Opinion

Porqué voto por Maru

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Arturo García Portillo

viernes, 28 mayo 2021 | 05:00

En su “Instrucciones para vivir en México”, Jorge Ibargüengoitia pone un pasaje sobre el tema electoral:

“Estos son momentos muy emocionantes. Las campañas electorales emprendidas por los diferentes partidos políticos han llegado a su fase culminante. Si esto fuera hipódromo, los caballos estarían entrando a la recta final, aproximándose a la meta. El público está enloquecido desgañitándose, tratando de animar a su favorito”. 

Y así aprovecho esta primera colaboración con El Diario de Chihuahua, trato de animar a mi candidata favorita, razonando mi voto. 

¿Porqué elijo una opción y desecho las otras? Es un asunto sobre el que caen muchas teorías. Tiene que ver con la cantidad y calidad de la información que poseo. Con gustos y fobias. Con ideas y acciones. Con sensaciones y reflexiones. Con amistades y enemistades. Y al final, con algo mas simple y profundo: decido evaluando quién me puede beneficiar o perjudicar más, a mí en lo particular, mi familia, estado o país.  

Así lo resolví: 

Primero, creo que es más probable que con Maru Chihuahua tenga mejores resultados, pues eso nos dice la manera como ha ejercido los cargos que ha tenido. Ella ha sido alcaldesa, diputada, funcionaria federal, hay historia qué evaluar, y nadie puede rebatir que ha tenido un buen desempeño, administrando con eficiencia y honradez los recursos (miles de millones sin una sola observación importante), y por tanto es lo mas probable que así vaya a ser como gobernadora. A eso se refiere el mensaje “experiencia y resultados”, que ostenta sin competencia, puesto que sus contrincantes no pueden ser avalados con los mismos adjetivos, tratándose de un cargo de tipo ejecutivo. Es una lógica simple e irrebatible. Ella lo hará bien, porque ya lo ha hecho bien.  Es más seguro fijarnos en los antecedentes que en las promesas. 

Segundo, el voto útil. Solo existe para cargos ejecutivos y es muy simple de explicar. En competencia por la gubernatura, solo hay un ganador. Por ello es natural que simpatizantes de candidatos que no tienen posibilidad de ganar, aun siendo muy leales a sus convicciones partidarias, se pregunten con seriedad si no es insensato desperdiciar el voto, cuando se puede construir una mayoría que avale a quien ofrezca el mayor bien posible, o evite la expectativa de mal gobierno que otro provoca. Tengamos en cuenta que son seis años, y una mala elección sería catastrófica en términos de propiciar la creación de empleos, mejorar la seguridad, la salud. Muchos líderes y electores de partidos y movimientos diferentes al PAN lo han entendido así y se han decantado por cerrar filas en torno de la amplia favorita de esta elección, porque es mejor construir un gobierno con el que se pueda colaborar y al que se le puedan exigir resultados. Y de paso mandar un mensaje de contención al testarudo presidente.  

Finalmente, toda elección es en alguna medida una evaluación del gobierno en turno. El voto premia y castiga, se juega sobre el eje continuidad o cambio. Y aquí ocurre uno de los elementos paradójicos de este proceso: la mala evaluación del gobierno panista de Javier Corral se expresará votando por la candidata panista a la gubernatura. Hay una dilatada necesidad de cambio en Chihuahua, y hoy eso lo representa Maru. Es un enorme cambio ser gobernados por una mujer. Aunque suene a lugar común, es una sensibilidad diferente, especialmente para la problemática social. Ella ha mostrado cercanía con la gente, le gusta estar donde están los problemas y necesidades para imponerse de la urgencia de atenderlos, sean estos los del desarrollo económico, la seguridad pública o la justicia social. Nada de lo cuál inspira un personaje oscuro y torvo como Loera. 

Aun quedan, por el contrario, personas, muchas de buena fe, que abrigan la duda de si es tan honorable como para confiarle el cargo. A mí me puede agradar una persona o no, puedo creer que es buena o mala. Y si es candidata, voto por ella, o no lo hago. Pero de ahí a pretender convertir esa opinión en una carpeta judicial y querer imponerla a toda la sociedad, hay muchísimo trecho y perversidad. Puedo afirmar con absoluta convicción que Maru no se ha apropiado de bienes que no le corresponden, no tiene lastres que condicionen su futura actuación como gobernante, y saldrá indemne de la vinculación que personalmente decidió enfrentar pese a lo que diga la publicidad oficial.  Castigarla por este infundio no solo es injusto, es un gran error político, del cuál solo se podrían beneficiar Morena y su candidato. 

No hay margen para el error. Chihuahua tiene un enorme potencial, puede despegar como el gran estado del norte con desarrollo económico y social sostenido con bases firmes, compartido por todos, o puede irse en retroceso con un gobierno mediocre. El futuro de nuestras familias se juega en los siete segundos que tenemos frente a la boleta. Yo votaré por Maru.