Opinion

¿Quién gana con un ejército débil?

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Nicolás Juárez Caraveo

domingo, 18 octubre 2020 | 05:00

"El narco rebasó al ejército en Ciudad Juarez", fue la última declaración del entonces Secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos Zepeda, al pisar la frontera, donde por cierto el gobernador de Chihuahua, Javier Corral Jurado lo dejó plantado y no apareció en la visita oficial de lo que era el ocaso de la administración de Enrique Peña Nieto, ya para ese entonces, octubre del 2018 Andrés Manuel López Obrador como presidente electo empezaba a mover sus piezas para la naciente administración.

Hoy, quien fuera la cabeza del Ejército durante seis años se encuentra detenido en los Estados Unidos con la acusación de apoyar al narcotráfico, muy insignificante por cierto, cuando durante su mandato crecieron exponencialmente muchos otros cárteles de la droga y con el poder que tenía, pudo "apadrinar" a quien quisiera... entonces, ¿porqué esa acusación tan frágil?

Regresando a su última visita a la entidad, sus palabras sonaron en el desierto: "vamos a apoyar con los efectivos que tenemos porque la cobija ya no da para más", al hablar sobre el apoyo en materia de seguridad, luego de más de 10 años de patrullaje de los elementos del ejército en las calles de Chihuahua.

En aquel entonces, 2018, una vez más el Gobierno del Estado hizo la petición para apoyar en labores de vigilancia y seguridad en las calles de Ciudad Juárez, ante la creciente ola de violencia y que la ha catalogado como una de las ciudades más inseguras del mundo.

Si se quiere documentar lo que ha sido la labor del ejército en las calles en la lucha contra el narcotráfico sin duda hay que referirse a la frontera, a Ciudad Juárez, donde hay que decirlo empezó el declive de lo que siempre fue una de las instituciones más fuertes del gobierno mexicano: el Ejército Mexicano.

La detención de Cienfuegos viene a poner el clavo al ataúd del Ejército Mexicano, que pareciera que muchos quisieran ver desaparecido, con una imagen cada día más negativa.

Ahora bien, la gravedad de los delitos, no por el impacto que supuestamente tiene el cártel que dicen que protegía, sino por su carácter inédito y que confirma el grado de descomposición y corrupción no sólo golpea a la deteriorada imagen de la administración de Enrique Peña Nieto, sino también del actual presidente, Andrés Manuel López Obrador, a quien el gobierno de los Estados Unidos una vez más le gana el mandado.

Todo lo que ha alcanzado a decir el presidente es que esta detención es un ejemplo de la descomposición del régimen que terminó con su llegada... peor no habla de lo que él mismo y sus seguidores han hecho para desprestigiar y vapulear al mismo ejército.

Ahora bien, el golpe a esta institución le cae de nueva cuenta como "anillo al dedo" a la Cuarta Transformación, que también se ha encargado de desvirtuar el trabajo de esta noble institución y que quiere desparecer con la llamada Guardia Nacional.

Hay que recordar, que con la creación de esa Guardia Nacional hubo un fuerte desgaste, cuando la intención de fondo es tomar el control del ejército como la mano dura del gobierno.

Para el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador es la única opción para que el gobierno retome el control en las calles, y tomó el control directo de una organización pública que se había mantenido al margen de los movimientos políticos y sociales.

Aunque ha transitado de manera "tranquila", la Guardia Nacional mantiene fuertes reclamos por su actuar, recuerden el último caso en la entidad con la muerte de Jessica luego de participar en las manifestaciones de agricultores por la guerra del agua.

Sigue el reclamo de los derecho-humanistas que puntualizan que no se imponen límites claros a las funciones de seguridad pública desempeñadas por las Fuerzas Armadas requeridos bajo el derecho internacional y que simplemente no se deben involucrar en acciones propias de la persecución de delitos y administración   de justicia.

Así que la excusa de que sólo el Ejército Mexicano puede con la delincuencia organizada quedó echada a tierra con esta acusación al quien en su momento dirigió al Ejército Mexicano, y el uso de las fuerzas armadas de manera indiscriminada y sin control ha traído graves problemas.

Al vacío se fueron las palabras de Salvador Cienfuegos en su despedida: "Aunque deje la tropa seguiré siendo soldado, seguiré siendo su compañero"... hoy creo que ninguno desea que sea señalado como su amigo.