Opinion

Qué ganamos y qué perdimos con el "No"

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Daniel García Monroy
domingo, 01 diciembre 2019 | 05:00

Pues nada, que el pasado domingo el "No" (¿morenista?) superó al "Sí" blanquiazul. Así que mi pronóstico erró en toda su irónica línea –gracias a Dios. Vaya pues una disculpa y una felicitación a los jóvenes triunfantes en este primer “affair” ciudadano contra el poder municipal, de bochornoso presupuesto publicitario mal gastado en su oscuro proyecto de “Iluminemos Chihuahua”.

Pero la intrigante pregunta es ¿qué demonios pasó? ¿Ya no sirve para nada la publicidad política en los tradicionales medios de comunicación? ¿Los millones de pesos del erario público que “invirtió” el municipio en spots televisivos, radiofónicos, y banners y banners en portales noticiosos de internet a favor del Sí, fue a dar a fondo totalmente perdido? El fenómeno es más que interesante. 

Resulta que ahora el pensante ciudadano chihuahuense ¿ya cree y respeta más a las libertinas redes sociales para definir sus decisiones en las urnas, que a los mensajes repetitivos hasta el cansancio en los otrora poderosos y manipuladores “mass- media”? ¿Existirá ya un mental hartazgo ciudadano inteligente para actuar en contra de todo lo que anuncian y provenga --pagado con impuestos—de los gobiernos? ¿Los comerciales de los políticos ya son totalmente contraproducentes? Ojalá. Cómo no desearlo cuando uno ve al repulsivo nuevo dirigente del PRI nacional, repetir cínicas mentiras sin vergüenza alguna –bendito control remoto. Lo que es cierto es que Chihuahua vuelve a ser laboratorio de análisis electoral, punta de lanza en el país. Enhorabuena.

Pero a ver, primero perdió el IEE, pues comprobó que es un organismo burocrático inútilmente costoso en años no electorales. Demostró que no tiene la capacidad de convocatoria ciudadana necesaria para lograr que ni siquiera el 10 por ciento de los electores chihuahuenses salgan a votar un domingo cualquiera en algo que les concierne y les afecta directamente. Solitos se dieron un balazo en el pie al apresurar su primer plebiscito. Mal se vieron poniendo en riesgo el vital factor legal de la decisión vinculante; lo más importante en la peligrosa ley de participación ciudadana, para que los gobernantes obedezcan la voz y la decisión mayoritaria del pueblo.

Y luego la duda cabe: ¿Se puede establecer que Morena tiene una red electoral tan bien estructurada para movilizarla disciplinadamente sin acarreos ni compra de votos en un plebiscito? ¿Los chavalos combativos, pero inexpertos políticamente, y sus incipientes organizaciones sociales, son realmente alfiles de los difuminados y enemistados liderazgos morenistas en nuestro estado? ¿Activaron a los pensionados, becados y aprendices agradecidos, en contra de los adversarios de su gran benefactor López Obrador? Difícilmente alguien podría asegurarlo sin pruebas fehacientes. 

Los números son sorprendentes. En sectores electorales tradicionalmente panistas el No venció, por poco margen, pero Maru perdió, abandonada por sus propios correligionarios. “Fracking” panista que evidencia que su candidatura a la gubernatura está en peligro real; aún y cuando justo es reconocer que su trabajo no ha sido tan, tan malo. En más de una encuesta nacional la alcaldesa capitalina, está ubicada entre los cinco primeros munícipes del país mejor evaluados. ¿Se dejó llevar por malos asesores a esta lamentable trampa política en su ascendente carrera? ¿Duerme Maru Campos con el enemigo a cuestas?   

Lo que verdaderamente perdió con el No, fue la visión de la derecha de menos gobierno y más empresarios ansiosos de dedicarse a las responsabilidades de las autoridades municipales. Derrotada fue la estrategia panista de entregar cada vez más servicios públicos a empresas privadas cuyos dueños se enriquecen con el ineludible pago a perpetuidad de los contribuyentes. La fabulosa concesión pro-empresarial como fin último de sus políticas públicas, escondida siempre en sus campañas electorales. 

Llegamos al poder, para no poder con nuestras responsabilidades constitucionales. Cada servicio público municipal es un lastre para nuestros gobiernos. Por tanto a la ley que nos obliga a brindar y mejorar los servicios públicos le podemos dar la vuelta con las benditas concesiones, (benditas para los beneficiarios, claro está). La oportunidad del contrato civil-financiero por encima de la Constitución. Concesiona, firma y desmárcate. 

Lo mejor del proyecto Iluminemos Chihuahua, fue enseñarnos en su diagnóstico el cómo se ha abandonado el alumbrado público de la capital desde hace más de cuatro décadas, es decir, por más de una docena de ayuntamientos tricolores y ¡blanquiazules! -De que la perra es brava hasta a los de la casa muerde-.

Y al final, las preguntas son: Si nuestra histórica pérdida de luz urbana en nuestra querida ciudad capital, seguirá creciendo en los próximos años. En cada lámpara amarillenta y antigua aluzando de día en postes lejanos, hasta que se funde, para apagarse de noche y sumar a nuestra inseguridad cotidiana. Si alguien sabe el por qué del irracional fenómeno del gasto inútil de energía diaria, del que ninguna autoridad federal-estatal-municipal es responsable. Si nadie podrá en un futuro cercano emprender el proyecto de convocar a alumbrar las calles (de por lo menos una colonia de proyecto-piloto), desde nuestras fachadas de casas con baratos aparatitos chinos de mejor luz led de energía solar, es decir sin mayor costo mensual o anual. Una bienaventurada idea de jóvenes tec-millennials-greenpeace, para iluminarnos ecológicamente, para salvarnos de nuestros políticos-concesionarios-oscuros; para poder decir algún día: hágase la luz desde la comunidad… y que la luz se haga.