Opinion
Crónicas de mis Recuerdos

Nace una empresa cementera en Chihuahua

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/ Don Eloy S. Vallina, quien fuera uno de los empresarios más reconocidos en la industria cementera chihuahuense (Foto: GCC).
/ La construcción de La Deportiva y Ciudad Infantil, fue hecho con cemento chihuahuense (Foto: APCUCh).
/ El Tecnológico de Chihuahua, otra estructura hecha con cemento local (Foto: Tec-Chih).

Oscar A. Viramontes Olivas

domingo, 27 diciembre 2020 | 05:00

Siguiendo con la entrevista con don Roberto Moreno Vargas y don Rosalío Viramontes Vega, ambos se quedaron con ganas de seguir adelante con la charla a cerca de la cementera de Chihuahua por lo que en esta ocasión, nos seguirán comentando otra vez al calor de un cafecito para seguir contando a acerca de una de las empresas que ha tenido un gran empuje y orgullo para Chihuahua. “Dos meses después en Junio de 1942, se comenzaría con el montaje de una planta de proceso seco con capacidad para producir 60,000 toneladas al año. La nueva industria se ubicaría en la huerta de los Ryan en Nombre de Dios y en el transcurso de dos años, sería construida con la maquinaria que aportaría “La Marquette” y por su propio equipo técnico especializado. Dicha aportación la hacía acreedora de 5,000 acciones de la empresa Cementos de Chihuahua.

“Este primer intento fructificaría en 1945 en un segundo momento de Cementos de Chihuahua, que involucró la experiencia de más socios y diferentes tecnologías. Tras el cierre de la primera planta, los señores Ryan y Guizar invitarían a don Eloy S. Vallina a invertir en el proyecto con el capital suficiente para modificar el sistema de producción. Don Eloy y el grupo que lideraba así como la empresa cementera “La Marquette Cement Manfacturing Co.” de Chicago, junto con el señor Ryan y el Lic. Guizar, iniciarían el 22 de Marzo de 1945, una nueva etapa para la cementera. La nueva sociedad quedaría integrada por don Esteban Almeida Fierro, don Jacobo Castro, don Víctor Cruz Márquez, don Jacobo Castro, don Esteban Almeida Fierro, don Jacobo Castro, don Víctor Cruz Márquez, general don Antonio Guerrero, don Carlos Guizar Ocaranza, don Russel L. Kleinman, La Marquette Cement Co, representada por E.J. Ryan, don Miguel Márquez Terrazas, don Edwin John Ryan, don Federico Terrazas Falomir, don José J. Touché, don Eloy S. Vallina y don Arturo Wisbrun Chacón.

“El equipo canadiense fue integrado por los ingenieros químicos James Draper y Whitehead, y el Ing. Industrial George Moyle y John Ford, jefe mecánico de taller y mantenimiento. La planta tenía entonces 60 empleados y era una fábrica muy eficiente, compacta y pequeña; no requería de grandes acarreos y movimientos innecesarios de materiales y productos, siendo diseñada por cementeros experimentados. Así mismo,   corría el año de 1947 cuando el horno No. 1 empezaría a funcionar, manteniéndose la planta básicamente con envíos de cemento para la construcción de la presa Fco. I. Madero en Rosales. Edwin John “Jack” Ryan era en ese momento, superintendente y administrador de Cementos el cual, realizaba constantes viajes a la presa Las Vírgenes, piloteando su propia avioneta y acompañado de don Víctor Delgado para cerciorarse de que las obras de construcción de la inmensa presa no disminuyeran su ritmo de trabajo.

“Para 1948 James Draper de La Marquette Cement es nombrado superintendente por un breve tiempo, ya que ese año el equipo de técnicos canadienses empezaría a regresar a la ciudad de Chicago en Estados Unidos una vez concluida su misión. Cementos de Chihuahua llegaría a tener sus oficinas en el edificio Victoria propiedad de la familia Ranal, donde pagarían $72.00 mensuales de renta por un piso entero de oficinas. En ese mismo año, se decidiría construir las oficinas en la planta de Nombre de Dios en el extremo norte del terreno y junto a ellas, estaba el laboratorio y al frente, una vieja estructura en donde se instaló la sirena que marcaría las entradas y salidas de los diferentes turnos. Se adaptaron edificios de la antigua huerta Ryan para almacén de refacciones, taller mecánico, taller eléctrico, fragua y con el tiempo, la antigua alberca sería cubierta y utilizada como silo de sacos.

“Se construyó un dispensario, una caseta de control en la entrada y una tienda de abarrotes donde se vendían productos básicos a precios oficiales, mismos que funcionaba sólo los viernes y sábados, días de pago de los empleados. Por la calzada de Nombre de Dios y después por la calle Juan de la Barrera, llegaba varias veces al día don Leopoldo Morales tripulando una camioneta habilitada por la empresa para transporte del personal. En ella regresaban a comer a sus casas al medio día volviendo a trabajar por las tardes. Dos años más tarde para 1950, el Sr. William Jenkins de origen inglés sería contratado como nuevo gerente general. Pintoresco personaje pues los empleados aún  recuerdan que tenía una leona como mascota y un estanque de ranas en donde más tarde, se construiría el depósito de combustóleo # 5 con que PEMEX surtía a la planta por medio de los ferrocarriles. Muy cerca del estanque se ubicaba la casa del electricista de don Luciano Corral y el comité Técnico integrado por don Miguel Márquez Terrazas, don Federico Terrazas Falomir y don Russel L. Kleinman, quienes visitaban todos los lunes la planta revisando y resolviendo problemas de producción y crecimiento de las instalaciones y aunado a esto muy  pronto un nuevo proyecto transformaría a Cementos de Chihuahua, este sería, la instalación de una nueva línea de producción y el horno No. 2 que elevaría la producción a 170,000 toneladas anuales.

“Aproximadamente entre los años 1945 y 1950 la ciudad desborda una barrera natural que ponía el río Chuvíscar hacia el norte e inicia un acelerado crecimiento que principia con la construcción de los puentes de concreto que permitían cruzar el cauce sobre la calle 11ª y la avenida Colón. Rápidamente los fraccionamientos San Felipe, AltaVista y Santo Niño, empiezan a poblarse como un territorio intermedio entre la antigua ciudad y los grandes proyectos urbanos de la administración del gobernador Fernando Foglio Miramontes; la Ciudad Deportiva, la Estación del FF.CC., el Tecnológico Regional, la Ciudad Infantil y la Casa de Gobierno llamada “Los Laureles”, era de las grandes obras que se estaban haciendo en la ciudad de Chihuahua con cemento chihuahuense.

“El paralelismo entre el crecimiento de la ciudad y el de la empresa Cementos de Chihuahua, resultaba comprensible si entendemos que la arquitectura y las técnicas constructivas de esa época de modernidad, se basaron en el concreto armado, cemento y varilla, sustituyendo rápidamente a técnicas tradicionales de construcción con adobe, ladrillo, cantera, madera y cal, por lo que se iniciaría una demanda creciente y acelerada de cemento por lo que en 1952, se decide que la empresa cementera aumente una nueva línea de producción con una capacidad máxima de 250 toneladas diarias y además  en 1953, se iniciaría una nueva etapa bajo la presidencia de don Eloy S. Vallina; Gerente general, el señor Jesús L. Espinosa Quintero y simultáneamente regresarían a la empresa gente como Bertha I. Martínez, Sergio Trujillo y Víctor M. Delgado, quienes habrían de hacer toda una carrera y una vida en cementos y así para el 1º de mayo de ese mismo año, nacería el Sindicato de la Industria de Cemento y Similares del Estado y se firmaría el primer contrato colectivo de trabajo, siendo su primer Secretario general el señor Salvador León Lares; Secretario de trabajo Isabel Benítez; Presidente de la comisión de vigilancia, Juan Montalvo y el apoderado jurídico, Francisco Ayala. Representaron a Cementos de Chihuahua en su calidad de gerente, el Sr. Jesús L. Espinosa y como superintendente, Víctor M. Delgado.

“Es en esta época, cuando se formaban los trabajadores de la vieja guardia, aquellos que entraban a la empresa en puestos muy sencillos e iban formándose en el trabajo y en muchos casos también en las aulas. A quince años de la reestructuración de Cementos de Chihuahua, moría trágicamente don Eloy S. Vallina cunado la empresa contaba en ese momento con 73 trabajadores sindicalizados y 40 no sindicalizados. Por este motivo don Miguel Márquez Terrazas, asumiría la presidencia del Consejo y emprendería nuevos retos de crecimiento y consolidación que pudieran expresarse en pocas cifras, muy reveladoras de la magnitud de ese esfuerzo y así para 1962, se ponen en marcha el molino Smidth, la envasadora #1 y los silos de cemento # 1, 2, 3, 4 y 5. Este mismo año, se empieza a utilizar gas natural como combustible alterno y finalmente en 1967, se pone en operación el horno # 3, la grúa Whiting, los silos de crudo # 4 y 5; los silos de cemento # 6 y 7, una trituradora y la subestación eléctrica”. 

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Fuentes:

  1. Enríquez, E. 2006. 65 años, construyendo juntos. Grupo Cementos de Chihuahua.
  2. Entrevista con don Roberto Moreno Vargas y Rosalío Viramontes Vega.

violioscar@gmail.com

Maestro-investigador-FCA-UACh