No hay libre albedrío, Ciudadano Presidente

.

Sergio Alberto Campos Chacón
domingo, 03 febrero 2019 | 03:08

La declaración matutina del presidente de la República, de que “ya no hay guerra (contra el crimen organizado)”, “que ya no se van a buscar y consignar capos de la droga”, y que se dará prioridad “a la seguridad”, provocaron comentarios adversos, porque la ley no confiere al presidente incumplir con las leyes que le obligan actuar contra la delincuencia organizada, tan extendida y contaminante de la pretendida pacífica vida social.
Tal vez sean dos motivos que respaldan esa declaración: 1.- Que la guerra declarada por Felipe Calderón ha terminado, que no es necesario el ejército en la calle en violación a la Constitución, y por tanto, es admisible la Guardia Nacional que López Obrador promueve en el Congreso de la Unión para garantizar la seguridad pública, a pesar de objeciones de ONU, AI, HRW, CNDH y otros organismos; 2.- En las implícitas, que el combate al narco está perdido y  los cárteles quedan en libertad de exportar droga a los Estados Unidos y el mundo, a quienes envía un mensaje: “Si así lo quieren, llénense de droga; no más mexicanos ejecutados”.
Este deslinde literal y discrecional de atribuciones, acarrea advertencias acerca de la aplicación de las leyes de la República, de ahí que, para sumar propósitos constructivos para que el gobierno de México transforme con eficacia al país, el escrúpulo jurídico me dicta algunas reflexiones que el ciudadano presidente ha de tener en cuenta.
En los terrenos de la ética, la moral y la religión, el libre albedrío es opción o facultad de hombre para cumplir con sus principios, porque es un asunto íntimo, de su consciencia, que será quien le reclame y sancione, en su defecto, la sociedad.
Ética y Moral no pueden separarse. No hay medio alguno que obligue al hombre al bien hacer, tiene la opción de cumplir o no sus principios, es libre de ello, tiene, pues, libre albedrío, como también ocurre tratándose de las normas religiosas; hay un ser supremo, Dios, que, en caso dado, lo sancionará en su oportunidad.
En Derecho, la libertad tiene otro sentido; se hace lo que la ley permite o no prohíbe; no debe hacerse lo que la ley prohíbe y se sanciona su incumplimiento.
Quien compra alguna cosa, no tiene libre albedrío de no pagar el precio; debe pagarlo. Quien renta una casa, su deber es pagar el precio de renta. Son imperativos contenidos en la ley. La libertad resulta limitada, para decirlo de manera simple y sintetizar los debates centenarios de los filósofos del derecho.
Incumplir con los mandatos de la ley lleva a una sanción: embargar bienes si no se paga lo convenido en la compraventa; lanzar a quien no paga la renta.
Estos ejemplos ilustran la importancia del Derecho, herramienta de conducta para los particulares, la sociedad, más para los servidores públicos que, al iniciar el desempeño de su cargo, protestan, prometen, cumplir y hacer cumplir la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen.
 Todo país se rige por un conjunto de leyes de diversas jerarquías y competencias para particulares y funcionarios; forman parte de una estructura bien planeada, coherente, evita el caos, la ley de la selva.
El presidente afirma que siendo él honesto, basta para conducir a la nación, pero, precisemos que honestidad es recato, proviene de honor, es sentimiento, honra, y se hereda el caudal que hemos de legar a nuestros hijos; es, la honra, un honor histórico, heredado; se refiere a la moral, nos enseña Don Roque Barcia (Sinónimos Castellanos). En ese ámbito el término no es jurídico.
El servidor público debe ser honrado (incorruptible), así lo dispone la Ley Federal de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos, como también leal, imparcial y eficiente en el cumplimiento de las facultades que la ley le otorga; si tal no hace, incurre en responsabilidades administrativas, sin descartar, constitucionales, añadido el reproche social que lo deslegitima.
Abundan leyes que establecen delitos por delincuencia organizada, empezando por el Código Penal Federal, y la Fiscalía General de la República tiene el deber de investigarlos, por lo que el Dr. Gertz Manero, Fiscal General, habrá de definir si dará seguimiento a las declaraciones del presidente o, las pasará por alto y atenderá sus funciones, porque no es permisible al Fiscal omitir las indagatorias.
Aristóteles (384-322 a. C.) aconsejó que es preferible un gobierno de leyes que de hombres; evita las decisiones arbitrarias. En la ley, dijo el maestro, está la soberanía, el pueblo.
Los abogados estudiamos la asignatura “Teoría del Estado”, en la que se analizan las tesis de los filósofos políticos que en la historia propusieron las formas de gobierno que estimaron eficaces, hasta el actual Estado Moderno.
El autor de nuestro texto fue el expresidente de México, Lic. José López Portillo, a quien tantos errores políticos y económicos le imputan los analistas; no sé cuántos provinieron de su voluntad, pero, por su conducta privada y pública, gobernante frívolo, contrario a lo esperado como estadista.
El actual ciudadano presidente es licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública, egresado de la UNAM, conocedor de las múltiples corrientes estudiosas del Estado. Por eso extrañan las directrices de cómo conduce el Estado Mexicano, y la nación parece desarticularse cada día, en negación de la calidad de estadista.
Las respuestas del presidente al periodista Ricardo Rocha el 25 de enero, de que corrupción e impunidad generan pobreza, inseguridad y violencia, y la acumulación del dinero en pocas manos ahonda las desigualdades, son ciertas en parte, pues la pobreza se gesta por el sistema económico capitalista, también llamado neoliberalismo, no por la violencia y la impunidad.
Podrá terminar o disminuir la corrupción, sin embargo, mientras el sistema económico no varíe, en sintonía con el sector privado en compromiso generador de empleos y prestaciones sociales justas, la pobreza permanecerá, si no es que aumente.
Para nadie pasa desapercibido que el presidente deambula en contradictorios y mezclados laberintos morales, religiosos y jurídicos, que no entiendo su vinculación. Ha recibido chaparrón de críticas; le imputan que abdicó cumplir la ley cuando dijo que ya no perseguirá a los capos de los cárteles.
Donald Trump, presidente de los Estados Unidos de América, envió su primer mensaje negativo: Por el tráfico de la droga, en México hay más muertos que en Afganistán. Urge construir el muro y evitar el ingreso de droga e indocumentados.
Es la primera desavenencia pública con López Obrador, seguro, por su reconocimiento implícito a Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, porque para los Estados Unidos, lo demás que suceda en México, es lo de menos. México no resiste un zape económico del Imperio Occidental.
Banca internacional y calificadoras ya lo anunciaron.
[email protected]