Opinion

¿Podrá el PAN permanecer en el poder?

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Nicolás Juárez Caraveo

domingo, 15 diciembre 2019 | 05:00

En días pasados, la presidente estatal del Partido Acción Nacional, Rocío Reza Gallegos, reunió a cuatro de los aspirantes más adelantados para suceder, -al menos en la candidatura de su partido-, al gobernador Javier Corral Jurado, buscando con ello conjurar un esquema que les permita continuar en el poder, o mejor dicho, acceder a un poder que hasta el momento les ha permitido a medias.

Sin que nadie se atreva a decirlo abiertamente, en el panismo de Chihuahua saben que la llegada al gobierno del estado de Javier Corral Jurado hace tres años no era lo que esperaban; han tenido que transitar con lo más duro de la izquierda de Chihuahua, con actores como Lucha Castro y Víctor Quintana Silveyra que no comulgan con sus postulados y por lo tanto el ejercicio del poder no va de la mano con los postulados albiazules.

Así que en las filas de Acción Nacional se alistan dos corrientes antagónicas: por un lado los férreos defensores de la derecha, los ultraconservadores que por cierto quedan excluidos en este intento de unidad, y los que no ven inconvenientes de mantener esas alianzas que los mantienen, sí en el poder, pero con un fuerte desgaste que amenaza de nueva cuenta a perder lo ganado.

El 2021 para el PAN se puede convertir en el “dêjá vu” de lo que sucedió en 1998, cuando Francisco Barrio, el panista que rompió desde el norte el control priista, hubo de entregar de nuevo el poder al PRI con Patricio Martínez, dejando de lado la posibilidad de consolidar un sistema político.

En las filas del panismo, no sólo de Chihuahua sino a nivel nacional saben bien que la administración de Javier Corral no ha sido lo que esperaban; no hay la consolidación de los postulados de Manuel Gomez Morín, al contrario, muchas de las decisiones y acciones están más enfocadas hacia la izquierda, así que no sólo se trata de continuar en el poder, sino de verdaderamente llegar a él.

En la política nacional desde luego que al albiazul le interesa mantener Chihuahua, no con la intención de fortalecer a Javier Corral como un activo importante, sino por frenar la ola morenista que amenaza con avanzar en el norte del país y desde luego consolidar la política de Andrés Manuel López Obrador.

Volviendo a la reunión panista con los aspirantes a la candidatura, se puede observar la intención de frenar las posibilidades de María Eugenia Campos Galván frente a un Gustavo Madero que parece tener la bendición y apoyo del que despacha en el gobierno; los otros dos nomás son comparsas para evitar el choque de trenes entre los dos principales aspirantes.

Así que la bandera de que se busca la unidad por encima de los proyectos personales no puede ocultar la verdadera intención de frenar a Maru Campos, la alcaldesa de Chihuahua capital, que hasta hace unos días antes del plebiscito que enterró el proyecto “Iluminemos Chihuahua”, se erguía como la mejor opción para el panismo.

Desde que ganó el Ayuntamiento de Chihuahua, María Eugenia Campos se ha enfilado al edificio de la Aldama y Venustiano Carranza, y también desde ese momento, Javier Corral ha intentado frenar sus intenciones, así que el desenlace de esta historia apenas empieza su clímax, a su punto más alto antes de la definición de candidatos en poco más de un año.

Independientemente de su carrera política a nivel local y nacional, Maru mantiene sus aspiraciones por el hecho de ganar y mantener la presidencia de Chihuahua, aún con la ola lopezobradorista que cimbró todo el estado en la elección del año pasado.

Por otra parte, el activismo de reflectores nacionales que ha desarrollado en los últimos meses Gustavo Madero en su calidad de Senador de la República, que lo llevó a enfrentar literalmente a las fuerzas morenistas en el Senado no lleva otra intención que mantener viva la llama de que tiene la capacidad y ganas de ser gobernador.

Desde luego que no se debe ocultar que de los cuatro aspirantes, Gustavo Madero es quien tiene una mayor proyección y experiencia en el campo político, ha sabido sortear y navegar en la política nacional, que lo llevó a ser presidente nacional del PAN, líder de la bancada panista en el Senado y presidente del mismo Senado, además de encabezar importantes comisiones en el Poder Legislativo.

Su problema han sido las urnas, a pesar del intento por mostrar una imagen “jovial” y de acercamiento a las diversas clases sociales, no logra hacer el “clic”, de levantar pasiones y desde luego votos.

De los otros dos, de Fernando Álvarez Monge y Mario Mata no se puede decir que sean malos políticos, al contrario, tienen su propio espacio, experiencia y hasta detractores, pero que tengan las tablas suficientes para lograr la candidatura están muy lejos de ello, así que sólo van de comparsas en un intento de lograr una unidad a modo.

Así el panorama en el PAN, en un intento adelantado de unidad, que se antoja como el primer ensayo de retener la gubernatura.