Opinion

Profecías para el 2022

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Daniel García Monroy

domingo, 02 enero 2022 | 05:00

Acudí con el famoso hermano Mateo, allá por la colonia Esperanza, por recomendación de un amigo, al que sus buenos augurios le habían enderezado la vida. Con más dudas del escéptico que soy, que con la fe que todo creyente debe tener en los milagros del misticismo, esperé paciente mi cita. El lúgubre lugar de su consultorio me recordó las narraciones que he visto y leído de no pocas tenebrosas historias de los buscadores de futuro. La casa de adobe enclavada en una rocosa ladera de agreste cerro, cercana a la pobreza extrema, trajo a mi pensamiento la contrastable lejanía de las lujosas habitaciones de tantos  líderes religiosos, que también persuaden con la esperanza en el reino de los sueños.

Mi propósito no era tanto descubrir mi futuro en este año que inicia, sino si podría conocer algo de lo que le pasará a los personajes más importantes de la política y la fama de nuestro país. De los que sabemos muy poco, pero los vemos y oímos tan diariamente, que en absurdo interés a muchos les importan más que sus propios familiares. 

Así que de entrada al verlo, le disparé a la cara si podía entrevistarlo como periodista. El anciano, investido en una ajada y larga túnica color púrpura, me dio asiento y lo pensó por un momento. Como inicial respuesta me pidió las llaves de mi casa. --Que llevas, me indicó, en la bolsa derecha de tu pantalón--. Sorprendido por la seguridad de su exigencia, saqué las llaves y se las entregué obediente.  Las frotó con sus dos manos en maquinal movimiento, viéndome directamente a los ojos.

--De quién quieres que te diga mis profecías –me aceptó.

--Empecemos por el país mismo, México –le dije para retarlo.    

--Huuumm, vienes a burlarte. 

--No señor, vengo a que me demuestre su trascendente saber, para yo poder creer.

--Pregunta pues, por personajes no por entelequias.

El olor a incienso, que nunca me ha gustado, comenzó a parecerme disfrutable. Pero las veladoras y cirios que mal iluminaban el sombrío cuarto de sucio cemento gris bajo mis zapatos, me seguían intimidando.

--Digamos –le dije nervioso-- que quiero saber sobre qué le pasará este año a nuestra gobernadora chihuahuense Maru Campos.

--Ah, la buena Maru. Bueno, comenzaré por decirte que todo tiene un costo. 

--Lo que sea necesario pagaré por cada respuesta.

--Bien sé lo que traes en la cartera hermano y no te lo voy a robar, pero algo habrás de dejar. 

--Lo que sea que usted necesite, prometí. 

El hermano Mateo entró entonces en trance. Danzó alrededor de su antigua mesa cuadrada de madera. Lo cacarizo de su obscuro rostro y la enorme verruga negra colgante de su puntiaguda barbilla se agrandó en mis lentes junto al misterio. Con los ojos cerrados y los brazos en alto comenzó a profetizar con voz cavernosa:  

--A Maru Campos le pasarán cosas interesantes.  Como todo gobernante perderá en este año parte de su capital electoral. Pagará el costo del ejercicio del poder. Si sus promesas de seguridad pública no se cumplen y la economía no despega con más empleo, sus seguidores comenzarán a dudar de su capacidad. Se casará…

--¡Habrá boda en Palacio!

--Se casará con sus principios y creencias decidiendo cada vez más en soledad.

--Ups, perdón.

--¿Del vulgar ladrón me puede decir algo?

--Morirá…

--¡Fallecerá en prisión!

--Morirá de risa cuando confirme quién lo va acusar y quién lo va juzgar en Chihuahua.

--Se pone usted un tanto sarcástico hermano Mateo.

--¡Calla incrédulo! Y no me desconcentres.

--Con nuestro presidente López Obrador qué ocurrirá.

--Se irá a la chingada…

--¡Perderá la revocación de mandato!

--Se irá a la Chingada, su rancho en Chiapas, a celebrar el triunfo de su ansiada reforma eléctrica. 

--No le digo señor Mateo –me empecé a relajar. 

--¿Quién será su sucesor en Palacio Nacional? 

--Las preguntas deben de ser sobre el 2022, tarugo no soy.

--Ah caray, disculpe usted.

--Pero te diré algo, no será ni hombre ni mujer. Te lo dejo de tarea por si algo conoces de los bíblicos sueños del gran Nabucodonosor y su intérprete el profeta Daniel. 

--No sólo sarcástico sino enigmático, va que va, me está convenciendo don Mateo. 

--¿Calificará México al mundial de futbol en Catar?

-- Por supuesto que claro que sí. Salvo que Televisa y TV Azteca quieran perder millones de millones de pesos en efectivo por sus transmisiones. 

--Ya metidos con los deportes ¿el Atlas volverá a ser campeón?

--Campeón será… dentro de 51 años otra vez.

--¿Qué capo narcotraficante será detenido este año?

--El más idiota de entre el Mencho y los Chapitos. El que más se rehúse a dejar de enviar  metanfetaminas a los Estados Unidos, y no concentre su estrategia empresarial en la sana y productiva cocaína y marihuana legal.

--¿Doña Rosario Robles saldrá de prisión? 

--Saldrá en cuanto suelte la sopa de dónde fue a parar el dinero de la estafa maestra.

--¿La pandemia terminará?

--Terminará cuando le entiendan a López Gatell, y dejen de creer que el cubrebocas vuelve inmune a la gente. 

-- ¿El INE hará la consulta de revocación?

-- Más de a fuerzas que de ganas, pero la mal-hará, esperando que la gente no salga a votar.

--¿El PRIAN ganará algo este año?

--Ganará el dinero que le quieran invertir los empresarios despechados que odian a López Obrador, con el señor X a la cabeza y la Coparmex de lamentable comparsa. 

--¡Basta ya de tantas preguntas! Soy chamán no intelectual neoliberal.

--Usted perdone don Mateo, y muchas gracias por haberme iluminado. 

Cuando me paraba para retirarme y el nigromante me devolvía mis llaves, de su ancha manga izquierda cayó mi negra cartera, sin saber cómo ni cuándo la había sustraído de la bolsa trasera de mi pantalón.     

--Caramba don Mateo, cómo hizo esto, le cuestioné azorado.

--Ah, amigo mío, ese truco lo aprendí en mis inicios, cuando comencé como mago-ventrílocuo en un congal allá por la antigua central camionera, el Corsario se llamaba si no mal recuerdo.

Revisé que sólo faltaran los pocos billetes que llevaba, como parte del pago acordado, y salí apurado. 

Agradeciendo a todos los dioses haber sabido contener la natural curiosidad por el mío futuro. Con la certeza puesta en que este 2022 será el mejor año para todos. ¡Que la felicidad se reparta este año de a poquito, pero día tras día, entre todos los amables lectores!