Opinion

No es objeto es sujeto, no es algo si no alguien

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Javier Realyvázquez

domingo, 03 octubre 2021 | 05:00

El derecho a la vida es sin duda un derecho humano fundamental y esencial, pues de él dependen todos los demás. 

Es entonces primordial tomar conciencia sobre algunos de los ataques contra la vida y la dignidad humana; ambas vienen sufriendo en la actualidad y a este respecto no se entiende cómo es que hoy en día pocos, por no decir nadie, salga a defender el punto.

La marcha por la mujer y la vida convocada por las arquidiócesis en el país, aunque convocada muy tarde, puede ayudar a la sociedad a despertar y a tomar conciencia sobre la importancia de participar en todas las acciones a favor de la vida y la familia.

Muchas son las reflexiones desde las que puede ser abordado el derecho a la vida, ya sea desde la filosófica, la ética y el derecho natural, el derecho positivo y la medicina y, por qué no, hasta la religiosa.

Muchos son los argumentos e ideas fundamentales que pueden servir para entender por qué hay que defenderla.

Lo primero y lo más valioso que tenemos cada uno de nosotros es nuestra propia vida, pues si la perdemos, perderemos todos los demás bienes que podamos tener, la libertad, la inteligencia, el honor.

El segundo, es que los derechos humanos se fundamentan en uno: el derecho a la propia vida, pues los demás, si no está asegurado y garantizado aquel, no tienen ningún sentido.

Tercero, nadie es dueño de la vida de nadie: ni los padres de la vida de sus hijos, ni el estado de sus súbditos, ni los sanos de la de los enfermos, ni los jóvenes de la vida de los ancianos, ¡ni uno mismo, de su propia vida!

El valor de la vida humana no depende de su belleza, fortaleza, astucia o utilidad para la sociedad. Todas, absolutamente todas, tienen el mismo valor absoluto por el sólo hecho de ser humanas.

Desde la ética y el derecho natural, podemos decir que es el bien más preciado, el más elemental, un bien casi absoluto, hay un deber moral de todo hombre por respetar, preservar y garantizar la vida de todo ser humano.

La misma teología moral ha asumido aportes provenientes de la ciencia. El ciclo vital de un ser humano se inicia en el momento de la fusión de los gametos, uno del padre y otro de la madre, ciclo que prosigue sin interrupción su lógico y natural desarrollo. 

La multiplicación celular, la aparición de nuevos tejidos y órganos, no son sino sucesión ininterrumpida de acontecimientos encadenados el uno con el otro. 

Está demostrado, que es a partir de ese momento en que se desencadena todo el ciclo biológico de la vida.

Al producirse la fecundación se origina el cigoto, célula única, distinta, autónoma, diferente a la del padre y a la de la madre, pluripotente, de la cual se formarán todos los órganos del nuevo ser en desarrollo.

Ese único ser humano va atravesando distintos periodos vitales: cigoto, embrión, feto, bebé, niño, joven, adulto, anciano.

Desde el derecho positivo de los derechos humanos, muchas son las normas dentro e instrumentos internacionales que protegen la vida humana como derecho esencial y fundamental. La libertad de vivir, y su expresión jurídica en el derecho a la vida, es un atributo inseparable de la persona humana que condiciona su existencia con el consecuente desenvolvimiento material y espiritual de los hombres.

La Declaración Universal de Derechos Humanos establece en su Artículo 3: “Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona”.

Al respecto, cito esta reflexión de Cavagnaro: “Si no puede aplicarse la pena de muerte como sanción para los delitos más graves a aquellos sujetos culpables y responsables de los mismos (genocidio, homicidio, tortura, etc.) ¿Podemos aplicarle pena de muerte a un ser inocente que vive en el seno de su madre?”.

Todas absolutamente todas las declaraciones, disposiciones y pactos internacionales de derecho y las políticas en el mundo la protegen, nada hay en ellas que autoricen a que se deje de respetar y proteger el derecho a la vida de cada persona, de todo ser humano, desde el momento de la concepción.

Desde las ciencias médicas es mucho lo que se podría decir, desde la biología, la embriología, la genética. Agregaría que todos los juramentos hipocráticos hablan del respeto a la vida humana.

En la actualidad son muchos los ataques dirigidos a la vida y que atentan contra la dignidad humana, entre los que encontramos el aborto en todas sus variantes y con todos sus presuntos justificativos y que, forman parte de la agenda progresista, guste o no implementada por Morena.

No se debe olvidar que el derecho a la vida es el primer derecho de la persona humana, es preexistente a toda legislación, de él dependen todos los demás.

La persona por nacer, desde el mismo momento de la concepción, no es OBJETO, sino SUJETO, no es ALGO, sino ALGUIEN y tiene tutela jurídica desde el principio y ésta no variará conforme al nuevo ser evolucione en su gestación, (cf.: Jorge Oscar Perrin, Derecho de Familia, Bioética, Lexis No 7003/011192)

Todo atentado contra la vida del niño en el seno de la madre, es un gran desquiciamiento de la conciencia. Es una gran desgracia. Es un gran dolor (Juan Pablo II)

Esperemos que estas acciones y otras que ya se están anunciando como la gira por México sobre feminismo, identidad y nuevas técnicas de control y que se llevará a cabo en Chihuahua el día 13 de octubre de este año, ayuden a que la sociedad no se olvide de la importancia de defender el derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.

Conferencia el Derecho a la vida y comienzo de la existencia de la persona humana: su protección. Germán Grosso Molina.