Opinion

Nadie te va a salvar

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Javier Realyvazquez

domingo, 09 enero 2022 | 05:00

A principios del año 2020, cuando empezaba a expandirse la mortal pandemia y cuando empecé a colaborar en este medio, a cuyo director agradezco el espacio en su Sección editorial, argumenté que para finales de ese mismo año y de no implementarse las medidas urgentes para contrarrestar el virus, en el país habría más de 100 mil muertos. 

En aquel entonces algunos amigos y lectores me criticaron por lo exagerado que les resultaba la cifra, sin embargo al final de ese año se registraron más de cien mil personas que perdieron la vida. 

Hoy las cosas están peor que hace un año, según el reporte técnico de la Secretaría de Salud en el Estado. En diciembre pasado se registraron 7 mil 329 contagios y 425 decesos por causa del Covid, es decir, un promedio de 15 personas fallecidas cada día. 

En los primeros 7 días de enero actual, son ya casi la mitad de casos registrados en comparación a todo el mes de diciembre pasado: 3 mil 342 contagios y 57 muertes. 

El anuncio de dos casos de Ómicron en Chihuahua y dos más en Ciudad Juárez, es una situación alarmante. A primera hora de este sábado, la Secretaría de Salud informó que en las últimas horas se reportaron mil 143 casos de coronavirus en nuestra entidad. 

El tema del Covid o Sars Cov2, Delta y ahora Ómicron, está más vigente cada día; no hay familiar, vecino, amigo o compañero de trabajo que no esté padeciendo el Covid. Todos a nuestro alrededor sabemos de al menos un caso de contagio por este virus asesino. 

Los hospitales están a su máxima capacidad aun y cuando quieran las autoridades mandar el mensaje de que estamos en “semáforo naranja”; la realidad es que a todas luces y por todos lados la situación se ve más que roja. 

En las farmacias, no sólo de Chihuahua sino de las grandes ciudades de nuestro querido estado, es común dar testimonio de largas filas de personas buscando realizarse las pruebas y encontrar medicamentos que, de nuevo, son escasos. 

Las medidas de prevención son urgentes y se piden a gritos: cuidar la sana distancia entre las personas, lavarse bien las manos con agua y jabón; toser y estornudar en un pañuelo desechable o con el ángulo interno del codo, usar gel antibacterial con alcohol al 70%, evitar tocarse la boca nariz y ojos sobre todo cuando se anda en la calle y, limpiar las superficies con jabón y cloro, ya que son medidas de comprobada eficacia. 

Ante ello, se advierte, que los próximos 15 días deberemos evitar reuniones familiares, de amigos, así como acudir a lugares concurridos. Y es que menciono este tiempo, porque es cuando surgirán los brotes de aquellas personas que participaron de manera masiva en las fiestas decembrinas. 

Todo hoy en día debe verse como posible Covid y actuar en consecuencia: si se tienen síntomas debemos cuidar a los demás, no caigamos en la idea de que es alergia o resfriado común, mejor apliquemos las medidas conducentes; es por nosotros y por los demás. 

El bicho es más que evidente. Si se tienen al menos dos de los siguientes síntomas: fiebre mayor a 38 grados, tos y dolor de cabeza, hay que parar las antenas y atenderse de inmediato. 

Pero si aparte de los dos anteriores la persona tiene dificultad para respirar, dolor de articulaciones, dolor muscular, dolor faríngeo, escurrimiento nasal, conjuntivitis, dolor torácico, diarrea, pérdida del gusto y olfato, entonces y con mayor razón debemos atendernos. 

Hay que realizarse la prueba y consultar con el médico de confianza, por supuesto la recomendación es aislarse de inmediato. 

Los casos de personas en positivo, deben estar en aislamiento domiciliario; estar vigilante de su temperatura, de la oxigenación; vigilar si hay dificultad para respirar, y avisar a quienes tuvimos contacto con el paciente. 

Hoy los contagios o la mayoría de ellos, son consecuencia de los convivios y reuniones del pasado 24 de diciembre, así como de los festejos por año nuevo. La gente se volcó a las casas, a los salones, a los restaurantes, a las calles, olvidando lo que pudiera darse a posteriori. 

Nadie te va a poder salvar si para empezar tú mismo no haces lo necesario para salvarte. No debemos confiarnos. 

Ya son dos años que vive entre nosotros un virus que sigue mutando y que, según los científicos, va a durar muchos años más. 

Ahí está la realidad, los hechos están coincidiendo; las evidencias, los hospitales llenos, las personas con secuelas, los muertos. 

Hoy retoman fuerza las recomendaciones de vida para fortalecerse espiritualmente, pero también físicamente. 

Como bien explica el sacerdote jesuita Jorge Loring Miró: “…en todas las situaciones, siempre en todos los problemas, Dios hace casi todo y tú haces casi nada, pero para que Dios haga su casi todo, tu necesitas hacer tu casi nada”. 

El “casi nada” es salvar el cuerpo, evitando exponerlo en riesgo para tratar de tener afectaciones en la salud y en el peor de los casos, la muerte. 

Para concluir, considero, sería ideal que nuestro Gobierno proporcione pruebas suficientes, medicamentos y servicios médicos de primera calidad para estos casos de descuido, pero ese ya es otro tema, porque ni al personal médico y de enfermería se les apoya lo suficiente, menos a los que estamos afuera. 

Hagamos en lo posible, cada uno en lo individual, lo necesario para detener este bicho raro que ha contagiado a miles de personas y que sigue enfermando y matando a gente de todas las edades; son casos lamentables que hacía mucho no se sabían en Chihuahua. De nosotros depende tener un mejor futuro y gocemos de muchos años más de vida.