Opinion

Paridad de género y la primera gobernadora

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Neyra Regalado Gutiérrez

miércoles, 21 julio 2021 | 05:00

Es común en estos tiempos post-electorales escuchar en diversos medios de información el término paridad de género, pero, ¿qué significa? Y más aún ¿para qué es útil?

La paridad es un término de origen latino que significa igualdad, también hace referencia a la similitud o equivalencia entre dos o más circunstancias, mientras que género se refiere a las situaciones que socialmente han marcado la diferencia entre los hombres y las mujeres; en este sentido cuando se habla de paridad de género lo que se busca es que ambos sexos no nada más sean iguales ante la ley, sino en todas la esferas que componen a la persona humana dentro de una sociedad, especialmente en la política, sector que sin lugar a duda es donde menos ha destacado la figura femenina y que a pesar del arduo trabajo y compromiso de las mujeres aún sigue siendo una causa de oportunidad para todas las esferas de gobierno.

Y aunque pareciera que este movimiento es reciente, en realidad viene dándose desde finales del siglo XIX cuando en Francia en 1880 Hubertine Auclerc se negó a pagar impuestos sí no se le otorgaba el derecho al voto, bajo la premisa “No voto, no pago”.

En esencia, lo que buscaba Auclerc era que se reconociera a las mujeres como seres capaces de elegir a sus dirigentes, pero también a ser elegidas para ocupar cargos de decisión en la política, exigiendo a su vez que hombres y mujeres ocuparan la mitad de cada sexo en los curules de la asamblea francesa.

En México no es hasta 1953 cuando las mujeres lograron el primer paso en la toma de decisiones del país ya que en dicho año se les permitió votar; siendo en 1955 por primera vez en la historia cuando se ejerció su derecho a votar y a ocupar puestos de elección popular, pero solo en elecciones municipales. Tal hecho fue el precedente que marcó la causa de las mujeres por ocupar lugares en la vida pública del país.

Desde entonces México ha ratificado en diversos compromisos internacionales; mismos que han permitido realizar modificaciones a las leyes en materia de igualdad de oportunidades y no discriminación, por ejemplo, en el 2013 se realizó a nivel federal la llamada Reforma Constitucional en Materia Política Electoral siendo uno de los puntos rectores la paridad de género, tal hecho provocó que se efectuaran modificaciones al art. 41 de la Constitución Política otorgando como fin las normas para garantizar la paridad de géneros en las candidaturas a legisladores federales y locales.

Posteriormente, en el año de 2002, se reforma el Código Federal de Instrumentos y Procedimientos Electorales (COFIPE) donde se establece como carácter obligatorio a los partidos políticos respetar la proporción de 30 -70 % de candidaturas para ambos sexos en los comicios electores, conocido propiamente como cuota de género.

Luego, para el 2008 se aplica otra reforma al COFIPE, en el que se determina la cuota de género al 40-60 % en las candidaturas, no obstante existía la posibilidad de que la titular de la candidatura fuese mujer y el suplente hombre, por lo que provocó un desagradable momento político en México cuando en el 2019, ocho mujeres solicitaron licencia para separarse del cargo de diputadas federales por tiempo indefinido cediendo sus lugares a sus suplentes hombres, conocido también como el “Caso Juanitas”.

No fue hasta el 2014 cuando se realizaron cambios en la Ley General de los Partidos Políticos obligando a que los partidos modificaran sus estatutos y reglamentos, con el fin de que al interno de su vida política propusieran a sus candidatos y candidatas bajo la regla: 50-50, dicho cambio, garantizaría que no hubiese más de cincuenta por ciento del mismo sexo en la contienda electoral por cada partido.

Pero no fue suficiente y a las modificaciones le siguieron otras como la llamada paridad vertical y horizontal donde también la norma 50-50 es otorgada a las alcaldías, sindicaturas y regidurías en cada partido.

Aún queda mucho por hacer a favor de las mujeres dentro de la política y en cualquier cargo de poder que se pretenda ocupar, por fortuna las leyes han dado pasos agigantados garantizando a las mujeres a acceder a la postulación de candidaturas a través de la paridad; siendo estos pasados comicios electorales históricos para el estado de Chihuahua, ya que por primera vez fue elegida por la ciudadanía una mujer para ocupar el cargo a la gubernatura. Confirmando de esta manera entre los elegidos y elegidas una sociedad equilibrada y justa, y sin lugar a dudas más humana y sensible a las necesidades del estado de Chihuahua.