Opinion

Nudo gordiano

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Yuriria Sierra

sábado, 15 enero 2022 | 05:00

Los golpes al INE

Un nuevo golpeteo al INE llegó, otra vez, desde el micrófono en Palacio Nacional. Aunque en esta ocasión el mensaje no se escuchó de voz de Andrés Manuel López Obrador, es evidente que cada una de las palabras que oímos tuvo su aval. Adán Augusto López anunció ayer lo que, previo a su segundo contagio de covid-19, el Presidente había prometido: un plan de austeridad para el Instituto Nacional Electoral como alternativa a su solicitud presupuestaria para la revocación de mandato. Y lo expresaron de manera “respetuosa”, el organismo no está obligado a acatarlo, faltaba más, pero por la forma, y conociendo el fondo, entendemos que el mensaje es duro y claro: tienen dinero, no pidan más; no pongan en duda la realización de la consulta.

Vamos por partes: primero, en su propuesta, inician con uno de los rubros que más entusiasman a López Obrador, la reducción de sueldos. Sugiere aplicar un nuevo tabulador para que todos los funcionarios del instituto, a partir de directores de área y hasta el consejero presidente, reduzcan su salario; también anota el adiós a los estímulos al personal, como el bono por apoyo en elecciones, así como bye, bye al seguro de gastos médicos mayores y el de separación individualizada. Con esto, el gobierno de México estima que el instituto tendría más de 718 mil millones de pesos disponibles.

Segundo, ponen la mira en los gastos de operación: plantean bajar el gasto en el uso de teléfonos celulares o cualquier otro tipo de telecomunicación, lo mismo en el arrendamiento, combustibles, viáticos y papelería… bueno, ahorrar hasta en la compra de tinta de las impresoras. Con esto, calculan que llegarían otros 554 millones, un 15% del gasto operativo remanente. Porque, además de la propuesta, fue ventaneo, el gobierno de México reveló que el INE cuenta con dos fideicomisos de los que estima tiene disponibles casi 870 millones de pesos. Uno es el Fondo para Atender el Pasivo Laboral y el otro es el Fondo para el Cumplimiento del Programa de Infraestructura Inmobiliaria y para la Atención Ciudadana y Mejoramiento de Módulos, o sea, a donde vamos usted y yo a cambiar nuestra credencial, una de las identificaciones más utilizadas y aceptadas para realizar cualquier trámite.

Sumando lo que Presidencia calcula que el INE se ahorraría con estas respetuosas sugerencias, el instituto tendría casi tres mil millones de pesos disponibles; repito, esto, claro, según cálculos de Palacio Nacional.

Horas más tarde, de manera casi paralela, aunque no en respuesta, el INE siguió con lo que también ya había anunciado, envió su solicitud a Hacienda por casi mil 800 millones de pesos, para sumarlos al dinero que ya tiene, pero del que ha subrayado, una y otra vez, es insuficiente para la instalación de las 161 mil casillas necesarias para la correcta realización de cada uno de los procesos de la revocación de mandato. El organismo sólo está siguiendo una sentencia del Tribunal Electoral, en donde subrayan que es Hacienda, junto con el propio instituto, una de las instancias que, desde sus respectivas competencias, debe garantizar y proteger los derechos humanos y políticos de los ciudadanos. Es decir, desde el brazo económico, Hacienda debe asegurar los recursos para garantizar la correcta operación de cualquier proceso político. El INE ha recalcado, insistentemente, y a contracorriente, que no cuenta con estos recursos; pero desde Palacio Nacional le han respondido, también una y otra vez, que no darán un centavo más.

Por la tarde, Lorenzo Córdova fue más que contundente, durante un evento organizado por el grupo parlamentario del PRD, esta fue su respuesta a lo sugerido desde Palacio Nacional: “Este profundo desconocimiento hay que evidenciarlo. Acaban de descubrir cómo abaratar el costo del INE. Hay que desenmascarar cuando estas propuestas están formuladas sin ningún sustento técnico mínimo y alguna seriedad…”. Y es que, más allá de una estrategia de ahorro, esto es parte del discurso de golpeteo contra el INE, que no ha cesado, en la intención declarada de buscar una reforma, incluso su extinción. Y qué importante es ver al Instituto Nacional Electoral hacer lo correcto, ceñirse por lo que dicta la ley y abrazarse de sus derechos y obligaciones, evitando por completo las provocaciones y demostrando que, pese a lo que piensen algunos, sí es un brazo que se ha ejercitado bien, de lo contrario no habríamos tenido una elección con el nivel de confianza necesario para llevar al poder a quienes hoy gobiernan... y lo golpean.

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