Opinion

Primero la ciencia, después la política

«La ciencia es el gran antídoto contra el veneno del entusiasmo y la superstición».- Adam Smith

Carmen Urías

viernes, 22 mayo 2020 | 05:00

Se acerca el regreso a la “nueva normalidad” pero no desaparece el COVID19. Por ello, debemos pensar cómo vamos a vivir con este virus mientras se produce la vacuna y, en su momento, tengamos acceso a ella. 

Hasta ahora los pronósticos científicos dicen que, mientras la pandemia no esté controlada, debemos continuar con las medidas de higiene, protección y sana distancia. En su caso, regresar a las actividades de “antes” con careta, cubrebocas, con poca afluencia de personas en oficinas y centros comerciales. La precaución no debe irse, porque insisto, el virus sigue aquí. 

Pero mientras definimos y nos mentalizamos para regresar con esas limitaciones. Analicemos un ejemplo, para saber cómo podría actuar el gobierno para que en “la nueva normalidad” logre tener un control sobre la propagación del virus.  

Sabemos que el COVID19, es agresivo con aquellos que tienen una enfermedad crónico degenerativa, como diabetes y obesidad. ¿Qué podría implementar el gobierno para debilitar esa situación en los habitantes? ¿Ser enérgico con el tema de la alimentación? ¿Bombardearnos con spots y campañas de comunicación que alerten a la sociedad para crear consciencia de lo débiles que son ante el virus?

Con ese ejemplo, es fácil darse cuenta que no hay voluntad gubernamental que alcance cuando sus habitantes no quieren poner de su parte. La gente cambia hábitos, cuando quiere.

El gobierno tendrá que ponerse estricto con algunas medidas, aunque tengan un costo político electoral, para evitar que se propague el virus y mueran más personas. Si es que de verdad les interesa controlar y resolver el problema. La acción de las autoridades debe planearse desde un objetivo claro: primero la ciencia, después la política. 

Por otro lado, esta pandemia, exige controlar los sistemas de salud. El registro de habitantes con enfermedades crónico degenerativas y personas con riesgo de contagio extremo, debe existir de manera puntual. Urge el monitoreo gubernamental para llevar el verdadero control de las estadísticas. Como lo dije hace semanas: necesitamos la verdad. 

Ante la nueva normalidad, la prioridad que se acentúa es la economía. Pero, ¿cuánto cuestan los trabajadores enfermos? ¿Acaso generan riqueza? Es una decisión precipitada “volver a la normalidad”. Implementar medidas relajadas puede llevarnos no sólo a la mortalidad de los habitantes, sino al colapso de la gobernabilidad y de lo que tanto importa: la economía. De ahí que el dúo “empresas y gobierno” deban caminar de la mano para evitar mayor desempleo. 

Lo fuerte, lo complicado y lo doloroso, apenas comienza en nuestro país y en nuestro Estado.

La "nueva normalidad”, no debe hacernos relajar medidas de higiene y precaución, porque al confiarnos, sólo aumentará el número de contagiados y de muertos. Una verdad es evidente hoy en día: “lo peor que puede pasarte hoy, es caer en un hospital por la razón que sea”.

Sí, debe mantenerse la desconfianza ante “la nueva normalidad”; el COVID19 no se ha ido. ¡Sigue cuidándote! 

La autora es Estratega de Comunicación Política.