Opinion
Contraportada

Minimalismo gubernamental

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José Luis García

lunes, 13 septiembre 2021 | 05:00

La política no nos quiere, nos necesita. Esta frase la escuché hace tiempo cuando, en pleno estira y afloja para decidir candidaturas a distintos puestos de elección popular, unos de los contendientes lanzó el clásico “sin mí no van a ganar”. Entonces, el dirigente de ese partido respondió: “la puerta está muy grande, es momento de deshacernos de los que no entienden que a veces uno baila y, otras, hay que estar sentado”.

Y luego añadiría: “Aquí cabemos todos, pero a veces es necesario sacar cosas que ya no sirven, nomás están haciendo bulto o de adorno, pero no tienen ninguna utilidad”. “¿Entonces aquí ya no me quieren?”, pregunto el desairado aspirante. “La política no nos quiere, nos necesita”, recibió como respuesta.

El minimalismo en política siempre ha existido, pero se le ha llamado de muchas formas. Por lo regular los partidos políticos tienen a sus gurús que no sueltan y a los que acude con frecuencia, sobre todo en momentos de crisis, quien en ese momento dirige los destinos de su organización partidista. Estos viejos lobos de la política son los que saben perfectamente que el minimalismo es imperdonable: si algo entra, algo tiene que salir.

Pero a veces nos aferramos a las cosas y cuando en política alguien pretende aferrarse al poder, entonces puede tener dos problemas: no tenerlo y, dos, pensar que lo tiene. Por eso una de las máximas en estos menesteres de la vida partidista, es que quien paga la música, sabe quién baila y quién se sienta.

Y si el minimalismo opera en nuestra vida, en nuestra casa, en la vida partidista, es evidente que también se requiere, con urgencia, en el sector gubernamental, de todos los niveles, pero de inmediato. A unos cuantos días de que iniciara la nueva administración estatal, la premisa viene en ese sentido: hacer más con menos. Y no es imposible.

Los gobiernos, como las personas, se llenan de cosas que no sirven y carecen de aquellas que son importantes. Algo podemos hacer con aquello que está almacenado en todos lados... y me pregunto: ¿hay algo bueno que pueda hacer con lo que tengo y no uso?

Le está sucediendo, de entrada, al nuevo gobierno estatal y le ocurre, a tres años de distancia, a la administración federal: ¿qué es importante continuar y qué cosas deben irse? Una de las primeras acciones de la gobernadora María Eugenia Campos, fue desaparecer la Secretaría de Desarrollo Municipal, un elefante blanco que no tenía razón de ser y debió irse.

Así como a las personas, los gobiernos deben comprender que hay cosas más profundas que nos hacen falta por eso el mensaje del minimalismo es tan poderoso: estamos llenos de cosas incorrectas y tenemos escasez de lo que sí importa. ¿Y cómo podemos darnos cuenta de qué es lo que me sobra y qué me hace falta?

Estoy convencido que las personas, en su inmensa mayoría, no somos acumuladores compulsivos, pero nos aferramos a muchas cosas para sobrellevar una vida de recuerdos. Hagamos un simple inventario de todo lo que hay en nuestra casa y nos daremos cuenta de que un alto porcentaje no sirve de nada, en serio, de nada. Y si somos capaces de desprendernos de aquello que no sirve, estaremos listos para hacer un inventario de nuestra propia vida. El gobierno tendrá que hacer lo propio.

No soy minimalista, pero me agrada esta corriente artística, cuya estrategia es utilizar elementos mínimos y básicos y se refiere a todo aquello que ha sido reducido a lo esencial y no presenta ningún elemento sobrante.

Pero si bien nació como una corriente artística, el minimalismo hoy es toda una cultura que aplica en la vida diaria y también en política. Si el nuevo gobierno hace una limpieza en su casa de todo aquello que no use, se habrá quedado con lo que le dé valor agregado a su administración.

Si el minimalismo le permite a una persona hacer espacio para las cosas más importantes de su vida, desprendiéndose de un montón de cosas inservibles y que pueden ser incluso basura, ¿no podrá también simplificar la vida gubernamental? Por eso es importante observar, ahora, a la nueva administración estatal, que se está desprendiendo de cosas inservibles, limpiar la casa y dejar lo que realmente le hará bien a la sociedad.

Una de las líneas fundamentales del minimalismo es que todo se reduce a lo esencial. Así se percibe este nuevo gobierno: reducir al máximo lo realmente básico y que no presente elementos sobrantes e inútiles. Lo mencioné en artículos anteriores y hoy lo reitero: es importantísimo que la nueva administración concentre sus esfuerzos en seguridad, salud, educación y equidad social.

Así como en política partidista el minimalismo no requiere de necios que se sientan indispensables cuando son simples adornos, en el sector gubernamental, hoy más que nunca, es urgente que se aplique esta estrategia de hacer más con menos, sacar lo que no sirva, limpiar los cajones y dejar la casa con lo básico para satisfacer a los ciudadanos. Todo es posible, porque en política, a nadie se quiere… se le necesita.