Opinion

Ni en dos sexenios

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Yuriria Sierra

miércoles, 31 marzo 2021 | 05:00

Ciudad de México.- Estamos peor. México sería el segundo país más afectado por la pandemia en el mundo. Hasta el lunes 29 de marzo, tuvimos 321 mil 906 fallecimientos por Covid-19. Dimensionemos la tragedia:

En los últimos días del sexenio de Felipe Calderón se relevaron números que acusaban las tantas fallas en el combate al narcotráfico. 47 mil decesos por aquella guerra declarada, anotaba la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. La cifra era el resultado de los seis años de gobierno. 

Las cifras oficiales, anotadas por el Inegi y el Sistema Nacional de Seguridad Pública, reportaron tres veces más muertes entre 2006 y 2012, 120 mil 935 homicidios dolosos. Estas mismas dependencias reportaron otros 114 mil 61 asesinatos mientras Enrique Peña Nieto despachó en Los Pinos. Es decir, 234 mil 996 entre diciembre de 2006 y octubre de 2017. Un número inconcebible y profundamente doloroso; pero, repetimos, resultado de políticas deficientes en materia de seguridad en casi dos sexenios completos.

En el último año, la pandemia ha provocado una cifra casi siete veces mayor a la reportada por la CNDH en 2012: 321 mil 906 fallecimientos en nuestro país por culpa del virus que tomó por sorpresa al mundo. Y estas muertes son resultado de 12 meses de políticas públicas y de protagonismos tan audaces que, incluso, son capaces de culpar a los medios de comunicación por documentar y registrar el tránsito de este momento histórico. Figuras que, al final, quedan reducidas frente a sus propios espejos.

En un nuevo informe del Gobierno federal, autoridades de Salud aceptaron que el número de fallecimientos por Covid-19 que cada noche “informa” Hugo López-Gatell es, en realidad, un dato aproximado o, mejor dicho, un número respaldado por actas de defunción que explícitamente reportan al virus como causa de muerte; pero a éstas habrá que sumarle aquellas defunciones que, sin certeza, están relacionadas a la emergencia sanitaria.

Ya la idea había circulado desde hace meses. Miles de mexicanos optaron por permanecer en casa y vivir ahí su contagio y la evolución de la enfermedad antes que pelear por una cama de hospital y quedar a expensas de los servicios de salud, que debía atender sus propias carencias. Así, a la cifra total conocida habría que sumarle ese subregistro que sólo se avala a través del cotejo con el Registro Civil.

Y con esa facilidad con la que las autoridades aceptan esa cifra negra, debemos pensar también en el número de contagios y en cuánta más información que tendría que ser pública, está en la sombra. Esto nos lleva a la misma pregunta que desde hace meses exponemos aquí y en otros espacios de colegas: ¿cuándo habrá responsables por el manejo de la pandemia? ¿Cuándo? Porque preguntar “quién” tiene una respuesta bastante obvia. Este saldo que nos pone por encima de un país como Brasil no puede quedar impune.

Addendum

Impune tampoco puede permanecer el asesinato de Victoria, la migrante salvadoreña que había encontrado en México la oportunidad para mejorar sus condiciones de vida y las de sus hijos. Victoria, asesinada por cuatro policías que se excedieron en el uso de la fuerza. Victoria, a quien México le concedió una visa humanitaria, pero a quien también la policía le truncó sus sueños. Victoria, una más de las dolorosas postales de violencia y discriminación en nuestro país...