Opinion
Álter Ego

¿No votar por Morena?

.

Rafael Soto Baylón

miércoles, 26 mayo 2021 | 05:00

A Graciela Ortiz, con todo respeto

Al Presidente no le gustan las entidades autónomas y por eso va contra las instituciones que se rigen por sí mismas. Por mencionar a algunos de los 109 fideicomisos afectadas: Fondo para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, Fondo para el Deporte de Alto Rendimiento. Fondo de Inversión y Estímulos al Cine, Fondo de Desastres Naturales, Fondo de Cooperación Internacional en Ciencia y Tecnología, etc.  Esas, se manejarán desde… Palacio Nacional. Pronto querrá administrar las AFORES y suprimir la autonomía del Banco de México. Nos espera la quiebra.

La República Mexicana está formada por entidades libres, soberanas, autónomas, que se gobiernan por sus leyes y cuentan con una constitución propia. Por eso a cada una se le llama Estado Libre y Soberano.

Por lo pronto va contra los gobernadores de esas entidades libres y soberanas. Y empezó por Tamaulipas. La estrategia es muy clara: el presidente hablará mal de un mandatario; inmediatamente después y siguiendo las instrucciones del mandamás la Fiscalía General de la República abrirá una carpeta de investigación por los delitos que gusten y manden; acto continuo se enviará la solicitud de desafuero a la Cámara de Diputados; el grupo de Morena y sus domésticos, después de un falso análisis votará para suprimirle el fuero. En contraparte el Congreso local se une en torno al gobernador y recurre a la Suprema Corte de Justicia de la Nación; esta falla lavándose las manos; subsiguientemente un juez incondicional emitirá una orden de aprehensión y hasta ahí van las cosas ¿Qué sigue?

Si no es posible apresar al gobernador, y si el presidente logra mantener la mayoría de Morena y aliados, éstos decretarán la desaparición de poderes. No sin antes modificar las leyes a su antojo. Y  solicitarán al Congreso Local nombre un gobernador interino. Si se niega entonces los diputados morenistas lo harán por ellos. Luego habrá dos gobernadores: uno vinculado a proceso y el otro elegido por la Cámara de Diputados. La sociedad tamaulipeca, en este caso, se enfrentará entre sí por quienes reconocen a uno u a otro gobernante y en la anarquía la Presidencia de la República se verá “obligada” a imponer orden y para eso ya tiene militarizado el país. Ya tendría el mejor pretexto para suprimir las garantías individuales. La presidencia acusará de traición a la patria a los insurrectos. Luego llegará la patriótica represión. 

Los gobernadores actuales y  futuros sabrán qué les espera si no se arrodillan ante el Emperador. Les quedarán dos opciones: o someterse incondicionalmente a los designios de Palacio Nacional o agruparse y protegerse unos a otros porque no sabrán sobre  cuál cuello caerá la navaja.

López Obrador detenta el poder ejecutivo. Pero también el judicial y necesita el poder legislativo absoluto y así tendrá al STJN, al INE y al TEPJF a sus incuestionables órdenes.   Todo el poder para deshacer. Y morir como Juárez: siendo presidente.

La división de poderes es para salvaguardar las instituciones. Por eso es importante que Morena y achichincles no obtengan la mayoría en la Cámara de Diputados. Para cuando a usted, ciudadano, le afecten las decisiones cupulares, haya quién lo defienda.

Mi álter ego se dirige respetuosamente a los morenistas. Haber votado por AMLO y Morena no implica sumisión incondicional. Usted votó de buena fe, pero no vendió ni regaló ni empeñó su conciencia. Si quiere un México libre, democrático, justo, unido, no vote por este partido, al menos en estas elecciones. No deseamos la desaparición de Morena, servirá en un futuro para equilibrio de poder.  Piense en México, piense en el futuro de la nación. Nadie quiere un país devastado por el protagonismo de un político cegado por la megalomanía. México está en peligro ante la tentación del totalitarismo. (rsotob@uach.mx)