Opinion

Morena y López Obrador, sus proyecciones

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Sergio Alberto Campos Chacón
domingo, 10 noviembre 2019 | 05:00

El partido político Morena repondrá el proceso interno para elegir su dirigencia nacional, porque el Tribunal Federal Electoral resolvió procedentes las denuncias de militantes por irregularidades en determinado número de asambleas distritales, en las que se elegirían delegados a la Convención Nacional con aquel propósito.

Morena nace promovido por Andrés Manuel López Obrador en 2014 contra infinitas deficiencias de administraciones federales, estatales y municipales electas de los partidos clásicos en su momento: PRI, PAN, PRD, MC, PT, PVEM, cortos en satisfacer derechos sociales.

En otro espacio señalé que tales deficiencias muy probablemente fueron magnificadas para agudizar el rechazo de la población a esos partidos políticos, sin olvidar las reclamaciones de que servidores púbicos obtuvieron beneficios económicos personales indebidos, concatenados a la simulación e impunidad.

Dirigentes de partidos y personajes designados cupularmente a cargos de elección popular, constituían una clase selecta e impermeable, cambiando cargos cada tres años para fortalecer los anillos de su poder.

Teóricamente la ideología es inherente a todo partido político. El PRI, en su origen, al nacionalismo revolucionario; el PAN, al nacionalismo conservador; el PRD multi grupal liberal o de izquierda, y el PT a movimientos sociales signados, en la forma, por tesis también de izquierda.

El único que mantiene la congruencia con su credo, así sea relativa, es el PAN: conservador-empresarial, pero, no deja de ser un partido de cuadros.

La mixtura varia que conformó Morena, ya mencionada en otros artículos, semejaba un partido de masas que, sin embargo, pluri ideológico, contradictorio en sus cosmovisiones y objetivos.

Su disímil dirigencia tuvo el mérito de no dividirse, perseveró la suma y trabajo a favor de López Obrador en las masas simpatizantes para lograr la presidencia de la República.

Esa resolución del Tribunal Federal Electoral es un indicador que prueba el diferendo al interior de Morena para elegir su dirigencia nacional. Confiere eficacia a la tesis de que en su momento saltarían las distancias ideológicas y de intereses de los grupos que lo conforman.

Los principios básicos que enseñan la Lógica Dialéctica y el Materialismo Dialéctico descubren que las contradicciones, en movimiento constante que significa la forma de ser, convulsionan cuando las tensiones no resisten, viene el choque entre los contrarios y emerge un nuevo estadio; vamos, la tesis, la antítesis y la síntesis.

Esa forma de ser tiene un origen de clase social, económica e ideológica de quienes encuadran el mando de Morena, y surge en función de la renovación dirigente, como ya vimos recién ocurrió en el PRI para seleccionar su presidente nacional, en cuyo trance se mostró la no identidad del conjunto; disfuncionalidad e incapacidad para celebrar acuerdos para reunificar el partido.

La sobrevivencia y poder de un partido político guardan estrecha relación con la unidad ideológica de sus militantes y con la democracia, sea al interior como al exterior, cuando juega en los procesos electorales.

En razón de la afinidad ideológica se asocian los militantes, y en cierto grado, no afiliados pero empáticos, lo cual merece un análisis más extenso, pero que sin duda operó a favor de Morena, aguardando que ya en el poder solucionara desde la presidencia de la República los problemas nacionales.

Así, tenemos tres aspectos: 1.- La identidad ideológica o empatía; 2.- La democracia interna y, 3.- La atención gubernamental en manos de morenistas a esos problemas nacionales.

Para resolver esos problemas se requiere del dominio jurídico y político gubernamental que, por los hechos delincuenciales cotidianos en todo el territorio nacional no se actualiza, están en duda la eficacia de las medidas adoptadas por el gobierno.

Además de la militancia actuante, que es la que interviene en el proceso de elección interna, ha de tomarse en cuenta que en la votación de julio de 2018 millones de electores no morenistas sufragamos por López Obrador, masas que observan y analizan lo que viene ocurriendo en Morena y en la administración pública federal.

En franjas y estratos sociales afines a Morena actúan grupos de interés, acordes o encontrados, unidos en el compromiso con López Obrador, confiando que llevará al desarrollo económico consolidado y la evolución de la comunidad nacional.

Las complejas composiciones de las dirigencias nacional, estatales y locales de Morena, dando por válida la conversión sincera de personajes representativos de ideologías distintas, sus pugnas confirman que las contradicciones afloran de natural manera.

Si la conversión fuere veraz, no estaría Morena en estas disyuntivas intramuros y en riesgo la transformación del país, a pesar de que López Obrador afirme que ha terminado el neoliberalismo y está transformando a México, autonegándose por incluir en su proyecto a empresarios ostensiblemente neoliberales.

En Morena se observan liderazgos sociales, capitalistas, conservadores, multiculturales y pluri étnicos, que representan varios México, el profundo y el económico, cuyo dinamismo está en riesgo, advierten analistas financieros; el tradicional conservador, el de la pobreza y la desigualdad, todos en un mismo crisol.

La potencialidad de Morena como partido político mayoritario en las urnas, no como partido de masas, subsistirá en la medida que la dirigencia defina unidad, consensos y armonía con las políticas públicas presidenciales, las que, por la naturaleza de los acontecimientos violentos de los días recientes, no compaginan con los deseos de la población.

A pesar de las pendencias y los persistentes problemas nacionales, no apreciable se resuelvan pronto, se vaticina la continuidad a largo plazo de Morena y del proyecto de López Obrador, aunque parece inhábil para combatir la gran problemática, a pesar de que sostiene está atacando las causas, la realidad desmiente sus declaraciones.

El presidente concentra y ejerce poder ilimitado, incluidos el legislativo y el judicial, organismos autónomos y otros de gran importancia, porque no hay labor actuante y de peso de otros partidos políticos u organizaciones sociales.

La incidencia de López Obrador por el control en aumento de órganos e instituciones perfilan la toma total del Estado, como igual hizo el PRI por decenios, no conseguido por el PAN. 

No afectar a la oposición antes dominante, beneficia no conflictuarse sin necesidad. Si aquella fuera real, efectiva, veríamos activismo social y político proyectivo; no hay tal, permanece estática. 

Las perspectivas de Morena serán positivas, no obstante, disminuyan los porcentajes sumatorios de julio de 2018.

Esa disminución es respuesta colectiva a los diarios y terribles eventos de la incontenible delincuencia organizada. La inquietud del colectivo nacional es no encontrar referente político confiable, a favor del cual variar su preferencia.


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