Opinion

Racismo

“El hombre es un lobo para el hombre”. Hobbes

Teporaca Romero del Hierro
domingo, 11 agosto 2019 | 05:00

La intolerancia alimenta políticas de odio, que a su vez, avivan la discriminación, la xenofobia y el racismo en todas las regiones del mundo, las comunidades del Siglo XXI son pluriculturales, democráticas, tendientes a respetar los derechos humanos, donde la barbarie racial hubiera quedado en el pasado, por desgracia la realidad demuestra lo contrario, a pesar de los esfuerzos de organismos oficiales internacionales, activistas y organizaciones de la sociedad civil que llaman a la paz y al respeto mutuo, la humillación y los actos de terrorismo racial cada vez son más frecuentes y de mayor brutalidad. 

El racismo es un acto de discriminación que se realiza ante una persona o un grupo bien por razón racial o étnica, donde ciertos individuos se consideran superiores y rechazan a todo aquel que no sea de su grupo, incluye la creencia de que las diferencias genéticas o hereditarias producen una superioridad inherente o inferioridad de un grupo ético hacia otro. Es decir, se dirige contra un individuo o grupo en una posición menos privilegiada;no sólo se refiere a las actitudes sociales hacia un grupo determinado, de raza o etnia , sino también a las estructuras sociales y las acciones que oprimen, excluyen o discriminan a tales individuos o grupos; el racismo lo podemos ver en las leyes discriminatorias, como la segregación residencial, la desigualdad de oportunidades a nivel económico, educativo o de salud.

Ante tiempo convulsos, el Papa Francisco ha dicho: “vivimos en tiempos en los que parecen volver a tomar vida y propagarse sentimientos que para muchos se habían superado, sentimientos de sospecha, miedo, desprecio e incluso odio hacia personas o grupos considerados diferentes por su pertenencia étnica, nacional o religiosa y, como tales, considerados no suficientemente dignos de participar plenamente en la vida de la sociedad. Estos sentimientos inspiran con demasiada frecuencia verdaderos y actos reales de intolerancia, discriminación o exclusión, que atentan gravemente contra la dignidad de las personas afectadas y sus derechos fundamentales, incluido el derecho a la vida misma y a la integridad física y moral”.

Por su parte, Antonio Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas, En un discurso ante una comisión de la Asamblea General de la ONU,  alertó:   ”la discriminación racial y la xenofobia registra un aumento muy preocupante, en el último año… todos debemos hacer un mayor esfuerzo por remediar las fisuras y la polarización que son tan frecuentes en las sociedades actuales, debemos fomentar  la comprensión mutua e invertir para lograr que triunfe la diversidad, y debemos manifestar nuestra oposición y rechazo a las personalidades políticas que aprovechan las diferencias con fines electorales”. 

Estos discursos de odio racistas se han dirigido particularmente a migrantes sin importar su estatus de residencia, indocumentados, refugiados, solicitantes de asilo y minorías étnicas. 

Las expresiones de odio racista siguen difundiéndose en medios de comunicación e internet, por lo que Nourredine Amir, Director del Comité para la Eliminación Racial de la ONU llamó a los Estados miembro a tomar medidas preventivas a través de programas educativos y promover la tolerancia y el entendimiento, dijo: "En última instancia, se requiere el refuerzo de la legislación penal y los Estados deben condenar enérgicamente todas las expresiones de discurso de odio racista y los delitos de odio y llamar a cuentas a los responsables".

El resurgimiento de organizaciones extremistas, promueven e incitan el odio racial y el populismo nacionalista, en diversos foros, la experta Tendayi Achiume afirma que "La década pasada ha sido testigo del resurgimiento del populismo nacionalista. Y aunque alguna vez las políticas racistas, xenófobas e intolerantes fueron confinadas a plataformas extremistas ahora se han convertido en la corriente principal".

Alertó que las ideologías populistas nacionalistas de superioridad racial y prácticas de exclusión discriminatoria e intolerancia han echado raíces profundas, alentadas por partidos políticos y funcionarios que buscan beneficios electorales, en los casos más desgarradores, este discurso excluyente e intolerante ha alimentado la violencia mortal.

El populismo nacionalista se define como la intención de crear o ampliar las divisiones sociales entre las elites y el “pueblo”, generalmente visto como explotado o abandonado por líderes que no responden a los intereses populares o están corrompidas, en sus variantes más peligrosas, el populismo nacionalista presenta una visión excluyente del "pueblo", en que se olvidan minorías sexuales y mujeres. Esta ideología promueve "valores tradicionales" que alientan normas patriarcales y heteronormativas.

Entre estos líderes populistas nacionalistas, se encuentran Norbert Hofer (Austria); Milos Zeman (República Checa), Marine Le Pen (Francia), Viktor Orban (Hungría), Geert Wilders (Holanda), Robert Fico (Eslovaquia), Nigel Farage (Reino Unido) y Donald Trump (Estados Unidos).

Las comunidades cibernéticas funcionan a menudo como centros de reunión de grupos que defienden la superioridad y la intolerancia racial, alentados por el anonimato. 

Según especialistas, existen 18 tipos de racismo: biológico; sexual; cultural; por color de piel; por discapacidad; por la diferencia de religión; por la clase social; por la inclinación sexual;internalizado (personas de color interiorizan los mensajes negativos que han captado y llegan a sentirse avergonzados de sí mismos por ser diferentes); especial; institucional; a la inversa (trata de dirigir las conductas racistas hacia aquellas personas que no están acostumbradas al racismo). 

Racismo sútil (las víctimas pueden sentirse discriminados o rechazados por camareros, vendedores en las tiendas, etc.); colorismo; xenophobia; Ageism (Discriminación por edad); racismo sin saber/no intencional (por ejemplo, poner una imagen de un chico negro en un bote de chocolate y una imagen de un chico blanco en un bote de chocolate blanco); racismo aversivo (consiste en evitar ciertas interacciones con otros grupos étnicos por las evaluaciones negativas que tenemos sobre ellos en nuestra mente).

Practicar la tolerancia no significa renunciar a las convicciones personales, significa que toda persona es libre de opinar, vivir sus convicciones personales, respetando la ley y la paz social, significa aceptar el hecho de que los seres humanos, naturalmente caracterizados por la diversidad de su aspecto, su situación, su forma de expresarse, su comportamiento y sus valores, tienen derecho a vivir en paz. Me apego a lo dicho por el Santo Pontífice: “Todos estamos llamados, en nuestras respectivas funciones, a cultivar y promover el respeto de la dignidad inherente a toda persona humana, empezando por la familia el lugar en el que se aprenden desde muy temprana edad los valores de compartir, de la hospitalidad, de la hermandad y solidaridad, pero también en los diversos contextos sociales en los que operamos”. Sumemos voces de conciencia.