Opinion

Militarizar Chihuahua

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Arturo García Portillo

viernes, 07 octubre 2022 | 05:00

Vaya relajo el que armaron los senadores morenistas con tal de complacer a su amo, pastor y guía ampliando el plazo para que ejército siga inmerso en los temas de seguridad publica unos años más. Es tan grotesco. Más que se burlen de todo un país en su cara y lo quieran festejar. 

El asunto es simple. Una reforma constitucional para prolongar la fecha de permanencia de ejército en las calles, por cuatro años más fue aprobada con la mayoría en Cámara de Diputados, pero en el senado les faltaban muchos votos, 9 o más, según cada uno había declarado. Pero el presidente AMLO se encaprichó que salía sí o sí. Y llegaron a contradecirse. El líder de los senadores morenistas, Ricardo Monreal, reconoció que no les daban los votos. López Obrador dijo que sí. 

Cuando vencía el plazo en que debía votarse, bajaron el dictamen porque en efecto no salieron las cuentas. Entonces se les ocurrió tejer toda una cadena de violaciones a la ley. Regresaron dictamen a comisiones. Se fueron a hacer acuerdos con parte del PRI, y confeccionaron uno nuevo que es el mismo pero maquillado, agregaron que se evaluaría la actuación, que se apoyaría a policías locales, cosas así. Con ese pretexto algunos priistas y perredistas cambiaron de parecer, y terminaron dándole los votos que necesitaban, y pasó apenas por dos me parece. 

Lo burdo es que esto no tiene nada que ver con análisis de estrategia, ni conveniencia para el país, ni derecho, ni legalidad, ni orden, ni seguridad. Es burdo y evidente como lo hicieron. Al presidente nacional del PRI, alguien a quien motejan “Alito”, lo atacaron con audios que revelan delitos. Lo sometieron a proceso de desafuero… y oh milagro, cesaron los audios, comisión de desafuero es a modo y ya no le harán nada. Si es delincuente o no, es lo de menos, la justicia, como las instituciones, que se vaya al cuerno según expresión del entonces aguerrido líder opositor López Obrador; lo que sirve es su voto. El mismo día de la votación en la mañana revelan investigaciones, casi todas por cantidades millonarias, contra los senadores Claudia Anaya, Sylvana Beltrones, Miguel Ángel Mancera… y a que si adivinan como votaron. En favor del dictamen modificado. Y adivina más… de esas acusaciones no procederá nada.  O sea, la justicia es para los morenistas aquello que se usa y se desecha. Mas clara no es el agua. 

Muy bien, ya está. Ahora vamos al fondo y a lo que concierne a Chihuahua, que ya del centro francamente nos estamos hartando, aunque seamos hermanos. 

Desde que Felipe Calderón decidió, apenas iniciando su sexenio en 2006, aplicar la ley para someter a quienes cometen delitos, en lugar de hacerse como que no veía y ya no dejar hacer y dejar pasar, se dio cuenta de que la única institución que podía hacerlo era el ejército, y no los policías. La idea es que eso fuera transitorio, mientras se desarrollaba una policía civil, investigadora y dotada de capacidades, sobre todo tecnológicas y de inteligencia, para tomar ese papel. Muchas cosas avanzaron y muchas salieron mal. Pero un aspecto que lo militares pidieron siempre era la cobertura legal a su actuación en tareas que no son de su natural competencia. Algo simple: ¿si se les achacaba la comisión de delitos, serían juzgados por el fuero civil o el militar? ¿Cómo aplica el tema de derechos humanos? Cosas por el estilo. Durante años hubo un limbo jurídico hasta que se hizo esta reforma que reguló lo que ocurría en los hechos. 

Pero como se dijo, esto era transitorio, porque hay la convicción de que esas tareas, las policiacas, tenía que hacerlas un cuerpo civil, regresar ejército a los cuarteles y cumplir la naturaleza de sus funciones. El propio López Obrador, la izquierda completa y muchos más lo dijeron como aquí lo pongo. Pensábamos que eso iba a ocurrir con el sexenio morenista, eso fue lo que prometieron, está en video, en documentos, declaraciones del propio presidente. Y ha hecho exactamente lo contrario. 

Yo entiendo que no se ha desarrollado la policía civil que los supla, pero así hay que decirlo. Con un agravante. Aunque sin reconocer su error, mantiene a ejército en las calles, pero lo ha hecho además de la manera más humillante que ha podido. Los ha puesto de rodillas ante el crimen organizado, en los hechos están en la calle para cuidarlos no para detenerlos. Y además, contra lo que muchos creen, sin recursos. Al propio ejército le ha quitado dinero para sus tareas operativas, que significa en la realidad que los ha anulado, Sí, van a las calles, pero sin capacidad prácticas para defender ni siquiera el honor, que es su mayor tesoro, a punto de agotarse.

En estas condiciones nos preguntamos pues qué beneficio tendrá en concreto para Chihuahua una decisión así. En la capital hay buena coordinación, aunque con limitaciones logísticas que penden de decisiones centrales. No sé si esto se vaya a reflejar e la mejoría en la sierra, que es donde más falta hace. Pero lo dudo. Habrá que hacer planes de seguridad bajo estas premisas.