Opinion

Ni cómo…

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Luis Javier Valero Flores
miércoles, 03 abril 2019 | 18:52

Hundidos, acarreados al fondo del tobogán, los integrantes del actual grupo gobernante en Chihuahua dan tumbos, tanto los “propios”, esto es, los de cepa azul, como los “prestados” (los del grupo de “Lucha” Castro, a quien todos los integrantes del gabinete corralista, identificados con el pasado de activistas sociales, le turnan todos los asuntos y nombramientos a realizar, trátese del Poder Judicial, como de los órganos autónomos, o de la administración estatal) y los “importados” (el fiscal César Augusto Peniche y el comisionado de Seguridad, Óscar Aparicio). Todos.

Algunos van adelante, muy adelante en esta materia, tanto por su reconocida ineficiencia e incapacidad, como por la pobreza de las argumentaciones y la importancia del área bajo su responsabilidad.

Y la mayoría, si no es que todos, se cobijan en las acerbas críticas del gobernador Corral “a los medios de comunicación”, así, sin matiz alguno, y pretenden eludir las desastrosas consecuencias de sus actos, mediante la elusión de los medios, o del simple silencio, como si de ese modo se acallaran las críticas.

Tampoco pueden refugiarse en las redes sociales pues en éstas las críticas son aún más severas e, incluso, hasta groseras, en muchos casos.

Pero la terca realidad se les aparece constantemente y las respuestas son de escándalo. 

El comisionado estatal de Seguridad, Óscar Aparicio Avendaño, ante los cuestionamientos de los reporteros, que ni siquiera eran reprobatorios, achacó a los “Medios de comunicación ser quienes generan (la) percepción de violencia”. (Nota de El Diario, 2/IV/19).

Tal aseveración la hace el responsable de la seguridad pública en el estado en el que las cifras de homicidio, en lo que va de la actual administración, rebasan las 5 mil 200, de un delito que muy difícilmente se puede esconder -en el peor de los casos matizar, o disminuir sus cifras mediante estratagemas cibernéticas- pero que siempre demuestra su impacto en la sociedad.

¿Con qué cara puede sostenerse tal mentira? ¿A poco creen que la sociedad tiene tal percepción, derivada de la “elevada” credibilidad de los medios de comunicación?

De ser afirmativa la última respuesta, entonces el gobernador Corral tiene un serio problema: el de que su encargado de seguridad no le cree cuando sostiene que la prensa de Chihuahua (así, en general) no tiene credibilidad debido a su pasado “duartista”.

Pues ni lo uno ni lo otro, la terca realidad, la que viven la mayoría de los habitantes de Chihuahua, les dice que sí, que en efecto, los índices de violencia se han incrementado, que los homicidios son más, muchos más que en los años previos y que va en aumento la superficie chihuahuense en la que las bandas criminales son las “mandonas”.

¿Cómo va a ser un asunto de “percepción”, debida al trabajo de los medios de comunicación, como si éstos se dedicaran a inventar homicidios, balaceras, ejecuciones de policías, ataques a las instalaciones policiales y cuellos de botella burocráticos en las fiscalías debido al exceso de casos atendidos por los agentes del ministerio público?

Ahora resulta que en voz de Aparicio, las cifras dadas a conocer por todas las dependencias oficiales y organismos sociales (Inegi, Sistema de Seguridad Pública, Consejo de Seguridad Pública, Observatorio Ciudadano, Semáforo Delictivo, Ficosec, etc.) y el seguimiento que diversos medios hacen sobre la incidencia delictiva están -estamos- equivocados porque la única realidad es la del comisionado Aparicio.

En el pasado, por desgracia sin la frecuencia que se requería, algunos gobernadores de Chihuahua han removido a los titulares de la seguridad pública. 

¿Por qué el gobernador Corral no lo hace?

Es urgente.

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