Opinion
Álter Ego

Premio Nobel

"Los científicos pueden plantear los problemas que afectarán al medio ambiente, pero su solución es responsabilidad de toda la sociedad" Mario Molina

Rafael Soto Baylón

miércoles, 14 octubre 2020 | 05:00

En esos años de que anduve por acá y por allá, tuve la oportunidad de conocer personalidades de la ciencia, filosofía, literatura,  deporte, periodismo, política. Con el lamentable fallecimiento de Mario Molina me di a la tarea de recordar a quienes cumplieran las siguientes características: que las haya contactado físicamente y que haya entablado un diálogo. Varios de ellos me firmaron libros. 

Por supuesto el más importante es José Mario Molina Pasquel y Henríquez, Premio Nobel de Química 1995, mexicano de nacimiento pero nacionalizado norteamericano quien sin embargo nunca olvidó su tierra. Es claro que las probabilidades de que estreche la mano de otro Nobel son casi cero. Lo conocí en su intervención durante su conferencia magistral en evento organizado por Expoagro en el Centro de Convenciones en 2012.

También saludé e intercambié palabras con el doctor Ruy Pérez Tamayo, patólogo, inmunólogo, investigador, divulgador científico, académico , miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, integrante de El Colegio Nacional y Premio Nacional de Ciencias y Artes en 1975. Tuve el privilegio de intercambiar ideas durante la celebración del Congreso de la Sociedad Mexicana de Historia de la Ciencia y de la Tecnología en la Ciudad de México en 1990.

Al doctor Marco Arturo Moreno Corral, astrónomo, investigador titular del Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional Autónoma de México, Campus Ensenada, Ensenada, en Baja California, México. Hablé con él en varias ocasiones y aceptó gustoso la invitación que el Sindicato del Personal Académico de la Universidad Autónoma de Chihuahua le hiciera y estuvo en las instalaciones sindicales y de la propia universidad con una serie de conferencias sobre sus especialidades: la astronomía y la historia de la ciencia en México. Me obsequió dedicados varios de sus libros.

De Giovanni Sartori qué puedo decir. Apóstol de la democracia, florentino pero ciudadano del mundo, colega –también impartía la materia de lógica-  pero sobre todo un teórico de la ciencia política y la comunicación y fui su amigo unos momentos después de su intervención en la 7ª.  Bienal de la Comunicación en Chihuahua en 2009. Son otros de mis tesoros sus libros autografiados.

Con Jaime Castrejón Díez compartimos desayunos y comidas durante mi estancia en la maestría en Administración de las Instituciones de Educación Superior auspiciado por la ANUIES, la SEP y el Instituto Nacional de Administración Pública en 1984. Microbiólogo, político y escritor fue rector de la Universidad Autónoma de Guerrero y el más importante teórico de las universidades con entonces su muy recientemente obra El Concepto de Universidad. También me lo rubricó. 

Y por razones de espacio sólo nombraré a otros importantes personajes. Los filósofos Mario Bunge,  Ulises Moulines, Jesús Mosterín, David Gaytán, Ramón Xirau, Agustín Basave Fernández del Valle, Leopoldo Zea, Raymundo Morado Estrada, Antonio Gómez Robledo, Elí de Gortari, Enrique Dussel. De los literatos recuerdo a Carlos Fuentes, Carlos Montemayor, Víctor Hugo Rascón Banda –quien incluso fue amigo de mi familia- Enrique Macín Rascón, Fernando García Núñez, Antonio Alatorre Chávez.

También estreché la mano de José López Portillo y Pacheco cuando fuimos invitados los mejores estudiantes de México a un desayuno en Los Pinos: a Carlos Salinas de Gortari hice lo propio en su primera visita a Chihuahua como candidato a la presidencia. 

Del top three del futbol mexicano conocí, saludé, firmó una camiseta y me concedió una entrevista Cuauhtémoc Blanco. Dicen los que saben que esa triada la complementan Hugo Sánchez y Rafael Márquez. 

Apunte también a Rafael Loret de Mola, Sergio Sarmiento y Julio Scherer (ah, no, a don Julio no). Claro que conocí al Papa a la distancia, como millones de personas. Y por supuesto que me faltan muchísimos nombres y que es muy modesta pero si se toma en cuenta que es la de un humilde profesor universitario provinciano no está tan mal. A otros muchos los conozco en conferencias o en sus libros. Pero no con los criterios establecidos.

Lástima que TODOS los enlistados no tengan ningún valor porque se formaron en la era de los conservadores y neoliberales. 

Pero indudablemente los más importantes son Amaury Soto y Alexandra Soto, con quienes he convivido tres décadas más o menos.

Mi álter ego envía un caluroso abrazo a mi compañero y amigo Benito Aguirre Sáenz, quien me pidió un saludo por esta columna ¡Servido!