Opinion

Nada bien podía terminar el camión de 18 años

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GPS Dominical

domingo, 01 enero 2023 | 05:00

Era inevitable que el camión International de la maquiladora Electrocomponentes volcara sobre su costado, a la altura de El Aguaje en el kilómetro 60, al tomar la curva cerrada rumbo a Cuauhtémoc, por una sencillísima razón, la velocidad combinada con lo viejo de la unidad.

Tenía nada menos que 18 años de antigüedad la unidad con número económico M – 325 del turno A, con placas 9–BCR–89, modelo 2004, protagonista del lamentable accidente, que pudo haber sido peor, en una de las prolongadas bajadas de la carretera que lleva de la capital a dicha ciudad manzanera.

Hay varias sierritas, con alturas nada despreciables y curvas que deben tomarse con cuidado al conducir en ese camino precioso, nada más pasando Santa Isabel encontramos una de ellas, con sus prolongadas cuestas, y las últimas antes de llegar a la altura de Anáhuac.

Pensar en el camión cayendo a una de las barrancas, hasta en las más pequeñas de unas decenas de metros, da pavor, en ruta que todos los días siguen una quinteta de autobuses para trasladar a los empleados, cuando menos dos centenas de ellos, calculando que en cada una de estas unidades pueden viajar hasta cuarenta personas.

Esta es solo una de las empresas maquiladoras que realiza todos los días el traslado de sus empleados no sólo a Cuauhtémoc, sino a Anáhuac, Aldama, y Aquiles Serdán, pero también a las colonias de la periferia de la extendida ciudad de Chihuahua, particularmente al norte, donde viven decenas de miles de personas que componen el grueso de la fuerza laboral.

Esos camiones de modelo atrasado deben tomar vialidades que son auténtica carretera, a más de cien kilómetros por hora, en la madrugada, como es el caso del Periférico de la Juventud y Sacramento, sólo por poner dos ejemplos, porque también está la Lombardo Toledano, Fuentes Mares y Ortiz Mena, que tienen extensión de kilómetros, y donde los choferes no tienen temor alguno en pisar el acelerador, sobre todo cuando tienen la ruta libre por baja densidad de tráfico.

Los vemos correr como almas que lleva el diablo por esas calles, sin necesidad alguna, porque no pelean pasaje, tienen  sus horarios asignados, incluso el personal ya sabe a qué unidad subirse, porque los recorridos están predefinidos.

Ningún sentido tiene entonces que sobre la carretera a Cuauhtémoc –ni en esta ciudad de Chihuahua- las unidades viajen a exceso de velocidad, cuando las condiciones mecánicas por el simple hecho de la antigüedad, no son las óptimas, por más cuidados y mantenimientos que tengan.

La imagen del camión volteado, con las personas lesionadas a un lado, tiradas sobre el césped, por la imprudencia del chofer y las características del camión, insistimos, afortunadamente no hubo muertos, porque un par de días después observamos como un autobús más nuevo, de esas líneas piratas de transporte de pasajeros, tenía un percance sobre el libramiento Oriente, a la altura del entronque con la carretera a Aldama, con siete muertos y dos decenas de heridos.

Los maquileros de Cuauhtémoc viven para contar el accidente que sufrieron.

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Mediante el decreto No. LXVII/RFLEY/0286/2022 III P.E. publicado en el Periódico Oficial del Estado No. 57 del 16 de julio de 2022, nació la obligación para que los vehículos utilizados en el transporte de pasajeros correspondan a una antigüedad menor, con vistas a modernizar las unidades, y mejorar la seguridad y comodidad.

El transporte masivo, como es el caso del Bowí-ViveBus, tendría que contar con unidades con una antigüedad no superior a los quince años –ahorita ya cumplieron diez años-; el colectivo en sus clasificaciones de urbano, conurbado o metropolitano, suburbano, mixto y foráneo, no superior a diez años y taxi, no superior a siete años. 

En el segundo rubro están las unidades que le prestan servicio a las maquiladoras.

De la noche a la mañana amanecieron fuera de la ley casi todos los camiones que llevaban y traían –o más bien dicho, llevan y traen- a los empleados de la industria manufacturera, con muy escasas excepciones.

El 27 por ciento de las unidades estaban apenas en el rango de ley, de un universo de 581. En números concretos, solo 158 pasaban la prueba de antigüedad, 423 estaban y están en estos momentos fuera del parámetro legal.

Incluso, 137 de las unidades son de un modelo 1992, del siglo pasado, excediendo con mucho esos diez años ideales.

Es un rezago de varias administraciones estatales que dejaron pasar el tema como si no ocurriera nada, sin atender el grave riesgo que significan esas unidades en la calle, prestando el servicio no sólo en la ciudad, sino en la zona conurbada e incluso, foránea.

Es cierto que no todo el problema está en la maquiladora. Las unidades que prestan el servicio de transporte urbano para la población en general, unas 420, también presentan rezago en cuanto al modelo.

Si bien los concesionarios sostienen que sólo una cuarta parte de esas unidades esta fuera de rango, las calles dicen otra cosa. Basta quedarse un rato en la Niños Héroes, por donde transitan la mayoría de las rutas, para observar las chatarras y cafeteras humeantes con ruedas.

Las estimaciones oficiales colocan fuera de antigüedad cuando menos a la mitad del total de unidades, que deberían a estas alturas haber sido renovadas, para dar cumplimiento puntual a lo señalado en la reforma a la ley de transporte, que es letra muerta.

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Ha tenido que desplegar la administración estatal una dosis de tolerancia y paciencia con los concesionarios, en busca de concretar la renovación de las unidades, lo cual va de la mano –por presión de los mismos transportistas-con la actualización tarifaria, que fue dejada de lado políticamente durante las últimas administraciones.

Había servicio deficiente, pero la compensación popular era la tarifa baja, hasta que hemos llegado a un extremo de chatarrización, con grave riesgo para la seguridad de los pasajeros, como hemos visto en los diferentes accidentes ocurridos nada más este año, tanto en la capital como en Ciudad Juárez, con saldo de muertos y heridos.

El estudio actuarial ordenado por los concesionarios tendría que ser revisado por la Subsecretaría de Transporte con lupa y detenimiento, para llegar a un justo medio en materia tarifaria, hablando del servicio de transporte urbano, donde el Gobierno del Estado y el usuario no sean de nuevo los paganos, sin que los concesionarios hagan esfuerzo real.

En el caso de la prestación del servicio a las maquiladoras, atraviesa por otro tipo de negociaciones, en que la industria tendría que parar antenas por los hechos ocurridos en Cuauhtémoc.

No debería dejarse el tema a la fortuna, sino habría que voltear a ver lo que aconteció ayer en el último día del año, con las consecuencias ya conocidas, siete muertos, algunos heridos aún de gravedad y muchos más lesionados leves.

Pensar que las unidades viejas de la maquila salen fuera de la ciudad, toman carretera, a velocidad inmoderada, falta de precaución de los choferes, es de dar miedo para los cientos de empleados de la maquila, que salen de sus comunidades a trabajar aquí en la capital, incluso los que laboran y viven aquí, que igual deben viajar en esos vehículos en vialidades que son tomadas como carretera.