OSC entre la necesidad y la perversión política

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Nicolás Juárez Caraveo
domingo, 10 febrero 2019 | 00:13

El retiro de los apoyos por parte del Gobierno Federal a las instancias infantiles abrió la caja de Pandora de los apoyos institucionales a las Organizaciones de la Sociedad Civil y No Gubernamentales, donde es importante señalar que crecieron y se fortalecieron ante la incapacidad del gobierno de llevar atención a la sociedad, pero también a la sombra de gobierno crecieron cientos de organizaciones que han generado corrientes políticas y de claro enfrentamiento al mismo gobierno.
Antes de analizar algunos ejemplos de esta perversión en que cayeron algunas Organizaciones de la Sociedad Civil, es necesario reconocer que el crecimiento y en muchos casos sostenimiento y fin de las mismas ha sido las necesidades urgentes de la sociedad y que el gobierno es incapaz de dar respuesta.
Es por demás señalar que las estancias infantiles que fueron promovidas y financiadas desde el gobierno de Felipe Calderón fueron un aliciente no sólo a las madres de familia trabajadoras, que simplemente no encontraban espacios en las guarderías institucionales y que este esquema le permitió un espacio para sus hijos.
Con la aplicación del presupuesto de egresos para el presente año, el Gobierno federal simplemente las dejó fuera, y con ello la posibilidad de que millones de mexicanas tuvieran un espacio para sus hijos, y el argumento es que será el mismo gobierno el que entregue los apoyos directos a los beneficiarios, en otras palabras no se necesitan a las organizaciones, así que será el mismo camino para todas las OSC, ya está sentenciado.
Se pudiera pensar que esta decisión es la adecuada tomando en cuenta las múltiples quejas que han surgido en el manejo de esos recursos, pero la pregunta que queda en el aire es quién va a atender a esos niños, al igual que a miles de adultos, personas con adicciones, discapacidades y demás mexicanos con problemas que ante la incapacidad del gobierno son atendidos por miles de organizaciones civiles en nuestro país.
Según el registro del gobierno federal en el 2014 existían 27 mil 18 Organizaciones de las Sociedad Civil, de las cuales casi la tercera parte se dedicaban a la asistencia social, a atender a la población necesitada ante la imposibilidad del gobierno de hacerlo.
Y con el crecimiento de estas organizaciones muchos grupos políticos también vieron la forma de lograr financiar sus necesidades de presencia social; y en su declaración de fines señalaron realizar desde actividades de desarrollo comunitario; participación social y ciudadana; promoción de la equidad de género; protección civil y, acciones de cohesión social, claro sin dejar de un lado las actividades culturales, científicas y deportivas.
En este mundo de Organizaciones de la Sociedad Civil apunte a un número creciente de grupos políticos que han visto en los movimientos sociales su  forma de existir, enarbolando esas luchas sociales que les han generado dividendos políticos.
Para esas organizaciones destinan millones de pesos y no hay claridad no sólo en su destino, sino en los fines y beneficios de su aplicación.
Para darnos una idea del dinero que se destina, se puede echar un vistazo a la Fundación del Empresario Chihuahuense, que si bien es cierto es de reconocerse la transparencia con la que se manejan los recursos, el fin que persiguen muchas de las organizaciones que financian es de preocuparse.
En su página de internet, la FECHAC informa que la inversión total en todo el estado de Chihuahua desde 1994 hasta el 2017 supera los 2,331 millones de pesos, dinero que fue entregado a esta organización por parte del Gobierno del Estado recabado de los impuestos de los empresarios. Para algunos hacer reverencia con el sombrero ajeno.
Si se analiza a profundidad a las organizaciones beneficiadas, se encontrará que tienen a sus preferidas, muchas de ellas con fuerte presencia social y política siempre de frente al gobierno.
En esa lista de beneficiarios destacan organizaciones como el Barzón, el Frente Democrático Campesino, la Fundación de la Tarahumara José Llaguno, Consultoría Técnica Comunitaria. A.C. y la Comisión de Solidaridad y Defensa de los Derechos Humanos, todas ellas con actividad política claramente identificada de presión social.
Claro que también hay sus favoritos del otro lado, las que atienden a los intereses y necesidades de los empresarios, y la lista es larga.
Ahora bien, no se cuestiona el legítimo interés que puedan tener las organizaciones o sus afiliados de participar en la política, de ser actores sociales de impacto, no, lo criticable es el uso de los recursos públicos o privados entregados de buena fe para la consecución de sus intereses.
La política sólo se puede entender con la participación activa de la sociedad, y si esa participación es contraria a los interés de los gobiernos en turno es bienvenida, lo preocupante es que esos recursos tan limitados no lleguen a quienes lo necesitan.
Eso sin pensar que detrás de muchas de estas organizaciones se pueden identificar claramente personales y grupos políticos con claras intenciones, y eso es lo que ha pervertido precisamente la operación y financiamiento de las Organizaciones de la Sociedad Civil.