Opinion

Pemex, la empresa más saqueada de México: ¿Quién se la acabó?

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Serafín Peralta Martínez

sábado, 23 marzo 2019 | 21:10

Con la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia de la República, se nos develó a los mexicanos una realidad que ya conocíamos, pero que estábamos acostumbrados a transitar sexenio tras sexenio, todos por igual, mexicanos y no mexicanos que viviendo o no en nuestro país, pero teniendo alguna relación, todos participamos de una u otra forma de algo que parece imposible erradicar: la corrupción.

Si bien generalizar implica mucho riesgo de culpar a personas que aparentemente nada han tenido que ver con la corrupción, duele decirlo, pero nuestra sociedad que conformamos todos los mexicanos; de acuerdo a Transparencia Mexicana y Transparencia Internacional siempre aparece al final de la tabla, es decir, nuestro país es considerado uno de los más corruptos en el mundo, y ese “mérito” nos lo hemos ganado todos.

Revisar el caso de Petróleos Mexicanos, es sólo una parte de nuestro universo de corrupción, que para donde quiera que volteemos nos topamos con otros casos que también preocupan. 

En esta colaboración abordaré el caso de Pemex, porque hoy por hoy esta empresa paraestatal mexicana, ocupa el lugar número 12 en el ranking global de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) por su volumen diario de producción de 2 millones 15 mil barriles diarios de petróleo crudo, muy por debajo de Rusia que produce 10.9 millones diarios de barriles de petróleo, Arabia Saudita 9.8, Estados Unidos 8.8, o Kuwait con 2.7. La preocupación es que PEMEX ha bajado su producción de 3.1 millones diarios de barriles en 2007 a tan solo 2 millones 15 mil a febrero de 2019.

Esta situación tan crítica de Pemex, que presenta una posición financiera de alarma con un nivel de endeudamiento de 105,800 millones de dólares, a todas luces rebasa su capacidad económica de servicio o de pago de su deuda. ¿Cuando pagará Pemex su deuda?

Hoy hablar de PEMEX, de su posición financiera, es de alarma y de luces rojas para las empresas calificadoras internacionales como Standard & Poors o Fitch, porque no le dan la confianza al capital transnacional por invertir, no sólo en Pemex, sino en nuestro país.

Pero ¿cuál es la razón por la que esta empresa otrora orgullo de México y creadora de riqueza y abundancia haya decaído aniveles tan bajos y tan críticos?. La respuesta es que en toda su etapa altamente productiva y evolutiva (delimitando ese periodo de 1980 a noviembre de 2018), la envolvió el manto de la corrupción, el nepotismo y la impunidad. Todos participaron: el Sindicato Petrolero reclamaba contratos jugosos para sus trabajadores y quien salía beneficiado era su líder, quién podía negociar el monopolio del suministro de gasolinas a los franquiciantes; las compras con proveedores se realizaba con vicios descarados de corrupción donde era común encontrar precios exorbitantes del fabricante al comprador que era Pemex; compras a empresas fantasma de equipos y maquinaria del que se realizaba el gasto pero no aparecían los bienes adquiridos; empresas proveedoras que los propios funcionarios de Pemex creaban para atender una demanda de bienes y servicios que ellos mismos creaban.

En fin derroche y más derroche, todo a costa de la riqueza petrolera. El dispendio y el saqueo era interminable, pues todo mundo aprovechaba la coyuntura, la oportunidad o el momento de agarrar dinero ilícito para acumular fortunas personales en nombres y hombres que se convirtieron en prominentes empresarios.

Pero como digo, todos somos culpables y todos los mexicanos y no mexicanos que teniendo alguna relación o actividad con nuestro país se beneficiaron, y otro sector responsable y causantes del saqueo por la vía de la legalidad tributaria,  fueron los legisladores –Diputados y Senadores-, quienes desde 1980 cuando se formaliza el nuevo sistema tributario mexicano –que centraliza la potestad tributaria en manos del Estado o el Gobierno federal-, durante 33 años nunca hicieron nada por mejor la recaudación de ingresos del Gobierno Federal con más impuestos. Se agarraba dinero a manos llenas de Pemex, hasta para subsidiar la compra de gasolinas que no podíamos producir, pero el Gobierno la compraba un precio alto y la daba al publico consumidor a un precio más bajo.

Lo característico del sistema tributario o fiscal, es que los legisladores recibían órdenes de “muy arriba” de no establecer nuevos impuestos porque al hacerlo,  el partido en el poder – PRI y PAN- podría perder elecciones.

La pregunta es, ¿cómo se financiaba el gasto público si teníamos -y seguimos teniendo- pocos impuestos? La respuesta era que para eso estaba la riqueza petrolera. Y tal fue el saqueo por la vía contributiva, es decir, de gravar de manera excesiva su renta o sus ingresos que el legislador tuvo el ingenio de encontrar la manera de quitarle el dinero para completar lo que los impuestos no le daban. Así fue como se fue gravando la riqueza de Pemex, y de pasar con un solo impuesto a la explotación de hidrocarburos en 1980, para 1983 ya se había establecido, aparte del impuesto anterior, un nuevo Derecho a la extracción de hidrocarburos; y mientras que para 1995 ya había cuatro tipos de Derechos,  para 2010, los ingresos de Pemex se grababan con nueve tipos de Derechos, más los el Impuesto al Valor Agregado (IVA) o el Impuesto Especial a la Producción y los Servicios (IEPS), que juntos le daban hasta el 40% de los ingresos del Gobiern federal que necesitaba para fines de presupuesto.

Así ha venido operando Pemex, por un lado, generando riqueza, y saqueándola por actos de corrupción e impunidad y, por otro, sujetándola a una carga impositiva descomunal que, al quedarse sin recursos para gasto de inversión en exploración y explotación, año con año ha tenido que recurrir al endeudamiento externo excesivo.

Así es como todos los mexicanos tenemos la culpa, porque con tal de no pagar impuestos, -AMLO también entro a este juego de no crear más impuestos- vivimos cómodamente a costa de una empresa paraestatal que agoniza y que el presidente López Obrador quiere sacar a flote: lo logrará.

*Economista y Doctor en Materia fiscal.