Opinion

Palos de ciego al avispero

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Jaime Rodríguez Chacón
viernes, 08 noviembre 2019 | 05:00

El 22 de abril de este año, el presidente Andrés Manuel López Obrador, con la gestación de la Guardia Nacional, se había fijado un plazo de seis meses para que mejoraran las condiciones de seguridad en el país.  Ahora, por la violencia tras operativo fallido en Culiacán, Sinaloa, pide un año más; y así va a seguir posponiéndolo seguramente hasta 2024. Al cabo es buen vendedor de ilusiones

El tema del crimen organizado en México se tornó un conflicto de seguridad Nacional, trascendiendo fronteras, afectando las relaciones México-Estados Unidos, debido a la más reciente masacre contra los LeBaron, familia binacional; y el nuevo “Culiacanazo” en la frontera Juárez-El Paso con: vehículos incendiados, varias personas quemadas, balaceras y varios muertos. Debido a la saña con que operan los delincuentes, al incremento de ejecuciones; además, que ya no sólo se dedican a la producción y venta de psicotrópicos, y el cobro de piso a comerciantes, secuestro y extorsiones, pero ha resurgido la modalidad del terrorismo a la población civil. Por lo tanto, ¡urge un plan de inteligencia, porque la estrategia de “abrazos no balazos” del presidente, no está dando resultados.

Esto, sí es evidencia de un Estado fallido y, un reto del crimen organizado al gobierno de AMLO, y de Javier Corral, el cual no puede eximirse de responsabilidades. Pues las corporaciones están penetradas por el crimen lo sabe y no hace nada por depurarlas. AMLO, afirma que no hay guerra, que ésta, ya concluyó, salvo que ellos, los malos, no lo saben y hay que avisarles.

 Desde que Miguel De La Madrid, presionado por los gringos, a causa de la muerte del agente  antinarcóticos de la DEA, infiltrado, Enrique Camarena, se inició una ofensiva contra el narco y desde entonces ha sido un fracaso.

En el mandato de Ernesto Zedillo, con la visita de su homólogo Bill Clinton, se firmó un acuerdo de cooperación contra el narco sin precedentes; se apaciguaron los ánimos gringos que dudaban de la capacidad de México. Ahora de nueva cuenta, con el condenable homicidio de la familia Le Barón, de doble nacionalidad, el presidente Donald Trump ofreció ayuda en tweeter diciendo: “Si México necesita o solicita ayuda para raer a estos… monstruos. Estados Unidos está listo, dispuesto y capaz de involucrarse y hacer el trabajo de manera rápida y efectiva. Este es el momento para que México, con la ayuda de Estados Unidos, libere la GUERRA a los cárteles de la droga y los borre de la faz de la tierra. ¡Simplemente esperamos una llamada de su gran nuevo presidente!” Salvo que tal parece que Donald trump no entiende, es que el presidente de México los va a combatir con abrazos. Pero la presión de Trump va a seguir, y más, pues le viene como anillo al dedo en su campaña de reelección.

En el periodo del presidente Fox, quien se ufanaba de haber decomisado más psicotrópicos que en el mandato anterior, surgieron cárteles como los Zetas, La Familia Michoacana; también se fuga por vez primera el líder del cártel de Sinaloa, de una cárcel de máxima seguridad. Es así que, Fox cambia su discurso aceptando la posible legalización de las drogas, para acabar con el mercado de estupefacientes. En este régimen el tema de la legalización de las drogas está congelado.

La falta de una política integral, se debe a decisiones políticas a corto plazo, pues la clase política, tienen siempre la mira en las próximas elecciones, como AMLO, que seguirá en campaña todo el tiempo, distrayendo a su pueblo sabio, en las “conferencias mañaneras” Y, a falta de organización en las instituciones,- ya que no pueden sacrificar su carrera política por el bien del pueblo- surge la improvisación: El régimen de las ocurrencias, que a falta de una estrategia, son reactivos, apagando fuegos por aquí y por allá.

El Culiacanazo, evidenció una total falta de estrategia e inteligencia contra el crimen. ¿No que ya no darían palos de ciego al avispero? En Culiacán, Sinaloa, después que se habían escondido los malandros, mandaron a exhibir al ejército, armados hasta los dientes, cuando ya los malos no estaban, ¿ya para qué?  “Si son muchos corremos, si son pocos nos escondemos, y, ¿s no es nadie? Adelante mis valientes”… Lo mismo ocurrió con la tragedia de los Le Barón, ahí están “tirando el chal” atrayendo la lente de las cámaras, pero no saben tan siquiera el nombre de los agresores, y  contradicen a los familiares, quienes afirman no fue fuego cruzado, sino un ataque directo.

Desde los años 70, las fuerzas armadas han sido fundamentales en el combate al narcotráfico, pero se han ido desgastando anímicamente, y más en este periodo, por la incongruencia del presidente, que soporten todo tipo de vejaciones  de parte de los delincuentes, como el payaso de las cachetadas, “porque ellos también son pueblo”.

Además que son el comodín del presidente, que los pretende utilizar para todo: Choferes de pipas, transporte de medicamento; para construir un aeropuerto; andan con la escoba en inundaciones, apagando incendios. Ah, y son el muro humano de Trump, para reprimir y contener migrantes. Así, ¿Cómo podrán atender la inseguridad en el país?