Opinion
Hablando y escribiendo

Pandemia, apagón y elecciones

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Ernesto Avilés Mercado

domingo, 21 febrero 2021 | 05:00

Cuando pensábamos que con los efectos de la pandemia teníamos lo suficiente para considerar que era lo peor que podríamos soportar, nuevamente nos pusieron a prueba, pero ahora con la falta de suministro de energía eléctrica y con ello, el desabasto de agua potable, las comunicaciones y el cierre de los centros de trabajo, tanto en las maquiladoras, que representan poco más de 158 mil empleos directos y medio millón de indirectos, así como de las instituciones y comercios, que tuvieron que cerrar sus puertas ante la falta de luz para llevar a cabo sus procesos.

La falta de previsión, negligencia y ciertamente los efectos climáticos, fueron factores que conjuntamente se presentaron para afectar de manera directa, principalmente a los estados del Norte, durante tres días en que de manera intermitente, se restablece el suministro, pero solamente por breves períodos, para nuevamente dejar sin servicio a miles de viviendas, centro comerciales e industrias.

El vacío de información inicial sobre las causas del desabasto, fueron cubiertas después con diferentes argumentos, primero para asegurar que el costo del gas se había elevado 5 mil veces su precio real y que el Estado mexicano no podría pagar este sobre precio.

Después, que ante las bajas temperaturas que se habían presentado en el vecino país del norte, se habían congelado las tuberías donde fluye el gas y que esa había sido la principal causa del desabasto.

Lo cierto es que las autoridades de Texas, decretaron el cierre temporal a la exportación del carburante, hasta en tanto no se asegure el suministro interno, ya que también en algunas comunidades Texanas, no se regularizado del todo el abasto de energía eléctrica, ocasionando varios decesos de personas por las bajas temperaturas registradas.

Las pérdidas que se cuantificaron, tan solo en la industria manufacturera, llegaban a los 2 mil millones de dólares por día, mientras que los comercios, pequeñas industrias y particularmente los miles de hogares, sufrieron lo indeseable, dado que la energía eléctrica es vital para llevar a cabo las principales actividades diarias.

Como es temporada electoral, cualquier desastre es aprovechado por los partidos políticos para criticar las acciones del gobierno federal, ante la falta de previsión para esta contingencia, que si bien no se esperaba tan fuerte, si era necesario tomar las providencias del caso, ya que es de todos conocido, que ante los efectos del cambio climático, los inviernos cada vez son mas crudos, pero además, por las mentiras constantes en las que ha caído el presidente López Obrador, quien el 09 de Agosto del año pasado, diera a conocer en la mañanera, que el anterior gobierno había comprado un enorme excedente de gas natural, que representaría que no tuviéramos necesidad de comprar en los próximos 30 años, además de que las reservas naturales con las que contamos en el subsuelo, nos permitirían solventar cualquier contingencia.

Sin embargo, el hecho es que la falta de gas natural para llevar a cabo el proceso de generación de energía eléctrica, hizo necesario que las plantas viejas y obsoletas que utilizan gasóleo y carbón para las termoeléctricas, hayan tenido que activarse para abastecer, parte de la gran demanda que se presenta en todo el país.

Ante esta situación de emergencia nacional, se pone de manifiesto nuevamente, la incapacidad del gobierno de la República para satisfacer las necesidades de energía eléctrica que se reclama en todo el país; se hace evidente también, la necesidad urgente de invertir en métodos más modernos y amigables con la naturaleza para generar energías más limpias y renovables, que nos permitan no depender totalmente de la quema de restos fósiles altamente contaminantes para mantener las plantas.

La reforma presentada a la cámara de diputados por parte del gobierno federal para reformar la ley de la industria eléctrica, pretende establecer como obligación los límites a la generación de electricidad privada y la dominancia de la Comisión Federal de Electricidad; propone que no se pondere el uso de energía más baratas  como prioridad, sino las que se generen por parte de las hidroeléctricas de la CFE, dejando hasta el final las que se generen por parte de las empresas privadas, como las solares y eolicas; se limitan también los permisos a los particulares para generar su propia energía electrica, pero además, el otorgamiento de certificados de energia limpia que es un incentivo para las industrias que inviertan en equipos nuevos y eficientes, los podrán recibir cualquier tipo de empresas, incluso las que utilizan quema de fósiles para producir electricidad.

De aprobarse esta reforma, seguramente se presentarán problemas con las autoridades de Estados unidos y Canadá, ya que el Tratado de libre comercio firmado con ellos, establece temas relacionados con la generación de energía eléctrica, además del incumplimiento con el acuerdo de París, donde se establecen medidas para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Ojala y esta situación que vivimos, pueda ser motivo para mejorar o adecuar la iniciativa de reforma a la industria eléctrica, pensando en el futuro y no en un pasado que ya no existe…netoaviles@gmail.com

*Integrante de la AECHIH