Opinion

¿Por qué los están dejando morir?

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Nicolás Juárez Caraveo

domingo, 08 noviembre 2020 | 05:00

La revelación no es personal, es una expresión de impotencia que le escuché a un amigo, misma que salió de los labios apretados por la tribulación de un médico jubilado del Seguro Social que no alcanza a comprender qué están haciendo en el sistema de salud que simplemente se les están muriendo los pacientes de Covid-19.

Jugar con el miedo de las personas es muy peligroso, porque una sociedad acosada es muy vulnerable.

Historías negras lamentablemente hay muchas: un paciente delicado con servicio de salud de Pensiones Civiles del Estado anduvo de hospital en hospital y no quisieron recibirlo, simplemente porque Pensiones no autorizó que se le atendiera, cuando por fin se desocupó un lugar (porque lamentablemente uno más falleció), no alcanzó a llegar al nosocomio; otro empleado de la misma institución falleció al igual que varios en la estrecha sala de emergencias, porque no se autorizaron sus traslados a ningún hospital.

En el Seguro Social son cientos de historias que dan terror y desconsuelo, cuántos han fallecido en los pasillos de emergencias o bien en la antesala de cuidados intensivos porque parece que simplemente los dejan morir, o al menos esa es la impresión que se llevan sus familiares y no se hable del largo peregrinar que representa darles sepultura.

Y junto con ese dolor que ensombrece a las familias chihuahuenses está la desesperación de la autoridad, que ante la incapacidad por resolver el problema y dar salud a su población, prefiere culparlos.

Junto al miedo la amenaza, si bien nunca se habló de un toque de queda, porque simplemente la autoridad estatal no puede decretarlo, las nuevas medidas restrictivas originaron el caos en las principales ciudades del estado.

Las compras de pánico se generalizaron, largas filas en bancos y supermercados, y esto en pleno pico de la pandemia en Juárez y Chihuahua, cuando precisamente lo que se quiere es reducir el riesgo de contagios ante el desborde que padecen los hospitales de toda la entidad. 

En otras palabras, salió peor el remedio que la enfermedad, y si la intención es evitar las aglomeraciones, estas se dieron en todos lugares y sin que nadie tenga alguna forma de control.

Parece que la autoridad no entiende, la población entró en crisis tanto por el temor de la enfermedad pero también por el temor al problema del bolsillo.

Para el gobernador del estado, Javier Corral “es incomprensible, inconcebible, el nivel de inconsciencia social e irresponsabilidad” que existe en la sociedad, según lo expresó en una entrevista de televisión, al cuestionar  “¿Dónde está su compromiso y solidaridad?”.

Así no, si la autoridad quiere el apoyo y la comprensión de la población no es tratando de meterles miedo, un terror que lleva ya muchos meses y no se observa una salida, menos acciones que ayuden.

Ya van casi 8 meses de esta pandemia que ha enlutado a cientos de familias, pero también que ha mantenido en la zozobra a todos los chihuahuenses por la fuerte crisis económica y no se observa cómo salir de ella.

Es cierto, en este mismo espacio hemos pugnado porque junto con la pandemia se atienda la grave crisis económica por la que estamos pasando.

Al negro panorama económico que hoy muchos señalan al Covid19 como el responsable de todos los males, se ha sumado a la falta de confianza empresarial, disminuciones en la confianza del consumidor, subejercicios del gasto del gobierno sobre todo en lo que tiene que ver con gasto en la inversión física, es decir, proyectos de infraestructura; y en menor parte, una desaceleración también en la economía estadounidense.

Y claro hay que reconocer que el tema ha sido de interés político, como por ejemplo la senadora por Morena Bertha Caraveo que por fin apareció, bueno dio señales de vida a través de twitter, pero al menos alcanzó a enviar un reto al gobernador Javier Corral de que por cada peso que el gobierno federal invierta en salud, el Estado haga lo mismo.

Claro que no desaprovechó la oportunidad al señalar que frente a la crisis humanitaria en la entidad, no se debería perder tiempo ni recursos en alianzas federalistas, en clara alusión a la actividad política que realiza el Gobernador del Estado en busca de más recursos federales.

Ciudadanos temerosos que “toleran” que se violen sus derechos; jóvenes encerrados viviendo una “realidad virtual”; amas de casa que cada día pagan más por productos que comerciantes alevosos incrementan sin que nadie ponga un freno; niños que desconocen si podrán volver a sus aulas y políticos encantados de que sólo se hable del Covid 19 y no de los graves problemas que aquejan a la comunidad… esa es la “nueva normalidad” que algunos quisieran pero no debemos tolerar.

Los “tapabocas” que nos obligan a usar, pareciera que no sólo son para evitar contagios, sino también para aceptar en silencio todos esos excesos que están cambiando radicalmente nuestra forma de vivir, de convivir.

Es cierto, esta pandemia cambió radicalmente nuestra forma de vivir, pero no debe ser esta nueva realidad el pretexto para restringir nuestra libertad, esos derechos que por décadas costó mucho construir y hoy se ven encerrados.

Por lo pronto a seguir en la cuarentena, en esa sana distancia social, pero no con miedo, sino aprovechando esos momentos para pensar y también para dejar de pensar, que el silencio y la meditación nos ayuden.