Opinion
De política y cosas peores

Ponme talco en las manos

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Catón

domingo, 04 septiembre 2022 | 05:00

Ciudad de México.- Hacía un frío polar, soplaba un viento gélido y caía granizo. Aun así Hoganio, fanático del golf, se levantó aquel domingo, como todos, se vistió y le anunció a su mujer: "Voy al Club Silvestre". "¿Con este tiempo?" -le dijo la señora. "Sí -confirmó él-. Haré quizá nueve hoyos, pero no puedo dejar de jugar". Se dirigió al club en su automóvil. En verdad el día estaba fatal: la bruma no dejaba ver nada; el cierzo era feroz y el termómetro marcaba 10 grados bajo cero. Entonces don Hoganio dio la vuelta y regresó a su casa. Entró en la alcoba, se desvistió y se acurrucó en el lecho junto a su mujer. Le dijo: "El tiempo está horrible". "Ya lo sé -respondió ella-. Y de cualquier modo el idiota de mi marido se fue a jugar al golf como todos los domingos". Aquel hombre joven acudió a la consulta de un médico del Seguro. Le dijo que se sentía nervioso, inquieto, desasosegado. No dormía bien ni siquiera en la oficina, y sufría un estado de ansiedad continuo. Le pedía que le recetara algún sedante, calmante o tranquilizante. Procedió el médico a hacer el interrogatorio clínico correspondiente y se enteró con sorpresa de que el paciente no ejercía ningún tipo de actividad sexual, ni compartida ni de autoservicio. Le indicó: "Los medicamentos no aliviarán su tensión, joven. Además no tenemos ninguno en existencia. Disponemos sólo de una aspirina con fecha de caducidad vencida y un curita de medio uso. Lo que usted necesita es tener sexo. Vaya a una casa de mala nota, lupanar, mancebía, burdel, congal, manfla o ramería y tenga trato carnal con una sexoservidora. Eso curará de inmediato su nerviosidad. Recuerde el sabio apotegma latino: Semen retentum venenum est". Siguió la prescripción el joven. Esa misma noche fue a un establecimiento de los mencionados por el facultativo y desfogó sus ímpetus con una de las musas que ahí ejercían su antiguo y necesario oficio. Terminado el trance el visitante se dispuso a retirarse. "Oiga -le reclamó la mujer-, págueme". "¡Ah no! -protestó el tipo-. Yo vine aquí por receta de un médico del Seguro. Vaya y cóbreles allá". (Nota; Va a estar difícil que la pobre mujer reciba su dinero. El IMSS, lo mismo que las demás instituciones oficiales de salud, sufre la austeridad republicana y franciscana impuesta por el Caudillo de la 4T, que necesita todo el dinero del erario para su trenecito y para mantener a su clientela, de la cual depende la popularidad que muestra en las encuestas. Mejor hará la citada señora en resignarse y en preguntar en adelante si el paciente es particular o del Seguro). Los sofistas griegos a la manera de Protágoras, Gorgias y Calicles enseñaban que se puede engañar con la verdad. El relato que ahora sigue parece darles la razón. Un cierto señor gustaba de ir a jugar boliche con sus amigos todos los jueves por la noche. Eso molestaba a su mujer, quien acabó por exigirle que suspendiera sus salidas. Una noche de jueves la señora le pidió al esposo que fuera a comprarle una hamburguesa. Salió el señor a cumplir el encargo, pero en el elevador se topó con la vecina del 14. No alargaré la historia. Fueron al departamento de la dama y ahí gozaron durante varias horas los deleites del amor sensual. Al retirarse el hombre le pidió a la vecina: "Ponme talco en las manos". Volvió a su departamento y le dijo a su esposa: "No te traje la hamburguesa porque en el elevador me topé con la vecina del 14. Fui con  ella a su departamento y ahí gocé durante varias horas los deleites del amor sensual". La esposa vio el talco en las manos de su marido y le dijo hecha una furia: "¡Eres un mentiroso! ¡Te fuiste a jugar boliche con tus amigotes!". FIN.

    MIRADOR

        Por Armando FUENTES AGUIRRE.

HISTORIAS DE LA CREACIÓN DEL MUNDO

    El Señor hizo al Señor.

    Quiero decir que ya existía, pero aun así se creó a sí mismo.

    Él es el principio de todas las cosas. La causa no causada. Lo necesario que nada necesita.

    Desde luego esto no es para entenderse. Para entenderse son cosas como la raíz cuadrada, el Poema de Parménides o la teoría de la relatividad.

    Dios no es para entenderse. Podrás asombrarte ante él, adorarlo o no creer en su existencia, pero no podrás entenderlo. Si lo entendieras ya no sería Dios: sería alguien como tú; alguien igual a ti.

    ¿Por qué digo todo esto?

    Porque no tenía nada que decir.

    Cuando no tuvo nada que decir Dios hizo a Dios.

    ¡Hasta mañana!...

MANGANITAS

Por AFA.

". Avanza el Tren Maya, dice AMLO.".

     Su versión es acertada.

    El Tren Maya va avanzando.

    Eso lo sé desde cuándo:

    va avanzando hacia la nada.