Opinion

¿Por qué los informes presidenciales?

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Verónica Villegas Garza

sábado, 05 septiembre 2020 | 05:00

La figura de los informes, es decir que el presidente rinda informes a los poderes legislativos, nace casi a la par del México independiente, adoptada de los sistemas jurídicos como el norteamericano y el inglés que a su estilo y de acuerdo a su idiosincrasia también lo tienen establecido y reglamentado, en Estados Unidos de Norteamérica se acostumbraba un informe por escrito desde el presidente Jefferson hasta Wilson, luego en su momento el presidente Taft comprobó que el informe oral es superior al escrito, porque se podía interpretar y fija la atención del pueblo en la ceremonia y en lo que expresa el presidente.

En México encontramos los antecedentes de la figura del informe presidencial desde la Constitución de 1857, que en su título tercero acerca de la división de poderes y sobre la elección e instalación del Congreso establecía lo siguiente: “El Congreso tendrá cada año dos periodos de sesiones ordinarias, el primero será del 16 de septiembre al concluirá el 15 de diciembre, el segundo periodo de sesiones tendrá lugar del primero de abril y concluirá el último día de mayo y a la apertura de sesiones del Congreso asistirá el presidente de la unión y pronunciará un discurso en que manifieste el estado que guarda el país. El presidente del Congreso contestará al mismo en términos generales”.

El nuevo ordenamiento legal de 1917, que nos rige actualmente, retoma la idea de los informes y establece en su artículo 69: “En la apertura de Sesiones Ordinarias del Primer Periodo de cada año de ejercicio del Congreso, el Presidente de la República presentará un informe por escrito, en el que manifieste el estado general que guarda la administración pública del país. En la apertura de las sesiones extraordinarias del Congreso de la Unión, o de una sola de sus cámaras, el Presidente de la Comisión Permanente informará acerca de los motivos o razones que originaron la convocatoria”.

Doctrinalmente hablando el maestro Elisur Arteaga los define al informe presidencial como “Una exposición que en forma escrita debe formular el presidente de la república y presentar anualmente al Congreso de la Unión, en la que manifieste el estado general que guarda la administración pública federal”. 

Existio una época en la que el informe presidencial marcaba no sólo el inicio del año legisltativo, además era el día previo al inicio del año escolar, día llamado “día del Presidente” dedicado en su totalidad a un mensaje interminable cargado no sólo de datos, sino de política, drama y hasta chistes y caricaturas. 

Las cosas cambiaron el 1 de diciembre de 2006, cuando la oposición impidió que Fox ingresara a la Cámara de Diputados para leer el mensaje de su sexto informe, lo que lo obligó a sólo entregarlo por escrito, como lo ordenaba entonces la Constitución.

En agosto de 2008 se reformó la Constitución para establecer que al iniciarse las sesiones ordinarias del primer periodo de cada año legislativo “el Presidente de la República presentará un informe por escrito, en que manifieste el estado general que guarda la administración pública del país”.

Valdría la pena cuestionarnos la validez de un acto como el informe presidencial en una época en la que nos dominan las redes sociales, comunicaciones instantáneas y, además, conferencias de prensa cotidianas y varios informes presidenciales al año. 

¿Qué tan necesario es actualmente un informe presidencial? 

@AprendizDeJedi