Opinion

¿Otra vez el fantasma de Duarte?

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José Díaz López

sábado, 28 agosto 2021 | 05:00

Los agarrones callejeros entre el presidente municipal de Juárez y el fiscal general del estado, reflejan que el fantasma de César Duarte sigue enfermando la política local. La élite política lo tiene que sacar del debate político. No se debe preferir seguir aprisionados en el fantasma de Duarte, para no buscar lo más urgente, como lo es, el desarrollo del estado. Que de Duarte se encarguen los jueces, no los nuevos gobernantes.  

Si el debate político de los gobernantes de Chihuahua sigue anclado en los pros y en contras de César Duarte, entonces cualquier nueva política pública, llevará el sello del conflicto y los cobros de cuentas, que ponen en peligro otros 6 años de otros gobiernos fallidos. 

En todos estos últimos 5 años, Chihuahua no ha conocido políticas públicas ni obras en las que se vea, un esfuerzo de modernización y salir de los temas de corrupción en los gobiernos locales. Corral no hizo ni una, ¡ni una!, sola obra pública, que le haga, siquiera sombra, a las que en su momento realizaron Reyes Baeza y Patricio Martínez.  

Todo indica que Corral quiso que su gobierno, fuera un retroceso  en todos los sentidos para Chihuahua. ¡Ni siquiera logró concretar su plan de meter en prisión a Duarte! Pero sí gasta más dinero del que, dice él, recuperó de los duartistas, en pagar honorarios a sus abogados extranjeros, para aplastar con litigios a los medios locales, que irónicamente le dieron la vida en la política. 

Pues en efecto, gracias a los medios y principalmente al Diario de Chihuahua, logró escalar espacios en la política, para llegar hasta dónde está hoy. Pero es tanto su rencor con los que le han dado la vida y su amistad, que como le hacen siempre los malagradecidos, quisieran borrarlos de su existencia para ser solo ellos. Aplastar lo único positivo que han conocido, es su tarea todos los días. No cabe duda, las vivencias negativas de la infancia, nutren y marcan el destino de la personalidad autoritaria.   

Los ciudadanos con sentido común, siguen sugiriendo a las nuevas administraciones que no se  adelgacen, ni despersonalicen sus gobiernos, buscando en el presente y en el futuro, hacer ajustes de cuentas, por problemas personales del pasado. 

¡No! Los gobernantes están ahí para dar solución a los problemas de los gobernados. Para eso fueron elegidos: para hacer de una excelente relación pueblo-gobierno la palanca del desarrollo social y económico. En eso estriba el saber bien gobernar. 

Por eso mismo, los nuevos gobiernos que fueron elegidos esta pasada elección, no tienen permiso para hacer de su poder, un lugar privilegiado para agarrase en las calles con su antiguos adversarios. Ya están en la posición en la que su única actividad es buscar la solución de los grandes problemas para lo que fueron electos. No puede ningún gobernante elegido hace meses, darse el lujo de perder el tiempo perdido desde hace 5 años, poniéndose a cobrar cuentas por pleitos pasados. 

Claro que si ahora en septiembre empiezan a surgir datos de pruebas de que Corral o algunos de sus familiares o funcionarios, sí desviaron dinero público a sus bolsillos, pues están obligados por la Ley, los nuevos gobernantes, principalmente Maru Campos, de efectuar las demandas correspondientes.

Pero de realizar esa obligación, a andarse pleiteando en las redes y en las calles por el fantasma de Duarte y sus problemas penales, hay una enorme distancia. 

Exacto. Los nuevos gobernantes en la sana lógica del cómo gobernar bien a un pueblo como hoy en Chihuahua, deben antes que nada modernizar la administración pública, para hacer más bien común, sin menos dinero. Hacer del estado un lugar atractivo para la inversión nacional y extranjera, como una forma urgente de abatir el desempleo y la falta de circulante. 

Si no hay dinero para iniciar las obras públicas relevantes, porque Corral no dejó dinero y sí dejó muchas deudas y muchas preguntas de ¿dónde está el dinero que recibió y pidió prestado?, púes investíguenlo con lupa. Y si tiene cola que le pisen, a él o algún miembro de su familia o funcionarios,  ¡adelante!: ¡que los llame la justicia! 

Pero de ningún modo la acción persecutoria, puede, ni debe adoptarse como la bandera del  nuevo gobierno. Por la sencilla razón de que a Chihuahua le urgen gobernantes con ideas nuevas, con ganas de reformar y modernizar todos los rincones del estado. Por ejemplo, la idea de eliminar la Secretaría de la Cultura denota el esfuerzo por modernizar la administración. Pero era un sesgo ideológico. Y no va por ahí. Por eso Jáuregui le dio reversa a la propuesta. 

Pero deben existir muchas y muy buenas ideas para ver ese intento de modernizar a Chihuahua. Y eso sí sería, no seguir cometiendo el error de anclar al fantasma de Duarte como el eje del debate de la política y la vida social de Chihuahua.