Opinion

Por amor a la vida

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Gabriela Borunda

domingo, 10 octubre 2021 | 05:00

Hace ya muchos años tuve el honor de conocer a un integrante de Médicos sin Fronteras, un hombre que conocía el dolor humano, no el de una pierna amputada, sino de una vida amputada, aunque merece cubrirlo de honores, omito su nombre porque una sociedad impía los cubriría de vituperios, sentados en la sala de su casa, de un modo u otro salió a relucir el tema del aborto. El buen doctor fue el primer anestesiólogo de Chihuahua, y cuando volvió a su terruño a ejercer, eludió las jugosas ofertas de los hospitales privados y fue a trabajar al IMSS, porque le parecía inaudito que los pobres tuvieran que soportar el dolor sólo por ser pobres.

Un amigo suyo, ginecólogo, le pidió que fungiera como anestesiólogo en un legrado para una niña de 11 años que había sido violada por su hermano, la visión de esa niña pálida más allá del dolor, le hizo entender al doctor que el aborto era un asunto de misericordia, con las niñas violadas, con esos niños que quizá nunca serían amados y con las familias destrozadas.

Con una sensatez patente en el Código Penal del Estado de Chihuahua en su artículo 146, considera como excluyentes de responsabilidad penal en el delito de aborto: I. Cuando el embarazo sea resultado de una violación, siempre que se practique dentro de los primeros noventa días de gestación o de una inseminación artificial a que se refiere el artículo 148 de este Código; II. Cuando de no provocarse el aborto, la mujer embarazada corra peligro de afectación grave a su salud a juicio del médico que la asista, oyendo éste el dictamen de otro médico, siempre que esto fuere posible y no sea peligrosa la demora; III. Que sea resultado de una conducta imprudencial de la mujer embarazada. Me pregunto si subir al transporte público cuenta como conducta imprudencial.

Le voy a pedir un ejercicio de imaginación, imagine una fila de 11,000 personas, piense dónde las pondría, cuántas vueltas daría esa fila a un hospital.

Según datos de la Secretaría de Salud, en México cada año se producen 11,000 partos, no abortos, de niñas entre los 11 y 14 años. No, no andaban de cuzcas, no provocaron al violador, ese que se escapa y vive como si nada.

Son 11,000 niños hijos de niñas, qué puede pasar en la familia, ¿Esa niña terminará el año escolar? ¿Llegará a la universidad? ¿Tendrá una vida digna? Y el producto de la violación, qué hará la familia, le dirá –Que bonito niño, se parece a su papá, cuando crezca también se va dedicar a violar.

No pues así ni cómo, la excluyentes en el estado de Chihuahua son pertinentes por el simple hecho de que el mayor porcentaje de estas violaciones a menores se dan en  nuestro estado, también es necesario un trabajo de investigación social serio para ver si existen realmente otras excluyentes, alcoholismo familiar, violencia o pobreza extrema en la familia, habrá que sentarse a discutirlo con seriedad y caridad, y disculpen que excluya los principios religiosos de este debate, aunque soy profundamente teísta, porque por más que le marquen nunca contesta el teléfono, el Diablo tampoco va venir anda de party con Corral, sólo nosotras las mujeres para considerar todas las posibilidades, incluyendo el desenmascarar esa falacia de salvemos las dos vidas, los números no mienten: en todo el mundo unas 830 mujeres mueren diariamente por complicaciones relacionadas con el embarazo o el parto, mientras que la mortalidad relacionada con abortos practicados en las primeras semanas presentan una mortalidad de 0.6%. No lo dije yo, lo dice la OMS.

El Observatorio Ciudadano de Ficosec analizó el comportamiento de los delitos sexuales en el estado, haciendo una comparativa con los incidentes suscitados en la capital del estado y Ciudad Juárez, con la finalidad de dimensionar la problemática y evidenciar –por medio de los datos– el incremento de los delitos con un mayor número de víctimas mujeres.

De acuerdo con la información registrada por la Fiscalía General del Estado, de enero a febrero del presente los delitos sexuales incrementaron 1.1% en el estado de Chihuahua al pasar de 181 a 183 denuncias; en este mismo periodo para la capital del estado el aumento fue del 34% al registrarse 47 en enero y 63 en febrero. No obstante, en Ciudad Juárez se presentó una disminución del 8% entre estos dos meses al bajar de 84 a 77, respectivamente.

Los delitos de violación sexual contra mujeres y niñas se han venido incrementando un 12% cada año en el estado de Chihuahua, estamos muy lejos de abatir este delito y no creo que la causa sea porque las viejas locas andamos en la calle, el confinamiento por Covid hecho por tierra ese argumento. 

El 30% de los embarazos corren con alto riesgo, y entre el 15 y el 10%, no lograrán llegar a términos, con los riesgos que esto tiene para la madre, y los hijos, si tiene hijos previamente, cuando una mujer con un embarazo de alto riesgo opta por el aborto como es su derecho, está protegiendo un bien mayor su vida y la vida de los hijos que ya tiene. Eso sin contar que todo embarazo producto de una violación es un embarazo de alto riesgo por el estrés al que ha sido sometida la víctima.

La decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación no liberaliza el aborto, nos obliga como sociedad a respetar las excluyentes que existen y a prestar ayuda a niñas y mujeres que atraviesan por esa situación. De hecho, la mayoría de las personas no sabe lo que es un embarazo, el embarazo no comienza con la unión del óvulo y el espermatozoide, el cuerpo puede pasar esto por alto con un micro aborto, el embarazo, según las instituciones de salud de nuestro país empieza con la implantación del cigoto en la cavidad uterina.

Aunque sea una contradicción, no concluir este artículo sin pensar en la disonancia cognoscitiva que me causan las mujeres del trapo verde, están a favor de la liberalización del aborto como si fueran chicles, pero son estás mismas mujeres del trapo verde las que hoy buscan a los hijos de las presuntas guerrilleras que fueron detenidas en los setentas, violadas y resultaron embarazadas como resultado de esas violaciones, mismas que afirman que encontraban en los hijos producto de múltiples violaciones el único consuelo a su extrema situación. 

Entonces en qué quedamos: es una desgracia o una dicha tener un hijo fruto de una violación en circunstancias de extrema marginación.