Opinion

Morelos

.

Juan Carlos Loera de la Rosa

domingo, 26 julio 2020 | 05:00

En el suroeste del estado, entre la sierra y los barrancos se encuentra enclavado el municipio de Morelos, seguramente al escuchar este nombre lo relacionamos inmediatamente con uno de los 32 estados de la República, habría que ser serrano o muy familiarizado con la geografía del estado para que lo primero que se nos venga a la mente al leer o escuchar sobre este lugar lo vinculemos con nuestro inmenso estado de Chihuahua.  

El solo hecho de que este paradisíaco lugar resulte extraño para muchos chihuahuenses nos habla sobre el profundo aislamiento en el que se encuentra, y no me refiero únicamente en función de la distancia o ubicación geográfica, sino en general al desarrollo integral en términos sociales, de infraestructura, y sobre todo a la marginación a que se les ha relegado para ejercer con plenitud y dignidad los derechos que debe tener todo ciudadano.   

Hablar de Morelos subrayando los pros y contras de su aislamiento, sin duda nos lleva indudablemente a valorar la forma de vida campirana tan apegada a la naturaleza con el aire puro e impecable que brinda la generosidad de la naturaleza, el agua diáfana y cristalina de sus ríos y arroyuelos y la vida tranquila donde se respira la quietud sin apuro alguno. Los pobladores gozan de una alimentación saludable a la que tiene acceso la mayoría de sus habitantes ya que regularmente en muchos de los hogares se cultivan diversos tipos de alimentos y en otros existe la crianza doméstica de animales que contribuye a la dieta diaria de los lugareños, es decir, predominan los alimentos totalmente orgánicos; esta aparente idílica forma de vivir nos invita a revalorar lo importante de volver a lo básico sobre lo superfluo; pero por otro lado, dicho aislamiento incluye también una marcada ausencia del Estado en dicho territorio, lo cual ha sido una abierta invitación al establecimiento de un poder fáctico, relacionado con la ilegalidad que hace las veces del vigilante y regulador de una buena parte de las actividades políticas y económicas de la región. 

El número de pobladores del municipio es alrededor de los ocho mil según el censo de 2015, de los cuales, el 32 por ciento son pobladores originarios, su cabecera municipal es Morelos, en total son 280 localidades, de éstas, 180 son consideradas indígenas; es decir, hay una amplia dispersión de la población sobre el territorio, lo cual desde luego dificulta el cumplimiento por parte del gobierno para que la gente tenga acceso rápido a los servicios básicos, tanto públicos como de atención humana. Esa pudiera ser una buena excusa para los diferentes órdenes de gobierno por el atraso en el que se encuentra Morelos, que sería válida si al menos las localidades más importantes, como la misma cabecera municipal tuvieran la infraestructura con los servicios indispensables necesarios, pero esta circunstancia infortunadamente no se presenta en estas comunidades. 

El acceso a su cabecera municipal es de terracería, al igual que otras partes de nuestro estado, principalmente las regiones serranas como Urique, Batopilas, Guazapares y otras más; no obstante, la explotación de los recursos naturales por parte de los colonizadores data desde 1771 con el establecimiento de la misión de San Miguel Arcángel y el denuncio de las minas de San Joaquín de los Arrieros, más de dos siglos de aprovechamiento de estos recursos -a los cuales hay que agregar las bondades y diversidad de su clima-, poco o nada le han dejado a las nuevas generaciones. Estimado lector, para que usted pueda darse una idea del atraso de esta región, le comparto lo siguiente: de los siete mil 797 habitantes en 2015, según los indicadores, siete mil 389 se encontraban en pobreza de los cuales tres mil 735 estaban en pobreza extrema; en la medición hecha por Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), Morelos ocupa el lugar número 28 de los municipios más marginados del país; en México hay dos mil 547 municipios; para esta evaluación se toman en consideración tanto los servicios públicos a los que debiera tener acceso cada municipio, como el nivel económico de dichas poblaciones, de tal manera que los municipios menos favorecidos ocupan los primeros lugares (iniciando con el número uno y terminando con el 2547) y los que gozan de una mejor condición están en la numeración más alta, así que podrá usted imaginar la marginación tan desproporcionada y abrumadora que padece paradójicamente este bellísimo municipio. 

En días pasados estuve en Lajitas de Palmeiro y en El Tablón cumpliendo con la entrega de pensiones para el adulto mayor y para las personas con discapacidad -además de realizar otras labores de atención ciudadana-, entre los comentarios de los pobladores que personalmente me hicieron surgió la queja por la ausencia de gobiernos anteriores con políticas oficiales para el desarrollo de sus comunidades; los cultivos de estupefacientes propiciaban ciertos beneficios a su economía. Hoy, ante el arribo de las drogas sintéticas  con la consecuente caída en la demanda de la amapola y la mariguana, el momento es propicio para que haya una reconversión productiva y por ende también social, generando condiciones para que las conductas y actividades dentro del marco de la ley imperen sobre las antisociales que para este pueblo por mucho tiempo fueron la única opción además de la migración, sobre todo para los jóvenes, pero para ello hay que abatir el alto grado de marginación que abate a Morelos, sobre todo en lo que a población indígena se refiere, ya que ha sufrido los flagelos del desplazamiento y la segregación. Para ello el Gobierno de México a través de la Delegación de Programas para el Desarrollo ha puesto especial atención en este municipio colindante con el estado de Sinaloa.   

Nos hemos asegurado de que los 212 estudiantes de bachillerato reciban la Beca Benito Juárez, algunos de ellos han salvado un escollo muy grande ya que el 90 por ciento de las personas privadas de su libertad al haber cometido un crimen no tuvieron la oportunidad de entrar a la preparatoria, es decir, quienes se encuentran estudiando la preparatoria se perfilan como buenos ciudadanos pero hay que ayudarles, evitando que el carecer de recursos económicos sea la causa para la deserción escolar; por otra parte, debo decir que también se están atendiendo mil 92 estudiantes de primaria y secundaria.  

El programa de apoyo a niños y niñas entre uno y cuatro años que vino a sustituir al deficiente programa de estancias infantiles del pasado, que por cierto, no incluía a los municipios más marginados, ya entró a Morelos, está en proceso la incorporación de 466 niños que recibirán una beca bimestral de mil 600 pesos; el reciente derecho constitucional que le reconoce a los adultos mayores su esfuerzo por haber sostenido a nuestro país a pesar de la política depredadora del pasado apoya a 460 personas en este municipio, asimismo 105 personas con discapacidad reciben su pensión, son 154 jóvenes que no estudiaban ni trabajaban y que fueron incorporados al programa de capacitación Jóvenes Construyendo el Futuro.   

Pero sin duda, el programa que viene a generar una nueva dinámica económica, productiva y de mayor convivencia social es el plan estelar de la Cuarta Transformación, Sembrando Vida, que ha incorporado a mil 100 sembradores y sembradoras en Morelos y que próximamente estarán sembrando maíz, frijol y árboles frutales como limón, naranjo, aguacate, manzano y durazno; asimismo, están siendo capacitados dentro de los Comités de Aprendizaje Campesino asesorados por técnicos productivos y sociales que asegurarán la eficiencia y productividad en las tierras morelenses.  

Como nunca antes hay una fuerte presencia del Gobierno federal en el territorio, Morelos es un ejemplo de esto, se han instalado 11 centros integradores de desarrollo, cinco en el barranco y seis en la sierra donde 40 jóvenes becarios atienden a la población; por otra parte, en lo que respecta a el trabajo 100 por ciento territorial, están incorporados 13 servidores de la Nación que son el brazo fuerte de la política de bienestar en el municipio.  

El despliegue del personal de la Secretaría del Bienestar no tiene precedentes, sin embargo, las condiciones de atraso en lo que se refiere a las comunicaciones es descomunal, lo cual dificulta mucho el acceso a las comunidades, infortunadamente esta situación oprobiosa se presenta también en la comunicación terrestre a otras partes del estado; de la cabecera municipal al polo de desarrollo más cercano que es Guachochi, se hacen seis horas, las cuales se pueden alargar dependiendo del clima y las condiciones del ya de por sí camino sinuoso. De Morelos a otras comunidades importantes como El Tablón hay que manejar otras cinco horas necesariamente en vehículos todo terreno, el acceso al municipio en un automóvil o camioneta convencional es imposible y el transporte de pasajeros hacia Guachochi es únicamente cada tercer día; la telefonía convencional y celular no existe, exceptuando en la cabecera municipal, por cierto, el internet satelital y la modernidad del WhatsApp alimentado por la misma red satelital son las únicas opciones de comunicación -pero operan con grandes deficiencias- y a la cual solamente unos cuantos tienen acceso, de no ser por ello, Morelos estaría literalmente incomunicado. 

Sin duda hay mucho por hacer, el Gobierno federal está sentando las bases para el desarrollo de Morelos, sin embargo, se requiere de una amplia atención de parte de los otros dos órdenes de gobierno para que Morelos deje el aislamiento, pueda comunicarse de mejor manera con Chihuahua y no dependa únicamente de algunas ciudades de Sinaloa como El Fuerte o Los Mochis para tener acceso al sistema bancario, al comercio, la salud y hasta el ingreso a la educación superior.  

El programa de caminos rurales como el que se ha puesto en marcha en Oaxaca, donde los mismos pobladores con apoyo gubernamental son quienes han estado conectando a las comunidades con las cabeceras municipales, sin duda le darían otro rostro a la región y coadyuvaría contundentemente en otras necesidades como el de poder tener mayor seguridad.  

Comunicar Morelos en todos los diferentes frentes sin duda deberá ser el complemento a la amplia política de Bienestar ya instalada con el acompañamiento siempre empático y solidario de los Servidores de la Nación.