Opinion

Pelear las migajas

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Yuriria Sierra

viernes, 02 julio 2021 | 05:00

Ciudad de México.- Para la tarde-noche del miércoles ya sólo quedaba un pequeño grupo de militantes instalados bajo una carpa, porque la lluvia así lo pedía, pero 24 horas antes vimos lo que nunca o lo impensable. No sé usted, pero yo podría dar nombres de quienes siempre se pelean por organizar la fiesta, pero no se me ocurre ninguno de quién se pelea por lavar los trastes, por levantar los escombros, las migajas y creer que esto es motivo para una pelea campal.

Para entender el por qué la fractura y el por qué lo absurdo: en el Revolucionario Institucional asumen que un avance menor al 1% es motivo de celebración. Desde las primeras horas tras el cierre de casillas el pasado 6 de junio, Alejandro Moreno festejó que el partido había tenido una gran jornada. Aunque, cuando los votos terminaron de computarse, el PRI sólo tuvo el 17.7% de apoyo para integrar la Cámara de Diputados, un avance mínimo, pero en las gubernaturas el ridículo fue mayor, pues aquella tarde de domingo de elecciones, esto se escuchó de la dirigencia nacional: “Hemos ganado con claridad en el estado de Campeche. Lo va a ganar la coalición Va por Campeche. Estamos arriba en el estado de Nuevo León, estamos empatados en Tlaxcala, Zacatecas, Michoacán, Guerrero, San Luis Potosí y Colima...”, dijo Moreno frente a su militancia. Osazo, porque en los resultados finales se borraron las gubernaturas de Campeche, Nuevo León, Tlaxcala, Zacatecas, Michoacán, Guerrero, San Luis Potosí y Colima. O sea, todas las que aseguró que habían quedado en sus manos. Además, el triunfo lo hizo casi personal, pasando por alto que en todas habían ido en alianza junto al PAN. 

¿Qué es lo que pelean los grupos que el martes por la tarde se enfrentaron a palos y balazos afuera de las oficinas de Insurgentes Norte? Piden la salida de Moreno de la dirigencia nacional, aunque éste afirma que los responsables vienen de fuera: “los atacantes no eran civiles, ni militantes priistas, eran personas capacitadas en tácticas de ataque (...) El supuesto movimiento que la señora Nayeli Gutiérrez y el señor Ulises Ruiz encabezan es todo menos priista (...) La cabecilla es una infiltrada al servicio de Morena y sus aliados... (...) Tendrán que responder ante las autoridades y de eso me encargo yo...”, sentenció enérgico en un video difundido el miércoles por la mañana. 

El sinsentido: en el partido que fue la mayor fuerza política hasta hace unos años, el que salió de Los Pinos y al que se le permitió regresar, hoy se pelean por ver qué grupo lava los platos y recoge el tiradero. En su lógica, ese avance menor al 1% en el Poder Legislativo es motivo de festejo y hasta de zafarranchos. Ese ridículo de las elecciones, que se hizo un mayor cuando se adelantaron y celebraron triunfos que jamás llegaron. Ese ridículo de las elecciones, que se hizo aún mayor cuando se adelantaron y celebraron triunfos que jamás llegaron. Éste es el terrible error de la oposición: se ven en el espejo encantado, el que les dice que todo ocurre por ellos y a través de ellos. Algo que no sólo sucede en el Revolucionario Institucional, en Acción Nacional, otro ejemplo, celebran en sus “cualidades” lo generado, en realidad, por el voto de castigo.