Opinion

Por un real Federalismo hacendario municipal

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Alfredo Lozoya
domingo, 23 junio 2019 | 17:18

Por invitación del Senador Samuel García, en el marco del foro “Fortalecimiento del Federalismo Fiscal” organizado desde el Senado de la República, presenté una perspectiva municipal del actual modelo de coordinación fiscal, subrayando encuentros y desencuentros. Concluí con una serie de propuestas encaminadas al fortalecimiento de la relación. Les comparto algunas de las reflexiones expuestas:

El federalismo fiscal es resultado de un extenso proceso histórico, que encuentra sus primeros antecedentes en los esquemas impositivos del imperio Azteca. La extraordinaria recaudación y administración de la Gran Tenochtitlán la llevó a ser una de las urbes más pobladas del mundo, donde su esperanza de vida era superior a la europea, explicada en buena medida por el desarrollo de medidas sanitarias y servicios públicos eficientes. 

500 años después, pareciera que no hemos avanzado lo suficiente. Algunos datos son verdaderamente reveladores: la recaudación total de los tres órdenes de gobierno en México es de apenas el 14% del PIB, mientras que el promedio de los países de la OCDE es del 30%; por su parte, las Entidades Federativas recaudan apenas el 4.9% y las autoridades municipales el 1.8% de los ingresos totales del país, lo que representa 4 y 7 veces menos, respectivamente, en contraste con el mismo indicador.  

Sin embargo, lejos de “repartir culpas” sobre esta situación, nos corresponde a los municipios hacer nuestra tarea, particularmente en lo que atañe a la recaudación del impuesto predial. Si nos comparamos con países como Colombia, la recaudación del impuesto predial representa 0.6% del PIB nacional, mientras que nuestro país apenas representa en 0.19 %.

Varios estudios señalan la gran relevancia que tiene aumentar la recaudación del impuesto predial para el fortalecimiento de las finanzas públicas, ya que sus repercusiones, bien ejecutadas, representarían para México ingresos similares a los derivados del Impuesto Sobre la Renta.  

Desde luego, no estoy planteo gravar más a los contribuyentes cumplidos incrementando de manera generalizada los valores catastrales, sino generar esquemas que se enfoquen en quienes se exentan de manera formal e informal de este deber fiscal. Lo anterior implica, por ejemplo, que las instituciones públicas de los diferentes niveles de gobierno, deben pagar el impuesto predial, ya que mientras los Gobiernos Federal y Estatal se encuentran exentos del pago de este impuesto, el municipio cumple con todas las cargas impositivas de origen federal y estatal, lo que rompe un justo equilibrio.

Por ello, es fundamental aumentar las capacidades financieras de los municipios, no solamente con la generación de ingresos propios, sino con el respaldo de recursos estatales y federales más allá de los mínimos establecidos, evitando endeudamientos mayúsculos en los gobiernos municipales, ya que no hay concordancia entre el cúmulo de obligaciones para las autoridades municipales y sus fuentes de financiamiento. 

Para esto, los gobiernos debemos dar muestras reales, objetivas y tangibles, evitando estructuras gubernamentales obesas, sobrecostos, gastos superfluos y financiamientos innecesarios, administrando los recursos públicos de forma eficiente y transparente,  ya que con ello podemos hacer más obra pública, mejorar los servicios públicos y generar programas sociales transversales.

En esta tarea la participación ciudadana juega un papel decisivo como medio para fortalecer la confianza de los contribuyentes, otorgándoles el protagonistas de las principales decisiones para resolver conjuntamente cómo gastar el dinero, a través de esquemas como el contribuyente cumplido, el presupuesto participativo y la obra prioritaria.

El Federalismo Hacendario debe apoyarse tanto en la solidaridad como en la compensación y los incentivos. Por ejemplo, la vigorosa dinámica económica de Ciudad Juárez genera cuantiosas contribuciones para el país y el estado, sin que se le haya retribuido hasta hoy lo que en justicia le corresponde. 

En síntesis, los municipios tenemos mucho por hacer para fortalecer nuestros ingresos, sin que implique en modo alguno cargar la mano a los contribuyentes cumplidos. Podemos retomar algunas de las mejores prácticas en el mundo, como la generación de impuestos ambientales enfocados a las industrias que generen una afectación al medio ambiente, cuyos recursos tendrían como destino ineludible a los municipios que directamente resienten ese impacto. 

La muestra más palpable del interés por transformar nuestro país debe reflejarse en el relanzamiento del federalismo hacendario, donde los municipios generemos, aportemos y recibamos lo que en reciprocidad nos corresponde, evitando cualquier exceso de centralismo.