Opinion

Pensiones: la malicia al jugar con la salud

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Nicolás Juárez Caraveo

domingo, 10 enero 2021 | 05:00

“Yo tengo muchas ganas de vivir, no me quiero morir”, es el desgarrador llamado que hace Paty a través de las redes sociales. Paty es maestra con padecimiento severo de cáncer que ha visto y sufrido cómo se le niega el tratamiento para su enfermedad en Pensiones Civiles del Estado…

Don Miguel, un maestro jubilado con lágrimas en los ojos imploró en la puerta de urgencias de Pensiones ser atendido, mostraba fuertes dolores en la vesícula, al negarle la atención hubo de buscar atención médica particular y pagar tanto la consulta como el tratamiento…

La maestra Toña, jubilada hace cinco años, está aún a la espera que se le programe una operación en su brazo derecho, por los 30 años que entregó frente al pizarrón tiene un grave desgaste de hombro y codo y por ello requiere ser atendida, fue diagnosticada y programada para operación en marzo del 2020, hoy a casi un año de distancia no ve cuándo pueda ser atendida, y el dolor en su brazo en días es insoportable…

Un paciente delicado por Covid anduvo de hospital en hospital y no quisieron recibirlo, simplemente porque Pensiones no autorizó que se le atendiera, cuando por fin se desocupó un lugar (porque lamentablemente uno más falleció), no alcanzó a llegar al nosocomio; mientras otro empleado de la misma institución falleció al igual que varios en la estrecha sala de emergencias, porque no se autorizaron sus traslados a ningún hospital privado.

Y como estas historias hay cientos, miles de derechohabientes que simplemente han visto como en menos de un año se ha derrumbado ese servicio médico que era envidia de muchos, y hoy pareciera que a pocos les importa, al menos tanto a las autoridades como a quienes dicen defender los intereses de los trabajadores.

Es cierto, la contingencia por la pandemia del Covid-19 a muchos agarró desprevenidos, pero a la autoridad parece olvidársele que el jugar con uno de los derechos humanos como es la salud es un apuesta muy riesgosa, de alto impacto social, y porqué no decirlo, también político.

La desesperación de los derechohabientes ha llegado al límite y eso lo demuestran las manifestaciones que se han presentado recientemente: primero fue un grupo de jubilados y pensionados de la Sección 42 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, quienes se manifestaron frente a las instalaciones de Pensiones… afortunadamente lograron que de nuevo se diera atención médica en dos hospitales privados.

Pero los manifestantes llegaron solos, de sus líderes sindicales ni sus luces, a pesar de que es el sector mayor afectado, un problema que se les está saliendo de control.

Por otra parte, la manifestación de los trabajadores administrativos de la Universidad Autónoma de Chihuahua debe tomarse de manera especial, independiente de las voces que señalan intereses obscuros por parte de los líderes sindicales, lo cierto es que el único que se ha atrevido a denunciar lo que a muchos afecta… el deterioro de la atención médica y donde la autoridad no hace nada.

Se puede argumentar que por muchos años la institución ha sido afectada por actos de corrupción, tráfico de influencias, nepotismo, sobornos, y hasta fraude o incapacidad de gobernar; y aunque se tenga razón lo cierto es que hoy quien dirige las acciones políticas y administrativas en el estado es quien debe solucionarlas.

Según el Director General de PCE, Alberto Herrera, la crisis financiera está muy clara: es por un adeudo de 3 mil 950 millones de pesos y retenciones de aportaciones a trabajadores que siguen sin ser atendidas a la fecha por dependencias y organismos, pero eso simplemente para el trabajador, para el derechohabiente no es su problema, es de su patrón, en este caso el mismo gobierno.

Para el Gobierno del Estado esta crisis en Pensiones al parecer le cae como “anillo al dedo”, y ahora resulta su salvación depende del crédito por mil 633 millones de pesos que solicitó al Congreso del Estado, cuando el mismo gobernador anunció que con dicha deuda se sanearía la crisis financiera por la que atraviesa Pensiones Civiles.

Según palabras del mismo mandatario en el programa oficial “En línea directa” que del monto solicitado como deuda destinaría 300 millones para saldar los adeudos que tiene PCE con hospitales privados, 300 millones para pagar deudas con proveedores del Sector Salud estatal y 600 mdp para reforzar el abasto de medicamentos.

No será nada extraño que en los próximos días las quejas y manifestaciones en contra de  Pensiones continúen, y lo que debe quedar claro es que no se puede jugar con la salud de los trabajadores del estado, que es quien debe encontrar una solución viable y eficiente.

Es importante pues, regresarle el prestigio y dignidad a Pensiones Civiles del Estado.