Opinion

‘No vengan para acá’

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César Jáuregui

 Robles

lunes, 29 marzo 2021 | 05:00

Esa fue la expresión más clara y sin rodeos que externó la exembajadora de Estados Unidos en México y, hoy secretaria ejecutiva de la Comisión Fronteriza, Roberta Jacobson, al acudir a una serie de reuniones entre los Gobiernos de México y Estados Unidos. Así, sin hacer exhibición de sus artes diplomáticas, manifestó su preocupación por la oleada inmigrante que ciertamente tiene sus orígenes en la depauperada situación económica, la inseguridad y violencia cotidiana que se vive en el norte de Centroamérica, pero igual habría que añadir factores como la pandemia que se ha ensañado en poblaciones y comunidades muy pobres no sólo en aspectos de salud, sino también en la pérdida de empleos y trabajos que generen sustento. Sin embargo el aliento principal que recibieron los flujos migratorios provino de una simple declaración hecha por el presidente Joe Biden, al asumir como mandatario del vecino país. Su promesa de echar abajo las políticas migratorias de su antecesor y sobre todo cortar los recursos para la construcción del muro fronterizo, fueron estopa para la hoguera que ya es la movilidad de miles de personas que no van más en busca del ‘sueño Americano’, sino tan sólo de un pedazo de esta tierra para vivir en paz. Es una obviedad resaltar el valor que tienen las palabras hechas por personajes públicos para bien o para mal, sin importar si es congruencia o sólo afanes propagandísticos en defensa de los derechos humanos. El problema es la trascendencia y las implicaciones para regiones, que como Tijuana, Reynosa o Ciudad Juárez se ven rebasadas por la cantidad de mujeres, hombres y niños que arriban con una esperanza y topan con un muro que no se abre, a pesar de las palabras amables y tolerantes del presidente Biden.

Una acertada coincidencia entre los participantes de ambos países es el acometer el problema de raíz y sumar esfuerzos para detonar prosperidad en países como Honduras, Guatemala y El Salvador. Sólo así, se puede preservar la normalidad deseada para desincentivar las caravanas migratorias y que México deje de jugar el triste papel de custodio de los interés del vecino del norte.