativas, inseguridad, narcotráfico, misoginia, crímenes de odio, de periodistas, de activistas, un agro en agonía, niñez, juventud, indígenas, adultos mayores y personas con discapacidad en el abandono, crisis migratoria, violación reiterada de los derechos humanos, ecocidios, polarización política, abusos de autoridad y corrupción; donde la insolidaridad comunitaria recrudece la situación.

Hemos insistido, que de no encontrarse solución desde una perspectiva económica-social y humanitaria, el fenómeno migratorio mundial seguirá creciendo, rebasando fronteras, alimentando odios y discriminación. México, a través de los canales de la federación y las entidades de tránsito, deben coordinarse para concretar soluciones desde la óptica compasiva.

Chihuahua como tierra de paso, con el arribo de la nueva administración estatal, en voz de Maru Campos como gobernadora, impulsa una dinámica de solución, “evitando el dolor evitable”, con trato digno para quienes viajan miles de millas por cruzar la frontera, para así emprender un futuro un poco más promisorio que el que viven en sus países de origen.

Hace días, la Agencia Estatal de Investigación de la Fiscalía General del Estado, en trabajo conjunto con otras dependencias, rescataron a 340 migrantes, que se encontraban hacinados en un domicilio de la colonia Vistas Cerro Grande, la mayoría de origen guatemalteco, cientos de hombres, mujeres y niñ@s alojados en un espacio más que reducido, sin agua ni víveres, exponenciando las posibilidades de contagio (coronavirus), bajo un contexto inhumano, como si estuvieran en un campo de concentración. Ciertamente se encontraban por su propia voluntad, todo por cruzar a los Estados Unidos.

La presión migratoria en la frontera norte del país persiste en urbes como Ciudad Juárez, que en mayo pasado registró un récord máximo de más de 180 mil indocumentados arrestados por Estados Unidos. 

L@s migrantes en su tránsito arriesgan sus vidas y las de sus familias, muchos de ellos se acompañan de menores de edad, quienes buscan cruzar a toda costa para sacar adelante a sus familias, ya que sus países de origen les niegan las posibilidades de desarrollo, el horror de la realidad supera la ficción de cualquier filme cinematográfico.

En la última década, la migración proveniente de Guatemala, Honduras, Haití y El Salvador, ha sido retratada por filmes que, en su mayoría, recogen el sentido del drama de un peregrinar, sin perder la objetividad de este fenómeno geopolítico. La migración ha sido unos de los tópicos más recurrentes de la cinematografía a lo largo de la historia. 

El séptimo arte ha retratado los movimientos migratorios como un tema coyuntural en la realidad geopolítica. Recordemos el clásico “Los diez mandamientos” (1956) de Cecil B. DeMille, que dramatiza la historia narrada en el libro del Éxodo de la Biblia cuya autoría tradicionalmente se atribuye a Moisés, un príncipe egipcio adoptado que se convierte en el líder de su pueblo liberando la esclavizada nación hebrea del yugo egipcio, y por lo tanto dirige la huida al Monte Sinaí; hasta llegar a la era contemporánea, como la del conflicto armado en Medio Oriente, la cinematografía ha construido perspectivas relevantes sobre los territorios en conflicto enmarcados en estos desplazamientos, y la actual crisis migratoria centroamericana no es la excepción.

México es un espacio inevitable para el desplazamiento centroamericano, es una barrera que puede resultar infranqueable, que tiende la mano de manera intermitente y que muchas veces resulta más amenazador que la tierra prometida estadounidense. Tan sólo el viaje a bordo del tren conocido como “La Bestia”, un recorrido que puede resultar mortal, debido al nivel de peligrosidad, sin comida, a la intemperie, sin poder dormir por el inminente peligro de caer y morir arrollados, a expensas de las redadas de las autoridades migratorias y de los asaltos armados de grupos criminales, l@s centroamerican@s se desplazan lentamente abrigad@s sólo con esperanzas, alimentad@s por la fraternidad y caridad de terceros.

La migración, fenómeno social y económico es un reto en materia de seguridad y justicia, para los países del primer mundo se les dificulta según expertos, entender que la migración es contenible y administrable, imposible de extinguirla, toda vez que está motivada por la virtud universal: la esperanza. Como dicen ni el mar Mediterráneo, ni los grupos criminales, ni el racismo, ni los elementos policiales, las olas, las rejas o los muros los detiene, ni cuando la xenofobia motiva el grito de “regresa a tu país” (idioma que sea), lo que se revela es la ignorancia, la incapacidad de entender que para un migrante no hay regreso. Por un mundo próspero e incluyente, Sumemos Voces.