Opinion

Misterios sin resolver

.

Daniel García Monroy

domingo, 08 mayo 2022 | 05:00

Como en la excelente serie de televisión estadounidense de finales del siglo pasado, que narraba hechos delictivos reales sin solución, los misterios sin resolver en la política electoral mexicana continúan siendo un enigma para muchos de los más célebres cerebros de la “comentocracia” nacional y local. 

¿Cómo es posible que un dictador odiado por millones y desnudado por prácticamente todos los medios de comunicación masiva continúe gobernando un país democrático como el nuestro? Y peor aún, que sea él, AMLOBO, el que convoque e impulse un ejercicio nacional de su ¡¡¡propia revocación de mandato!!! --Ni el genial escritor checo, Franz Kafka, hubiera podido imaginar una historia tan surrealista como la que sufrimos los mexicanos hace apenas un par de semanas--.  

 La desesperación por no poder encontrarle la cuadratura al círculo de la 4T, se denota en los análisis políticos de enojados pensadores, que los lleva a arremeter contra los ciudadanos que están a favor del nuevo ogro filantrópico. Terminan por regurgitar deprimidos: Pues ni modo los mexicanos somos masoquistas; o los analfabetas ignorantes son los que votan y seguirán votando por Morena; o nada se puede mientras la oposición política carezca de credibilidad y liderazgos sociales reales y efectivos que abanderen la causa contra el mesías tabasqueño. --Si, si, sí, tal vez, pero ¿por qué está pasando eso señores, por qué?-- Misterio sin resolver.

Cuando como fenómeno social, personajes como Brozo, el joven Chumel o hasta el periodista, aprendiz de cómico, Loret de Mola, se han convertido en los líderes de la oposición mediática contra el régimen que gobierna México, el problema se complica todavía más. En la redes sociales sus seguidores crecen día con día, pero evidente es que ellos no pueden ser los candidatos de la oposición política a presidente de la República para el 2024. Dan para la broma, el meme, el twit gracioso con excelente ironía para burlarse del Presidente y su trabajo de cuarta, pero hasta ahí. La real oposición del PRIAN y un aferrado solitario Movimiento Ciudadano, podrá apoyarse en estas figuras famosas y muy buenas en su creatividad cómica y sarcástica, pero de eso a pensar en catapultarlos a una candidatura política real, sería el mejor chiste jamás creado por una oposición partidista en país alguno.      

El misterio sin resolver se ubica entonces en otro lado. De entrada existe una memoria ciudadana de haber vivido 70 años en la dicta-blanda tricolor que repartía generosa las cartas de su casino republicano a todos los respetables liderazgos sociales que descubría e invitaba a jugar. El PRI como partido hegemónico fue un magnifico mago generador de liderazgos políticos, unos buenos la mayoría malos, pues en su mecánica-nacional existía el principio de la corrupción intrínseca de todo su sistema, siempre lubricado con billetes presupuestales. Esa forma de hacer y ver la política marcó a más de una generación de mexicanos que lo concibieron como irremediable corrupción, sin ambages. Y lo peor es que una buena parte de la ciudadanía anhela desde hace décadas ese secreto encanto de la corrupción priísta, que a Dios gracias, a casi desaparecido.

Devino luego la buena época de la oposición panista, los místicos del voto y la resistencia civil a la mexicana. –Hace ya 40 años de una serie ideas geniales, como aquella de marcar todos los billetes con consignas contra la dictadura-perfecta. Fortuna fue que existieron en el PAN buenos demócratas de reconocida estirpe que se jugaron hasta sus empresas, por el objetivo de que una democracia real pudiera existir en nuestro país. Y lo lograron, no sin la ayuda de un buen sector de la izquierda, que llevaba más tiempo jugándose la vida con ese mismo propósito: la instauración de una democracia sin adjetivos. Pero el PAN fue vencido por su propio triunfo electoral --como bien lo profetizó don Luis H. Álvarez, una de sus figuras históricas--. Cuando Acción Nacional asumió el poder en los estados y luego en el gobierno federal no generó un cambio verdadero. Arrió sus banderas, se acomodó al sistema en lugar de desmontarlo, se declaró y observó incapaz de hacerle frente a la corrupción endémica nacional. La desilusión de millones de ciudadanos que creyeron en los liderazgos carismáticos del panismo democrático se hizo viral. Y la reacción electoral al engaño blanquiazul se convirtió en la debacle de sus libros contables… de votos.     

Hoy por hoy se está estableciendo en México una “sui generis”, polarización social, entre los amlomistas y los antiamlomistas; ambos grupos con protagonistas extremistas a ultranza. Una clase empresarial que se siente amenazada en sus intereses económicos por un gobierno que sin aumentarles los impuestos, les está exigiendo que los paguen. Más una clase media-alta que no quiere compartir sus privilegios de mejor educación, servicios médicos y zonas urbanas confinadas sólo para ellos. Su terrorífico temor es que son minoría electoral. Si el 70 por ciento de los mexicanos, sobre todo en el sur de país, apoyan al denostado presidente de la República, eso y  no otra cosa mantiene a la oposición más que preocupada. Para que hasta el periódico “El Economista” de cuenta diaria en su portada del repunte que está teniendo el presidente con el 63 por ciento de aprobación nacional, es que dicho fenómeno es real, aunque en sus análisis siga siendo un misterio sin resolver.           

La oposición en la Cámara de Diputados disfrutó el domingo santo de un triunfo histórico, frenaron la contrarreforma a la ley eléctrica. Bien por ellos, enhorabuena, comprobaron que cuando se unen algo sacan de beneficio político para sus formas de pensar y observar el futuro del país. Sólo que sumaron un poquito más a la polarización social y electoral que lógicamente temen. Si las urnas en los seis estados en juego el próximo 5 de junio les demuestra su error, algo habrán de lamentar y repensar para transformarse en la necesaria oposición inteligente. Algo habrán de ganar si lo pierden todo, para poder resolver el misterio de la 4T.