Opinion

Que se haga la luz en Chihuahua

.

Manuel Narváez Narváez
viernes, 15 noviembre 2019 | 05:00

El próximo domingo 24 de noviembre habrá votación para aprobar el proyecto “iluminemos Chihuahua”, o para rechazarlo.

Ya que fueron zanjadas las dudas sobre el requisito para vincular el resultado del plebiscito tal como lo señala la Ley de participación ciudadana, si es que participa al menos el 15% del listado nominal electoral, lo que se decida en las urnas tendrá legitimidad y validez.

Cuando digo que vamos a estrenar la Ley es porque en anterior oportunidad, la que buscaba votar la permanencia del gobernador en su cargo, fue desechada por la autoridad electoral, sin más ni más.

Para efectos de conocer los argumentos de los promoventes del plebiscito, es decir la agrupación Wikipolítica y otras siglas del mismo corte, y de los impulsores del proyecto, el Ayuntamiento de Chihuahua, el pasado martes 12 noviembre se llevó a cabo un foro/debate organizado por el IEE, en el auditorio de la Facultad de Derecho.

Confieso que me agradó la participación de jóvenes en la toma de decisiones de su comunidad. Al margen de sus inclinaciones partidistas, el simple hecho de inmiscuirse y preocuparse por la transparencia en el gasto y la inversión pública, habla muy bien de ellos.

Me gustó el ímpetu y la manera en que los jóvenes dieron lectura a sus posicionamientos; no se arredraron frente a los funcionarios municipales con extensa trayectoria en la administración pública y el debate parlamentario, como es el caso de César Jáuregui Moreno, secretario del Ayuntamiento, quien llevaba la batuta por el lado de los que están a favor.

Reconozco sinceramente el talante de quienes integran la agrupación Wikipolítica, y porque trajeron reminiscencias de mis andares en la Facultad de Derecho y de la FCA, de mediados de los 80s y principios de los 90s. Por supuesto que en esos ayeres no existían condiciones de libertad para abordar de manera abierta este tipo de temas.   

Al tenor de este entusiasmo expreso que la información ofrecida por los funcionarios del gobierno municipal de Chihuahua, despejaron algunas dudas que tenía sobre el particular. Había leído algunos textos del proyecto y declaraciones de ambos bandos, así como posicionamientos de la clase política, pero esas posturas me parecían más con ánimo de descalificar que de informar, argumentar y convencer.

Sé que este espacio es insuficiente para abordar a plenitud los pormenores del proyecto, pero sí me quedó claro lo esencial y lo medular. Estoy de acuerdo en la necesidad de avanzar en este tema. Sin temor a equivocarme y sin menospreciar los argumentos de quienes optan por la negativa, yo sí creo que es oportuno, válido y legítimo encarar las deficiencias y consecuencias del alumbrado público de la capital.

Para mí, el costo de 6 mmdp a pagarse en 15 años por la sustitución de más de 81 mil lámparas (70% de vapor de sodio) a tecnología LED, así como la instalación de 200 nuevas subestaciones, cambios de un % de postes, introducción de cientos de kilómetros en cableado nuevo y el mantenimiento del sistema y su funcionamiento, es brindarle a los ciudadanos y automovilistas mejores condiciones de residencia.

Me queda claro que los 240 mdp anuales que hoy se destinan para el pago del servicio de energía pública y mantenimiento, no compromete las finanzas del Municipio de Chihuahua. Por el contrario, el proyecto permite terminar con el costoso mantenimiento, que aumenta cada año por el ajuste de la inflación y el deterioro de la vieja tecnología.

Los recursos para inversión en dicho proyecto no saldrían de las arcas municipales, sino que la haría la empresa ganadora de la licitación pública, que no de asignación directa como sí lo hacen el gobierno federal y el estatal en obras multimillonarias. El gobierno municipal seguiría pagando lo mismo como hasta ahora, más la actualización inflacionaria.

Debo mencionar que existe una oposición mezquina por parte de algunos personajes que están enfocados en llamar la atención y obtener raja política, es decir, no tienen ningún interés por las próximas generaciones. Esto es demagogia pura porque están pensando en las próximas elecciones del 2021.

Estoy convencido que este proyecto no es la panacea ni el más importante para contener los elevados índices de inseguridad que afectan en gran parte del país, del que Chihuahua estado no escapa, pero sí contribuye a mejorar las condiciones para vivir en esta capital, sin desestimar la urgencia de atender el gravísimo deterioro de calles y avenidas.

Creo, así como el Gobierno de la República impulsa proyectos de gran envergadura como el aeropuerto en Santa Lucía, la refinería en Dos Bocas y el Tren Maya, el gobierno municipal tiene el mismo derecho de impulsar el proyecto “Iluminemos Chihuahua”, porque es una necesidad apremiante y de beneficio social. 

Si existiera un real federalismo y los recursos públicos se invirtieran inteligentemente, es decir, apoyar, sí, a los adultos mayores, a los estudiantes y al campo (lo cual comparto), pero también compartir el presupuesto federal y estatal para fortalecer a los municipios; no estaríamos pasando por estas desavenencias.

A punto de finalizar el año los mexicanos y chihuahuenses estamos más divididos que nunca. Vaya, hasta en las familias es notorio las diferencias, que no discrepancias, y todo por el lenguaje y calificativos políticos. Yo quiero abonar a la concordia y a la congruencia, con más razón por estas fechas que se avecinan.

Dicho lo anterior, con conciencia y convicción, igual como lo hice públicamente en el 2018 por ya saben quien, el 24 de noviembre votaré Sí por la iluminación de Chihuahua.

Es cuanto.


Email: [email protected]