Opinion

Postulados naturalistas Darwinistas y la política chihuahuense

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Jorge Breceda

sábado, 03 abril 2021 | 05:00

En 1859 emerge la obra de Charles Darwin “el origen de las especies mediante la selección natural o la supervivencia de las razas menos favorecidas en la lucha por la vida”, en este libro se exponen tres ideas útiles para explicar el quehacer contemporáneo de la política regional, siendo:

1.- El ser que se ajusta de mejor manera al cambio o “mejor adaptado” es el que sobrevivirá. 

2.- La naturaleza contiene un abanico de variaciones, dentro de la misma especie ningún individuo es idéntico a otro. 

3.- La lucha por sobrevivir es más feroz con especies cercanas, porque tienen que pugnar por los mismos alimentos dentro de espacios comunes.

Ahora bien, conectemos a Darwin con la “evolución” en las estructuras políticas, misma que presumiblemente ha considerado al término “ideología” vetusto tanto que no puede seguir utilizándose en la toma de decisiones, lo anterior puede visualizarse en tres premisas derivadas de lo que se observará en la siguiente elección, siendo:

1.- Boletas electorales con perfiles políticos que han ido de partido en partido o de funciones ciudadanas (funcionarios de institutos electorales) a partidos políticos. 

2.- Operadores políticos que cambiaron de organización política buscando cargos públicos -mejor oferta-. 

3.- Partidos políticos invitado a personas que no cuentan con una relación ideológica pero que les permiten en el “balance” aportar votos.  

En tales situaciones se observa cómo las personas e instituciones intentan vivir en los cambios de la racionalización del voto y en su permanente necesidad de sobrevivir en la obtención u ostentación del poder, sin embargo, tal situación permite establecer una pregunta: ¿la evolución permite tener una mejor clase política?  

Antes de resolver tan difícil cuestión, es pertinente establecer que Darwin no tolera en su quehacer científico especulaciones racionalistas, revelaciones divinas o consideraciones filosóficas, por ello, lo único que importa es un sujeto que desea seguir viviendo con los sacrificios que ello implique. 

Según lo anterior, ¿sería valido reclamar? al candidato que ha cambiado tres veces de partido político en los últimos años, a los sujetos que de protectores de instituciones democráticas ahora son candidatos, a aquella organización política que integra a sujetos que representan la contrariedad a la axiología que les dio origen, a la persona que perteneció a un partido, pero es invitada por un candidato (de partido distinto) para ser parte de una campaña, ¿es factible la interpelación?

Para Darwin la respuesta es no, no es posible exigir a quienes decidieron renunciar a un discurso ideológico y ostentar otro, de igual manera a los dirigentes de los partidos políticos que para lograr una victoria electoral ruegan porque se integren perfiles diversos a sus filas. En ambos escenarios, los términos de cambio y adaptación son comunes y sustanciales.

La renuncia ideológica se sustenta en que de no aceptarla morirían, es decir, sus prerrogativas políticas se extinguirían, porque Darwin deja claro que la lucha de las especies convierte al ser humano en un producto que lucha por existir, tan es así vivimos con las especies -políticas- victoriosas, las perdedoras se extinguieron.

Por ello, se adoptó el pragmatismo con ello, el sustento ideológico fue abandonado por los entes políticos, sin embargo, Darwin reconoció que “en la misma especie; nadie es igual” es donde aparecen especies -políticas- como Merkel, Putin o Macron que siguen “vivos” en política sin renunciar a su ideología. 

Por último, la cuestión ideológica es trascendental porque es la que determinará el cómo se hacen las cosas, cuáles serán las prioridades gubernativas, entre otras. La izquierda y la derecha -por mencionar las polarizadas- siguen funcionando en sociedades más evolucionadas que la nuestra, por ello, corresponde a la ciudadanía exigir que la clase política evolucione o seguiremos rumbo a la postrimería económica, social y política.