Opinion

Morena crece mientras los ‘primos hermanos’ conservadores se pelean

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José Díaz López

sábado, 06 agosto 2022 | 05:00

El gran tema de hoy, en el marco de la lucha por la silla presidencial a la que le subyace la anticipada lucha por la gubernatura en Chihuahua, está la impresionante demostración de fuerza como partido que dio Morena el domingo pasado en la elección de consejeros; y por otro lado el declive del conservadurismo local que no quiere ni puede superar los continuos casos de corrupción en el ejercicio del poder. 

Lo cierto es que los programas sociales con muy amplios segmentos de beneficiarios y la sostenida estrategia del combate a la corrupción, sin lugar a dudas generó el aumento impresionante de militantes en esa fuerza progresista. Mientras que enfrente en los partidos conservadores, percibimos que esa movilización generó asombro y temor, lo cual golpea la fortaleza psicológica de su militancia y se sinergia en la desorganización de sus liderazgos. Alito y otros, después de la movilización de Morena el domingo pasado, andan con la cola entre las patas. 

Esa es la característica de esta dinámica política, regida por la lógica de que el crecimiento de uno es directamente proporcional a la decadencia del otro. En términos del realismo político: la hegemonía prianista está destinada al cementerio, al ver el gran avance de las fuerzas progresistas en Chihuahua.

La alta reflexividad social, así como la presión externa derivada de los escándalos de corrupción de los expresidentes y el líder partidista “Alito”, así como los de los exgobernadores del PRIAN local, inevitablemente alimentan al declive que estamos viendo en el apoyo social. Es muy evidente que la declinación del poder del prianismo local y nacional, en todos los espacios de la actividad social, es consecuencia directa de la presión, de la reflexividad colectiva, del despertar social de nuevas fuerzas emergentes en el espacio de la lucha política. 

Por eso en Chihuahua, el crecimiento de 45 mil nuevos militantes en sólo unas horas del partido Morena, enmudeció al PRIAN en las redes. Y en lugar de responder con organización y modificaciones a sus esquemas de lucha, lo hicieron profundizando su división. El instinto de supervivencia del PRIAN lo tiene enterrado en su adicción a seguir permanentemente en los escándalos de corrupción. 

Desde una desde la perspectiva de la lucha por la silla presidencial del 24 y posteriormente de la gubernatura en Chihuahua, percibimos un escenario muy claro: el ascenso de la corriente progresista, Morena; y el declive constante de la conservadora.  Convergen en que mientras Morena tiende a crecer y atraer el apoyo popular, el prianismo tiende a alimentar la división por los conflictos entre “primos hermanos”.

En efecto mientras Morena crece de forma impresionante, el PRIAN está “obligado” a seguir envuelto en sus escándalos y carpetas penales de corrupción, de los que no puede desligarse. 

En efecto, el gobierno local sigue en la lógica del escándalo y la división, ya que post a judicialización de los asuntos de Duarte, ahora se ve obligado a continuar contra las carpetas penales de Javier Corral. Y no tiene para dónde hacerse.

Éste es el punto medular de la circunstancia en la que se metió el conservadurismo local, por sus problemas de corrupción: los problemas penales que envuelven al PRIAN, son problemas entre “primos hermanos” y los tiene no sólo muy divididos, sino en el declive total. 

Y por ende Morena pasa por en medio, por la izquierda ¡y por todos lados!, de esa división. 

Cabe suponer, que el intento por llevar a juicio político en el Congreso a Javier Corral, sea únicamente para inhabilitarlo políticamente, pero no para meterlo en prisión, posiblemente porque percibieron que el escenario que están abriendo, es para radicalizar la división entre los “primos hermanos”. 

Y suponiendo sin conceder, que los “los primos hermanos” del PRIAN, pudieran salir ilesos, Victimizándose como lo han hechos hasta ahora; de las fétidas aguas de la corrupción, de todas maneras, la altísima reflexividad social de este tiempo, los lleva a ser una fuerza política en declive.