Opinion
Editorial

Próximas elecciones en Chihuahua: un reflejo del corralismo vs AMLO

El gobernador y el presidente tienen ideas muy diferentes en cuanto al rol del Gobierno

El Diario

lunes, 17 mayo 2021 | 06:15

El gobernador Javier Corral Jurado y el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) tienen ideas muy diferentes en cuanto al rol del Gobierno. Desafortunadamente, esta tensión entre Federación y Estado le ha costado mucho a los chihuahuenses.

Mientras que Corral se cansó de volar con lujos en jet y helicóptero con factura al erario durante todo su mandato, AMLO ha sido fiel a su política de austeridad, viajando en vuelos comerciales.

López Obrador se ha mezclado entre el pueblo, mientras que Corral –quien durante toda su campaña prometió ser ahorrativo–, ya encumbrado, se ha dedicado a jugar golf en los lugares más exclusivos, a promover sus campañas mediáticas, a vacacionar y a grillar, en lugar de trabajar.

Durante su mandato, Corral siempre priorizó sus ambiciones políticas sobre cualquier cosa, como cuando se integró al bloque de mandatarios que formaron la “Alianza Federalista” –grupo integrado por diez gobernadores rebeldes, quienes han sido criticados como “separatistas” por oponerse a las políticas de AMLO–, o cuando el conflicto por el agua de las presas de Chihuahua. Ambas decisiones del gobernador afectaron negativamente las relaciones entre el Estado y la Federación.

Esta tensa separación política finalmente le ha costado millones en fondos federales a Chihuahua.

Aunque no lo acepten, el bloque de los gobernadores rebeldes –del cual forma parte Corral– intentó dividir al país políticamente para debilitar la fuerza del presidente y de Morena en las próximas elecciones. El bloque de la “Alianza Federalista” está conformado principalmente por gobernadores panistas del norte de México, aunque también lo integran un par surgidos de otros partidos y un independiente.

El principal reclamo de los gobernadores rebeldes hacia AMLO ha sido el de recabar más fondos federales y privilegios fiscales para sus estados.

La propuesta no es mala, el problema es cómo se politizó. Más allá de la demagogia de sus integrantes, la realidad es que, políticamente, el país ya se encuentra muy polarizado y cualquier propaganda será explotada estratégicamente en favor de sus líderes y grupos de interés.

Pero si pasamos por alto este escenario político, creemos que, en las próximas elecciones están en juego principios más básicos: Uno, por ejemplo, es el estilo de gobierno de AMLO, un presidente íntegro, austero, honrado y abierto a los medios –que ya con eso dejó atrás a muchos expresidentes–, mientras que el otro es un estilo de gobernar altamente elitista.

Javier Corral Jurado se la ha pasado todo su período grillando, demandando a sus opositores y contrincantes políticos, oprimiendo a los medios críticos, reprimiendo protestas violentamente, violando los derechos de ciudadanos comunes, jugando golf, yéndose de vacaciones, visitando lugares lujosos y aprovechando los aviones del Estado para volar a todos lados.

Las ideologías del presidente y del gobernador son claramente diferentes, y en la política así es, pero creemos que el mandato de Corral ha atentado contra el pueblo y contra la democracia de Chihuahua.

Corral ha utilizado su envergadura para ampliar sus ventajas políticas en lugar de ponerse a gobernar, tratando de imponerse –denunciamos– por medio de la intimidación, en poderes que claramente separa la Constitución, como lo son el Poder Judicial, el Legislativo y, como podemos corroborar, hasta intentó controlar y manipular a los medios independientes.

Las próximas elecciones en todo México serán un termómetro político decisivo. Pero para Chihuahua, la próxima relación del Estado y la Federación será un factor importantísimo, considerando la deplorable situación financiera y económica en que Corral deja la entidad.

En Chihuahua también los electores calificarán o descalificarán dos estilos e ideologías de gobierno muy opuestas: Corral vs AMLO.