Opinion

Paisanos: Entre Joe Biden y Donald Trump

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Jaime Rodríguez Chacón

miércoles, 04 noviembre 2020 | 05:00

En el pasado reciente se han acuñado nuevas palabras, enriqueciendo el lenguaje, debido a la globalización y a la influencia de los políticos. Porque son los hablantes y no los académicos los que modifican la lengua.

En la era del depuesto y extinto Saddam Hussein, éste, fue bautizado como Saddam Insane, evidenciando algún tipo de demencia (hubris*) relacionada con el poder. 

Así también Bernie Sanders apodó a Trump Mr. Macho, entre muchos otros como Stuporman, debido a su capacidad de dormir a la gente haciéndoles soñar que tiene superpoderes.

No hay tal capacidad de los políticos de hipnotizar o idiotizar al pueblo, pues son las multitudes mismas quienes sub conscientemente desean ser engañados.

Debemos admitir que el astuto “Peje” nos chamaqueó, prometiéndonos una cosa  e hizo otra totalmente distinta. Es un sofisma encarnado, un argumento falso con apariencia de verdad: un lobo rapaz en piel de oveja.

Ahora ya los indocumentados no son unos violadores y animales, como los había calificado Donald Trump, sino personas muy trabajadoras y honestas. Ojalá no se hayan dejado manipular y le hayan dado su voto los hispanos naturalizados. No son tontos les conviene votar por Joe Biden, en quien hay más esperanzas de obtener la residencia legal.

¿Qué tanto nos afecta lo que sucede en los Estados Unidos? ¿Somos ajenos a lo que les acontece? Nuestros padres trabajaron como braceros cuando la primer potencia estuvo en guerra. Hoy también estamos estrechamente ligados a ellos: todos, casi, tenemos un familiar, conocido o amigo que reside de forma legal o irregular allá.

Quizá cualquiera de nosotros pertenece al grupo que dejó parte de su vida allá, trabajando honradamente y pagando impuestos, porque aún los indocumentados pagan.

Es de verdad triste, que la gente deba dejar su patria, padres, hermanos e hijos, y resulta lamentable que ni siquiera puedan regresar a sepultarlos cuando fallecen, por su status migratorio. Algunos otros en busca del sueño americano se accidentan, quedando imposibilitados para trabajar y dependientes de asociaciones de la caridad para sobrevivir.

Otros más desarrollan trabajos riesgosos, exponiéndose a herbicidas, pesticidas, y laborando más horas del promedio recomendado para estar saludable, trabajando bajo presión por entregar al patrón, “bolillo” o “pocho” mayor productividad, esperando la recompensa de 500 a 800 dólares por semana.

Muchos se acostumbran a ese estilo de vida y jamás vuelven, porque allá pueden llenar un carrito o dos de supermercado hasta el copete, cosa que en su propia tierra se les negó. Otros grupos no son tan afortunados y se alquilan en empleos que ganan poco o laboran sólo dos o tres días por semana.

Por lo tanto, resulta vergonzoso oír al presidente Andrés Manuel, hablar zalamerías de los paisanos, echándoles porras, porque apoyan con sus remesas, como si ese fuese un logro del gobierno y no el resultado de las malas políticas de este régimen y los anteriores, porque se fueron en busca de lo que aquí se les negó.

Nuestros hijos se preparan, terminan su carrera con mucho sacrificio para toparse con la realidad que no encuentran empleo. ¿Cómo no va a dar coraje que el presidente en lugar de generar empleos los destruya ahuyentando a las empresas?: Una de mis hijas es ingeniera química ambiental titulada y trabaja en algo totalmente distinto porque no encuentra dónde colocarse en lo que se preparó.

Como ella hay muchos profesionistas que se fueron a los E.U. por falta de oportunidades y allá laboran en cualquier cosa.

Volviendo a nuestro país, hoy aquí los médicos, por el Covid-19, son muy demandados, pero tienen que laborar en condiciones inseguras, jornadas agotadoras, falta de pago de bonos, exponiendo su vida y la de sus familias por falta del equipo necesario. Y, por qué, por culpa demagogos egoístas, populistas, que ponen en primer lugar su carrera política antes que el bienestar del país. 

Los dos mandatarios, uno de izquierda aquí y otro de derecha son muy similares. El norteamericano tiene ya sus grupos radicales supremacistas blancos armados,  contra un grupo de raza negra hambrientos de justicia que han sido relegados, maltratados principalmente por policías motivados por el discurso racista de Trump. Sólo falta la chispa para una guerra civil.

Aquí el presidente también ha dividido a la población etiquetando entre buenos y malos, ricos y pobres, el pueblo bueno y sabio y los conservadores.

El resultado del desastre  en nuestra nación es por nosotros mismos, porque los monstruos que nos desgobiernan son el producto de nuestra elección e inacción. También la solución está en nuestras manos. Culpar a los EU de nuestras tragedias es como culpar a nuestros vecinos porque nos va mal. Ellos luchan contra sus propios demonios y a nosotros nos corresponde reflexionar y rectificar.

* trastorno que se caracteriza por generar un ego desmedido, un enfoque personal exagerado, aparición de excentricidades y deprecio hacia las opiniones de los demás.