Opinion

Parangón entre el México Cardenista y la Venezuela de Hugo Chávez y Nicolás Maduro

Primera de dos partes

Isaías Orozco Gómez

lunes, 18 marzo 2019 | 01:23

Muy similares los problemas internos y externos que vivió “Este México Nuestro” durante el sexenio del régimen revolucionario, patriota y nacionalista, presidido por el general Lázaro Cárdenas del Río; con la valiente y latinoamericanista lucha, totalmente independentista, soberana, que está sosteniendo la Revolución Bolivariana de la Hermana República de Venezuela, iniciada de iure y de facto, por el ya fallecido comandante Hugo Chávez, proseguida, hoy por hoy, por el actual presidente: Nicolás Maduro.

Ambas naciones latinoamericanas, al igual que el resto de los países de Sudamérica y del Caribe, asediadas históricamente –respetando tiempos, espacios y circunstancias–, directa e indirectamente, abierta y soterradamente, por el imperialismo capitalista transnacional, para apropiarse, explotar y saquear leoninamente en su beneficio, sus riquezas naturales, sus materias primas, preeminentemente: sus metales preciosos e industriales, su PETRÓLEO, GAS y demás energéticos.

En tal sentido, que, palabras más, palabras menos, encontramos claras y precisas coincidencias entre las arengas en defensa de sus recursos básicos naturales –entre otros: petróleo y oro–, que está haciendo el pueblo venezolano con su presidente Nicolás Maduro, al frente, en contra de la política económica internacional que tiene tiempo llevando a la práctica el imperialismo capitalista neoliberal y globalizador, encabezado por USA, personalizada en su racista y prepotente presidente Donald Trump; y la trascendental lucha teórico-jurídica y práctica, que llevó a cabo la clase trabajadora del campo y la ciudad, el verdadero pueblo mexicano, teniendo como vertical y digno adalid, al General Lázaro Cárdenas del Río, durante el lapso 1934-1940 del Siglo XX.

Conscientes de que nos puede fallar la memoria, fundamentamos la presente colaboración, teniendo como principal fuente de información la obra del estudioso investigador y progresista intelectual de izquierda, el brasileño Octavio Ianni (“El Estado capitalista en la época de Cárdenas”, Serie Popular ERA/51, México, 1977). Que, valga la paradoja, su país, Brasil, tiene en estos momentos tramposamente e injustamente encarcelado a uno de sus mejores presidentes: Luiz Inácio Lula da Silva, sucedido en el cargo por el ultraconservador, racista y xenofóbico Jair Bolsonaro.

Ahora bien, en el capítulo VII PETRÓLEO E INDEPENDENCIA, de la obra citada, Octavio Ianni, en el epígrafe nos ofrece un fragmento de uno de tantos históricos discursos a la sazón del presidente de la República Lázaro Cárdenas del Río: “Es oportuno declarar que el sentido nacionalista de nuestra política económica no representa una actitud de puerta cerrada o de hostilidad al espíritu organizador de nacionales y extranjeros que pretenden asociar sus esfuerzos con nuestro engrandecimiento, usufructuando nuestras existencias naturales, siempre que se ajusten a las leyes de la Revolución, respeten nuestro gobierno, y al acogerse a la protección que la patria les ofrece, finquen su hogar y gocen de sus bienes, corriendo la misma suerte que los hijos de México”. Vale: algún parecido con los atroces sucesos nacionales que están viviendo los trabajadores patriotas venezolanos, ¿es mera coincidencia?

En ese mismo capítulo, en relación a las batallas del pueblo mexicano para NACIONALIZAR su petróleo, su energía eléctrica, sus ferrocarriles… el autor escribe: En la bibliografía sobre el petróleo hay suficientes referencias a las tensiones, dificultades y negociaciones  habidas en México con el capital extranjero. Luego, en relación con el aporte de la clase obrera y demás trabajadores para lograr la “expropiación” petrolera, anota: En una convención obrera realizada el 20 de julio de 1936, se organiza el Sindicato Único de los Trabajadores de las Empresas Petroleras [que nada tiene que ver con el actual Sntprm del traidor y antipatriota Romero Deschamps].

Considerándolo como un acontecimiento importante en el cuadro de la política cardenista de unificación del movimiento sindical; y como prueba de la vitalidad del proletariado, frente al divisionismo deliberado y sistemático de las direcciones patronales.

En seguida –continúa Octavio Ianni–, los trabajadores del petróleo así sindicalizados formulan y presentan los dieciocho puntos de sus reivindicaciones a los dirigentes de las empresas norteamericanas y anglo-holandesas. Esas reivindicaciones incluyen tanto la petición de nuevos niveles salariales como garantías de días feriados, descanso remunerado, asistencia en caso de accidente en el trabajo, etcétera. Al recibir el pliego, los patrones de las empresas difieren las resoluciones y, luego, se niegan a atender las reivindicaciones. Alegan dificultades económicas e incapacidad financiera. En consecuencia, los trabajadores se declaran en huelga el 25 de mayo de 1937. Al mismo tiempo, se crea la amenaza de huelga general de solidaridad, organizada por las otras centrales sindicales.

Dada la traición del prian-prd al firmar el nefasto “Pacto por México” peñanietista, especialmente en lo referente a la entrega al capital extranjero de “nuestra” riqueza energética; y a la conmemoración y celebración de la expropiación o nacionalización petrolera, liderada por el presidente Lázaro Cárdenas del Río, continuaremos con el tema en la segunda parte del presente trabajo.