Opinion
Crónicas de mis recuerdos

Nostalgia, épocas y senderos en la ciudad de Chihuahua

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/ El padre Francisco Porras García que por muchos años fue párroco de la Iglesia de Nuestra Señora del Refugio, era un activo promotor de la actividad altruista en la ciudad de Chihuahua.
/ La glorieta de la República Española se mantuvo durante largo tiempo en las avenidas Américas y Vallarta y debido al incremento den el tráfico citadino, esta tuvo que ser removida.
/ Algunos de los edificios que estuvieron en la calle 2a y Victoria. En la parte superior el cine Alcázar, en la gráfica de la izquierda, El Jockey Club y en seguida a la izquierda el actual edificio que hasta hace poco fue un banco.
/ La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, se encontraba localizada en la calle Décima arribita de la avenida Bolívar en la ciudad de Chihuahua

Oscar A. Viramontes Olivas

viernes, 19 junio 2020 | 05:00

Iniciando con un recorrido por las calles de la hermosa ciudad de Chihuahua, nos encontramos algunos eventos importantes que a todos nos hará recordar y para empezar, nos ubicaremos en la  “glorieta de la República Española” allá por los años setentas del siglo XX cuando el tráfico no era tan molesto y abundante como nuestros días y, para todos aquellos que tenían que ir al hospital del ISSSTE (hoy Américas y Universidad) hacia el norte, desde el centro tenía uno que abordar el camión cuya ruta podía ser “Granjas” o “Panamericana” que lo dejaba en el enorme terreno baldío donde hoy se encuentra Soriana Universidad, ahí, muy cerca de la parada de autobús estaba un cascarón de camión urbano de aquellos llamados “naranjas”, donde se vendían riquísimas hamburguesas el llamado “Burger bus”, cuyo producto era una delicia burger porque esas si sabían a carne y estaban enormes. 

Los que llegamos a ir a ese puesto podíamos entrar al interior del mismo y disfrutarlas en una unidad de modelo 1966 de los Trasportes Urbanos y Semi-Urbanos de Chihuahua, los cuales, hoy en día ya desaparecieron. Posteriormente al salir de este original centro de comida se encaminaba uno hacia enfrente donde siempre ha estado la clínica del ISSSTE y frente a esta, estaba la agencia de autos “Productos Alemanes” que hoy en día es “Centauro Automotriz” y contra esquina, la agencia de autos de Ford. 

Bueno, ante todo este recorrido se encontraba en las avenidas Américas y Vallarta o Agustín Melgar, una glorieta que tal vez muchas personas ya no la recuerdan o por lo menos las nuevas generaciones no saben que existió y, me refiero aquella dedicada a la “República española” que ante la tranquilidad existente en esa zona urbana, ésta representaba una de las estructuras que estaban en las principales avenidas de mayor fluidez vehicular de aquellos tiempos de los (60s y 70s), como la que representa la División del Norte en la avenida que lleva ese nombre y que cruza la avenida Universidad; la de Ángel Trías en la Pascual Orozco y Universidad, las cuales estaban y no estorbaban para la circulación. 

Sin embargo, la enorme introducción de autos chuecos a las calles de Chihuahua, originaría que el tráfico empezara a entorpecer dicha glorieta, por lo que la dirección de tránsito y el municipio tuvieron que reubicarla en los terrenos de la clínica del ISSSTE a espaldas del busto de don Lázaro Cárdenas del Río que es el nombre que lleva el actual hospital. Bueno, así pasan las cosas, ante la modernidad y los cambios.

Cuando recordamos al padre Francisco Porras García, promotor del altruismo en Chihuahua, oficialmente llegaría a tomar las riendas de su nuevo encargo en 1956 como párroco de Nuestra Señora del Refugio y gracias a su dedicación y carácter, algunos empezaron a dar cuenta de su fuerte personalidad que le permitió tener las fuerzas y agallas de ser uno de los sacerdotes más reconocidos por su dedicación en la construcción de templos y en la innovación con la que los hacía, además de impulsar programas altruistas. 

Con su siempre sotana negra, caminaba de un lugar a otro atendiendo actividades espirituales como bautizos, confesiones, unción de los enfermos, matrimonios y además seguir colocando “piedra sobre piedra” para cumplir con el pedido de don Antonio Guizar y Valencia (obispo de Chihuahua) de rescatar al Refugio después de su derrumbe en 1955, por lo que no descansaba ni un momento. 

Gracias a su juventud y a la voluntad de Dios, Porras lograría con los años edificarlo y el 2 de febrero de 1971, don Adalberto Almeida y Merino consagraría el templo parroquial, era sin duda todo un sueño cumplido, pues para haber llegado a ese momento, el padre Porras sintió muchas “tentaciones” que en ocasiones lo debilitaron para no cumplir con esa misión. 

El cansancio, la salud, los momentos de titubeo y duda, las derrotas y caídas, todo eso amenazó el desarrollo de los trabajos en la edificación de su amado Refugio de Pecadores pero en sí, gracias al carácter que lo caracterizó, pudo cumplir satisfactoriamente sus metas y además no dejar a un lado la promesa que le hizo a don Antonio Guizar y Valencia de levantarlo desde las entrañas y terminarlo como un símbolo de una promesa hecha por el prelado para que se acabara el conflicto de persecución que la iglesia Católica sufrió en los años veinte y treinta en México y particularmente, en el estado de Chihuahua, donde fue sacrificado el hoy santo Pedro de Jesús Maldonado. 

Pero no sólo era la construcción del templo de El Refugio la tarea de Porras, sino otros más que se encontraban en la demarcación de la parroquia que cubría una enorme superficie. Entre los que se contaron el de Nuestra Señora de Fátima en la Concordia, concluido en 1967; María Auxiliadora; el antiguo templo de Cristo Rey que se encontraba en el barrio de Londres y cuya primer piedra la colocó con sus manos benditas el 25 de octubre de 1959. 

Pero el padre no se conformaba con toda esta obra material, sino que empezó a ser comisionado para emprender otros proyectos; era sin duda, descargar todas esas energías que el mismo Espíritu Santo le confería a él. A parte de ser constructor y arquitecto, el padre Porras García que en paz descanse, también era muy movido en eso de apoyar a la gente y uno de los ejemplos de altruismo que siempre demostró fue, la gestión que hizo el propietario de las zapaterías “Zaps” y “Zapatto” que era Alberto Olivares Talamantes, en representación del negocio, los que donaron un importante lote de zapatos para los niños más pobres que vivían en los alrededores de la parroquia en 1969. De esta manera, recordamos al padre Francisco Porras, un hombre que entregó sus mejores años al servicio de Dios y de sus feligreses.

Haciendo un giro de 360 grados con el tema, ahora nos ubicaremos en la importante Empacadora de Chihuahua (ahora Sigma Alimentos), la cual, fue una de las primeras empresas que se construyeron en el estado, gracias a las aportaciones efectuadas por ganaderos chihuahuenses por medio de una cuota por cabeza de ganado vacuno que se exportaba a Estados Unidos. 

La sociedad se fundó en el frío invierno de febrero de 1947 y poco después, iniciaría la construcción de su planta de producción que se terminó en septiembre de 1948 e inició operaciones inmediatamente. Se determinó la designación de un consejo de administración formado por ganaderos y representantes de la Unión Ganadera Regional de Chihuahua, que estuvo a cargo de un director general y un gerente. 

La producción en sus primeros años estuvo a cargo de técnicos norteamericanos, por lo que esta planta sería ubicada en la ciudad de Chihuahua en la terminación de la avenida Juárez en los márgenes del río Chuvíscar, del cual, parte de su terreno fue expropiado a un ejido por decreto presidencial por haberse considerado como una de las industrias necesarias para el impulso de la entidad. Sin duda, esta empresa pionera en su ramo, dejó y ha dejado a Chihuahua una infinidad de empleos, derrama económica en beneficio de trabajadores como directivos y público en general que por años, han comprado sus productos.

De la empacadora viajamos por el túnel del tiempo y  nos remontamos hasta los primeros años del siglo XX en el mero centro de la ciudad de Chihuahua, donde pocos edificios de antaño todavía aún quedan, ahí, nos encontrábamos que frente a la plaza de Armas estaba edificado un edificio ocupado por “El Jockey Club” donde se encontraban algunos negocios como la tienda de El Nuevo Mundo y Bunsow y Gutiérrez S. en C. Aproximadamente en los años posteriores a 1905, se había instalado en la esquina de la calle Victoria y 2ª, dentro de esta, existía un gran surtido de todo tipo de ropa para todos los gustos, así como abarrotes extranjeros y nacionales; artículos de lujo, calzado americano y nacional; sombreros para señoras y caballeros, bonetería, perfumería, entre otros y, con especialidades de Europa y Estados Unidos. 

Sin duda, era una buena oportunidad para los residentes locales del Chihuahua de antaño para que hicieran sus compras. Años posteriores para marzo de 1910, vuelve aparecer este negocio pero en la esquina de 2ª y Aldama con otro rostro, ya que el propietario sería el famoso general de mil batallas y “dueño de Chihuahua”, me refiero a don Luis Terrazas Fuentes. Lamentablemente y por falta de condiciones de seguridad del edificio, este negocio se incendió tres veces entre los dos locales. 

En la década de 1930 en las fotos de la misma esquina de la calle Victoria y 2ª, aparecería posteriormente un edificio que en la parte superior decía “Casa Cuilty” y en la parte intermedia se encontraba el Cine Alcázar. Finalmente en la esquina con la 2ª, estaba el Café Internacional, mismos que duraron por décadas hasta que desaparecieron allá en los años ochenta del siglo pasado. Este terreno fue el estacionamiento de un banco que vendió el edificio a la presidencia municipal que encabezó el ingeniero Javier Garfio.

Para concluir nos trasladaremos a una época todavía más antigua, allá por el siglo XIX por la calle Décima, arribita del hoy parque Lerdo de Tejada a una cuadra de la avenida Bolívar hacia el sur, se encontraba una capilla dedicada a Nuestra Señora de la Asunción, cerca de ahí, donde hoy está Alsuper Lerdo y la Antigua Paz, se encontraba la central de carretas llamada “La Despedida” donde llegaban las diligencias que comunicaban a los chihuahuenses con el exterior. 

Antes de partir, los viajantes se encomendaban a Dios para que no tuvieran ningún contratiempo en el camino y que los protegiera de los asaltantes y de los indios apaches. De igual manera, los que llegaban, acudían a dar gracias por el viacrucis padecido y que por milagro salvaban su vida de los contantes peligros. La Despedida ocuparía una cuadra completa desapareciendo a principio de siglo XX, estos terrenos los compraría Enrique C. Creel y en su lugar se construirían tres grandes casonas que todavía existen.

Nostalgia, épocas y senderos en la ciudad de Chihuahua, forma parte de los archivos perdidos de las  Crónicas de mis Recuerdos. Si usted desea adquirir los libros sobre Crónicas Urbanas de Chihuahua: tomos I, II, III, IV, V, VI, VII, VIII y IX, pueden llamar al cel. 614 148 85 03 y con gusto se los llevamos a domicilio o bien, adquiéralo en Librería Kosmos (Josué Neri Santos No. 111); La Luz del Día (Blas Cano De Los Ríos 401, San Felipe) y Bodega de Libros.

Fuentes

Archivos Perdidos de las Crónicas Urbanas de Chihuahua, Tomo 8 (2019). Fototeca INAH-Chihuahua y Archivo personal.

violioscar@gmail.com

Maestro-investigador-FCA-UACh