Opinion

...Reforma electoral, un freno al dispendio.

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Hector Garcia Aguirre

martes, 08 noviembre 2022 | 05:00

"Estoy en desacuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo." Evelyn Beatrice Hall, escritora inglesa (1868-1956), biógrafa de Voltaire

El fin de semana apareció una publicación pagada de algunos miembros de Coparmex en contra de la reforma electoral, y digo algunos porque no todos los asociados a esa organización patronal estarán en contra de la iniciativa, es más, me atrevo a decir que la mayoría la aplaude, puesto que va en contra de lo que ellos siempre han censurado: el derroche de recursos públicos. 

La reforma electoral, en mi opinión, tiene dos vertientes: fortalecer la vida democrática del país y disminuir el despilfarro.

Disminuir de 500 a 300 diputados representa un ahorro de miles de millones de pesos que bien pueden invertirse en educación, salud e infraestructura. 

Da lo mismo tener 500, 300 o 100 diputados, el resultado es exactamente el mismo: leyes mal hechas que luego van a parar a la Suprema Corte de Justicia de la Nación en revisión, dispendio de recursos para campañas de sus partidos, darse la gran vida de ricos en hoteles de lujo y restaurantes de postín, viajes aéreos en VIP, turismo nacional e internacional innecesario, y un largo etcétera de gastos a costa de nuestros recursos. 

El rechazo de la población hacia los legisladores es evidente, según una encuestadora de renombre internacional, en un ejercicio reciente, el ejército sigue conservando el nivel más alto de confianza con 8, mientras que los diputados  obtuvieron un 5.7 de calificación. Luego entonces ¿qué sentido tiene estar pagando a 500 de nuestros empleados que ante el pueblo están reprobados? Con 300 es mucho más que suficiente. Tenemos una sobrepoblación representativa en la cámara baja que debemos disminuir urgentemente.

México ocupa el lugar 10 de los 14 países con población de más de 100 millones de habitantes. De esos 14, ocupamos el nada honroso 3er lugar en el número de diputados en naciones con sistema unicameral, sólo superados por Egipto y Etiopía. Es decir, México tiene más diputados que países tan densamente poblados y/o ricos como Japón, Rusia, Brasil, Filipinas, Bangladés, Indonesia, Nigeria, Pakistán, Estados Unidos e India, incluso que China, el país más poderoso de la tierra.

Por cuanto hace a los senadores, me parece que la reforma se quedó corta, con 2 senadores por entidad federativa es más que suficiente. En este rubro, en una lista de los 12 países más poblados del mundo, con sistema bicameral, México ocupa el 4o lugar con el número de senadores, sólo superado por Egipto, Japón y Rusia, pero por encima de Etiopía, Nigeria, Indonesia, Pakistán, Brasil, Estados Unidos, Filipinas e India.

Con la disminución de legisladores viene en cascada una reducción considerable en el presupuesto de egresos del Congreso en asesores, viáticos, servicios, equipos de cómputo, vehículos, consumibles, servicio médico, y un largo etcétera. 

Solamente en salarios de los 200 diputados que se pretenden desaparecer nos estaremos ahorrando unos 4,247 millones de pesos al año.  

De ahí que no veo el porqué algunos empresarios se aferran a mantener una cantidad tan desproporcionada de diputados y senadores, cuando representan un gasto innecesario que bien puede ser destinado a satisfacer necesidades verdaderamente prioritarias. 

Desafortunadamente los políticos han llegado a un grado tal de desfachatez que al parecer no les importa el bienestar de los mexicanos, sólo vivir como nuevos ricos 3 o 6 años y salir de su encargo sin problemas económicos.

La desaparición de los órganos electorales locales generará otro ahorro sustancial de unos 12,000 millones de pesos, cantidad nada despreciable para atenuar las grandes necesidades nacionales. 

La implementación del voto electrónico agiliza el proceso de votación y cómputo, pero lo más importante para la economía nacional, representa un ahorro de por lo menos unos 8,000 millones de pesos por cada proceso electoral. 

La oposición tergiversa deliberadamente la intención de la iniciativa: El INE no desaparece, sólo se transforma en INEC (Instituto Nacional de Elecciones y Consultas).

Molesta al rancio conservadurismo que los consejeros del INEC sean electos mediante el voto popular y que su número sea menor con el que ahora se cuenta. Lo mismo harán 7 que 11, ya ven lo que sucedió con Zedillo, que de un plumazo redujo la SCJN de 26 a 11 ministros. Por cierto ¿dónde estaban en ese momento los ahora seudodefensores de las instituciones? 

Disminuir el presupuesto a los partidos políticos es una medida urgente, sus dirigentes dilapidan el erario sin ton ni son, dándose una vida de lujos ….¡que ni Obama los tiene!

Reducir la propaganda política en radio y televisión también urge, son mensajes que hartan. Contraerlos es una forma de atemperar la perniciosa contaminación audiovisual que padecemos en tiempos electorales. 

Los dueños del dinero (que también se creen dueños de voluntades) prácticamente están ordenando a los diputados votar contra la reforma, todo porque es una iniciativa del presidente más popular en los últimos tiempos en México (y eso les cala). Ojalá que, en bien de México, los congresistas analicen con toda objetividad la iniciativa, con su aprobación todos saldremos ganando. Que así sea.