Opinion
Álter Ego

¡No le creo a López Gatell!

“Preparémonos para una epidemia larga” Hugo López Gatell Ramírez

Rafael Soto Baylón

jueves, 16 julio 2020 | 05:00

Ya varios medios han hecho del Subsecretario objeto de escarnio, burla y lo más extremo: lo responsabilizan de los casos de contagio y muertes en México.

La única manera de crucificar a López Gatell es demostrando que está mintiendo. Y ahí encuentro el punto medular: hay muchísimas personas que no le entienden a LG y así lo manifiestan en sus comentarios.

Él intenta ser lo más claro posible, pero para captar su discurso es necesario tener al menos nociones de lo que significan estadística descriptiva, modelos matemáticos, curvas, condicionales contra fácticos, variables, proyecciones, metodología científica, pruebas, leyes, evidencia, amplitud de intervalos, datos, hipótesis, contrastación, teorías, vigilancia epidemiológica, tasa, mortalidad, morbilidad, prevalencia, incidencia, brote epidémico, pandemia, factor de riesgo, agente infeccioso, latencia, susceptibilidad, patogénesis, DNA, RNA, ADN, bacteriófagos, virus hijos, estado latente y mil más. Si los entienden las críticas serán positivas, pero si es un no rotundo o limitado, pues tendrán que aprender el especializado lenguaje y así ejercer la réplica. Aprender una ciencia es aprender su lenguaje.

Los neófitos leen que “La ciencia es clara y precisa” y concluyen que los términos científicos deben ser comprendidos por cualquier persona. Sí, por cualquier persona especialmente entrenada para ello. La epistemología nos enseña que la ciencia no ofrece ni promesas ni milagros ni soluciones fáciles ni rápidas. Los sistemas de creencias cerrados  (ideologías religiosas, políticas o económicas) contienen conceptos fácilmente identificables, inmutables y que ofertan maravillosas soluciones a todos los problemas. Quimeras.

De este virus nadie sabía hasta que no lo vimos cerca. No sabíamos cómo iba a arremeter. Ni idea de cómo detener su propagación. Y por eso proliferan aún hipótesis de los científicos. Apenas estamos asimilándolo. Ni tenemos fecha para crear fármacos que curen la enfermedad ni vacunas ni certidumbre si los recuperados ya son inmunes. El proceso de la investigación científica es desesperantemente lento.

LG no ha dicho que los tapabocas no sirvan. Si usted los usa, reza todo el día, toma agua de Tlacote, pero no sale de casa o guarda Susana Distancia y considera las prescripciones preventivas, entonces no hay problema. Al subsecretario le falta reconocer que los modelos matemáticos fallaron -en los picos sobre todo- pero en ciencia esto ni es paradójico ni inusual ni extraño porque es en sí misma falible.

Se da una disputa entre el sector salud y los economistas y los políticos son quienes deciden el camino a seguir. El subsecretario está bajo las órdenes de un titular del ejecutivo que propuso un detente con una estampita religiosa o afirmando que no siendo corrupto se evita el contagio, de Olga Sánchez que bebe nano cítricos, de un fantasmagórico Secretario de Salud quien nadie conoce y de quien no sabemos haya decidido una sola medida, de gobernadores que afirman que la pandemia solo ataca a los ricos, de diputadas que si les dice que no tienen la preparación académica para ponderar lo expresado se dicen discriminadas por razones de género. Por otro lado está la prestigiada teóloga Carmen Salinas quien aseguró que el coronavirus es un castigo divino porque los chinos se comen perritos y perritas, el sociólogo Miguel Bosé que asegura ser una gran mentira de los gobiernos, de millones de mexicanos que hacen caso omiso de las precauciones recomendadas porque el Covid19 es una farsa. Con esos jefes, legisladores, líderes de opinión y ciudadanos el coronavirus es su menor preocupación. Y LG enfrenta fuego amigo. Aparte de su trabajo carga con la ignorancia, los prejuicios, el desconocimiento, la necedad y por supuesto los intereses políticos. Un peso más grande que la propia epidemia.

Ojalá me equivoque. El Subsecretario se cansará de enfrentarse día a día con periodistas que no asimilan lo que explica con naranjas y limones, se hartará de los forcejeos y  renunciará por motivos de salud. Nombrarán en su lugar a un epidemiólogo –extremadamente honesto- sin renombre ni conocimientos  ni especialidad ni experiencia pero que anunciará lo que le dicten y los semáforos se prenderán del color que Palacio Nacional decida. La ciencia, la inteligencia, el buen sentido y la racionalidad serán derrotados. Y usted y su familia pagarán las consecuencias. 

Mi álter ego anuncia ¡Le tenemos una maravillosa noticia que lo hará inmensamente dichoso¡ ¡¡Ya puede volver a comprar su boleto para una rifa que ni es de un avión que ni es presidencial ni pertenece al gobierno!!