Opinion

Parangón entre el México Cardenista y la Venezuela de Hugo Chávez y Nicolás Maduro

Segunda y última parte

Isaías Orozco Gómez
martes, 19 marzo 2019 | 00:06

Ironías de Clío. Cuando durante los siglos XIX y XX una importante cantidad de países-colonias de América, África y Asia, triunfan en sus movimientos revolucionarios y de liberación para convertirse en repúblicas independientes, soberanas, libres y democráticas; el imperialismo capitalista arrecia sus embates de intervencionismo y saqueo en esas y demás naciones del mundo, caracterizados prácticamente en: invasión de tropas adiestradas y/o entrenadas, pertrechadas y pagadas por las grandes potencias del mundo, esencialmente los USA; bombardeos y ametrallamientos aéreos, navales y terrestres; minado de puertos, sabotaje y destrucción de puentes, represas, fuentes de energía eléctrica, ingenios azucareros, depósitos y almacenes de productos de exportación; bloqueo comercial y en la adquisición de medicamentos; corrupción y/o derrocamiento de gobiernos…
Todo lo anterior, por no ceñirse hasta la fecha, a las insaciables políticas económicas del contemporáneo imperio capitalista neoliberal y globalizador. A los intereses del “libre mercado”. Ejemplos contundentes: Cuba (desde 1960), Chile (1973), Nicaragua (años 80), Venezuela (lo que del siglo XXI), Bolivia (en la mira)… Así las cosas, entramos en materia con el presente tema iniciado en su primera parte.
En 1936, la formación del sindicato petrolero y la formulación de sus demandas laborales a las empresas extranjeras de USA, Inglaterra y Holanda, puede considerarse como los prolegómenos o el detonante de la Expropiación Petrolera. Al no responder las citadas empresas de manera positiva a las demandas presentadas por los obreros petroleros, Octavio Ianni, escribe que el presidente Cárdenas comienza a intervenir personal y directamente en las disputas entre los trabajadores y las empresas petroleras. Asegurando que esas empresas están realizando negocios mucho más ventajosos que en los Estados Unidos; y que están en condiciones excepcionales para atender las reivindicaciones de los trabajadores.
Abundando en que las compañías petroleras demandadas han obtenido en los tres últimos años (1934-1936)  utilidades muy considerables; su situación financiera debe calificarse de extraordinariamente bonancible y, en consecuencia, puede asegurarse que, sin perjuicio alguno para su situación presente y futura, por lo menos durante los próximos años, están perfectamente capacitadas para acceder a las demandas del Sindicato de Trabajadores Petroleros.
Al persistir las empresas extranjeras en su negativa, las fuerzas políticas mexicanas se movilizan. El sistema sindical nacional se agita cada vez más. Destaca el autor consultado, que en un discurso pronunciado el día 22 de febrero de 1938, Vicente Lombardo Toledano dice, entre otras cosas, lo siguiente:
“Llegará un momento, camaradas, parece inevitable, en que las compañías petroleras tendrán que ser reemplazadas por los representantes del Estado y de los trabajadores mexicanos para mantener la producción de petróleo. Estamos dispuestos a asumir la responsabilidad técnica, económica, legal, moral e histórica que compete a un pueblo de hombres libres.”
Ese mismo día –prosigue, Octavio Ianni– al iniciarse el congreso de una central obrera, el presidente Cárdenas se manifiesta en el mismo sentido, situando al país ante la amenaza externa, representada por la política de las empresas. Según sus palabras, es la misma Revolución Mexicana la que está en juego en el conflicto entre los trabajadores mexicanos y las empresas extranjeras. Para que la marcha de la Revolución continúe sin que se detenga la ejecución  de las obras inherentes a su acción eminentemente constructiva, es necesario que en todo momento estemos preparados para resistir, aun a costa de serios sacrificios económicos, los ataques de los que no han comprendido la justicia de la causa de México y que se empeñan en crear  situaciones de INCERTIDUMBRE y ALARMA. Tal es el caso de las empresas petroleras en su reciente actitud frente al conflicto con sus trabajadores, al hacer el retiro violento de sus depósitos y efectuar intencionada campaña de publicidad para inquietar a los hombres de empresa y restringir o negar el crédito a las industrias, como si se pretendiera usar de coacción ilegítima para forzar el sentido de la resolución en beneficio de sus intereses…
Lógicamente, el desenlace de esa disputa fue la NACIONALIZACIÓN de las empresas petroleras norteamericanas y anglo-holandesas. Así, en los primeros minutos  del día 18 de marzo de 1938 (hace 81 años), el presidente Lázaro Cárdenas, lee a la nación el decreto de nacionalización. Declarando expropiados por causa de utilidad pública y a favor de la nación, todos los bienes de las empresas petroleras extranjeras; comprometiéndose el gobierno a indemnizar a las empresas nacionalizadas en efectivo y en un plazo que no excederá de 10 años.
Dos cuestiones más: En el ámbito interno (escribió nuestra fuente de información), la nacionalización provoca críticas de los sectores burgueses y militares. Alegan estos que la medida es equivocada económica y políticamente, que las represalias de las empresas expropiadas y del gobierno de Estados Unidos serán desastrosas para México. En ese contexto, el general Saturnino Cedillo, con base en San Luis Potosí  se levanta en armas, afortunadamente se le persuade de dispersar sus fuerzas. Y como se preveía, los EUM, sufren las consecuencias de la disminución de las exportaciones de petróleo y del boicot internacional no permitiendo la inversión del capital extranjero,  organizado por el Pentágono y las empresas expropiadas.
Todo lo anterior vivido en México, sin exageraciones, se está replicando en la Hermana República Bolivariana de Venezuela, se pretende en Bolivia; e indudablemente, los conservadores, la derecha del país y otros grupos dizque de avanzada, no conformes con la construcción de la Cuarta Transformación liderada por el presidente Andrés Manuel López Obrador, seguirán en total oposición. Y grave sería, si como está sucediendo en Venezuela, se alían con grupos externos pro-imperialistas.