Opinion
De política y cosas peores

Monarca absoluto

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Catón

viernes, 19 marzo 2021 | 05:00

Ciudad de México.- Los guapos meseros andaban desnudos de cintura arriba, y así mostraban su varonil musculatura, sus poderosos bíceps, su estómago de lavadero, según describe la jerga popular. Eso tenía incómodo a don Chinguetas, maduro señor con cuerpo de pera: pecho hundido y barriga prominente. Le comentó su esposa, doña Macalota: "Te traje aquí porque siempre dijiste  que querías conocer un restorán topless". Lord Highrump, explorador inglés, retornó de su expedición a Egipto. Le preguntó el Presidente de la Real Sociedad de Historia y Geografía: "¿Vio usted el nacimiento del Nilo?". "¡Oh no! -exclamó milord-. En ese país los partos son acontecimientos muy privados". Beacio era un piadoso joven de muchas devociones y extremada religiosidad. Por desgracia se le acabó la vida, y en virtud de que jamás cometió pecado alguno se fue directo al Cielo con todo y zapatos, como antes se decía. Lo recibió San Pedro, el portero de la morada celestial. Le dijo: "Tu expediente es impoluto, inmaculado. No puedes entrar aquí, pues esa absoluta pureza pertenece sólo al patrón y a su divina madre. Vuelve a la tierra y comete algún pecado, cualquiera. Cumplida esa condición te admitiré". Regresó Beacio, pues, a este mundo. Fue a Las Vegas, pues había oído decir que en esa ciudad había muchas oportunidades de pecado. Bien pronto halló una de las principales: tuvo trato con una dama de la noche, y conoció por ella los deliquios de la pasión carnal. Inmediatamente le puso un mensaje al apóstol de las llaves: "San Pedrito: mejor aquí me quedo". "Allá van leyes do quieren reyes". El antiguo proverbio castellano es aplicable a la realidad actual de México. En efecto, tal parece que en vez de presidente de la República los mexicanos tenemos ahora un rey, un monarca absoluto que lejos de ajustarse a la ley hace que la ley se ajuste a sus designios. ¿Que sus reformas en materia de energía han sido consideradas por dos jueces contrarias a la Constitución? Eso no importa: cambiará la Constitución. Para eso cuenta con una corte de "representantes populares" que a nadie representan más que al soberano; diputados y senadores de Morena y partidejos adyacentes, peones de quien ocupa el trono de espaldas al orden jurídico, a la realidad y al interés de la nación. Gran demagogo, vendedor eficiente de ilusiones, AMLO dispone de una clientela electoral a la que no llegan las voces de protesta que suscitan las perniciosas ocurrencias del caudillo. Anclado en un pasado muy pasado, aldeano en un mundo globalizado, hombre de pocos libros y de cultura moderada, López Obrador tiene más poder que aquel que detentaron en su tiempo los presidentes priistas, y lo ejercita según el humor con que amanece e imponiendo sobre todo y sobre todos su omnímoda voluntad. Nada bueno puede derivar de un talante absolutista así. Incluso quienes ahora son ciegos lo verán al paso del tiempo, ese gran desvelador de mistificaciones. El nuevo maestro le dijo a Pepito: "Si te hago así con el dedo índice eso querrá decir que vengas". Replicó el chiquillo: "Y si yo le hago así con el dedo de en medio eso querrá decir que iré pura tiznada". En la reunión de parejas comentó Jactancio, hombre sesentón: "Todavía hago lo mismo que hacía a los 20 años". "Es cierto -confirmó su esposa-. Pero a los 20 años no hacía absolutamente nada". Un maduro caballero acudió  la consulta de un médico y le dijo que empezaba a batallar un poco para izar su lábaro de su masculinidad. Inquirió el facultativo: "¿Cuándo notó usted ese problema?". Replicó el señor: "Dos veces ayer por la tarde, tres veces anoche y otras dos veces hoy en la mañana". FIN.

MIRADOR.

         Por Armando FUENTES AGUIRRE.

Hoy es el día del carpintero. De San José, quiero decir. 

Junto con San Francisco de Asís es uno de mis santos predilectos. Su más grande virtud es la humildad. También él dijo: "Hágase en mí según tu palabra". Se ha resignado incluso a que los pintores de la Natividad lo pongan siempre en un rincón oscuro, temerosos de que su presencia en el cuadro contraríe la paternidad divina del nacido en Belén.

Dudó al principio, es cierto. Pero esa duda lo vuelve más humano, y hace mayor su final aceptación del prodigio. 

"Señor San José" lo llama el pueblo, que da también ese tratamiento a la Señora Santa Ana y al Señor San Joaquín, padres de la Virgen y abuelos de Jesús. 

En el sueño le era revelada la verdad a San José. Sólo a los humildes les es dada esa revelación. 

Hoy encenderé una pequeña candela en recordación del santo carpintero. Le pediré que ilumine mis dudas, y que en mis soberbias ponga su humildad.

¡Hasta mañana!...

MANGANITAS.

Por AFA.

". Faltan medicamentos en las farmacias.".

         Nos piden tener paciencia,

         pero sigue la escasez.

         En el fondo el problema es

         desabasto de eficiencia.