Opinion

Reforma electoral: una vuelta al pasado

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Teporaca Romero del Hierro

domingo, 24 abril 2022 | 05:00

“Centralismo ciego, descentralizar es democratizar la vida pública que México tanto necesita”

La reforma electoral del Presidente y sus aliados, amenaza latente al sistema electoral mexicano, de un albazo pretenden borrar 45 años de avances democráticos, eliminar de tajo la voz de las minorías, someter al árbitro electoral, permitir la injerencia de funcionarios públicos en los procesos electorales, simple y llanamente: pretender que el partido en el poder sea la única fuerza política es un retroceso mayúsculo, de consecuencias graves e irreparables.

Expertos coinciden que la democracia mexicana atraviesa por un momento crítico, peligroso, preocupante y desalentador por las propuestas del Ejecutivo y acciones gubernamentales. Jacqueline Peschard, ex consejera electoral, afirmó que el titular del Ejecutivo federal y su partido están lejos de fortalecer a las minorías, "La propuesta quiere debilitar a los partidos, no quiere colocarlos en el centro, debilitarlos, desconociendo la legitimidad de los adversarios y reduciéndolos… Se trata de una reforma que corre en el sentido opuesto a la de 1977, busca una mayor concentración del poder, asestando un duro golpe a la pluralidad al eliminar los asientos de representación proporcional".

Enrique Graue, rector de la UNAM, señaló que las reformas electorales han caminado hacia la pluralidad, donde todos los sectores de la sociedad se ven representados en órganos de decisión, no sólo una parte, "(reformas) en donde las mayorías gobiernen y en donde las minorías siempren tengan posibilidad de ser escuchadas y respetadas".

Recordemos que Jesús Reyes Heroles, destacado político, jurista, historiador y académico, impulsó la reforma política de 1977, asegurando que las mayorías y minorías constituían el todo nacional. 

Una vuelta al pasado pretender que el órgano electoral regrese a manos del Presidente y su partido. Por décadas, AMLO denunció a los cuatro vientos el autoritarismo que prevalecía en el país, donde el único camino a seguir era la democracia plena, representada tanto por las fuerzas mayoritarias y las voces minoritarias como contrapesos a los excesos del poder.

José Woldenberg, ex presidente del IFE, , aseguró que la reforma de 1977 abrió la era del pluralismo, dejando a un lado el autoritarismo ciego, empecinado en construir un país a imagen y semejanza del poder. Evocó a la historia, una vez acabado el sistema monopartidista, el espíritu de las modificaciones legales posteriores fueron para garantizar la autonomía de los órganos electorales y la organización de elecciones libres e imparciales. Las cuales por desgracia para las y los mexicanos están en riesgo. 

Dijo: "De allá venimos y vale la pena no olvidarlo. Todo parece indicar, por desgracia, que desde el Gobierno y de ciertos espacios de la sociedad no se acaba de entender la necesidad y relevancia de los órganos autónomos. Dichos órganos no han sido fruto ni de la necedad ni de la ocurrencia de algunos, sino la respuesta a necesidades estratégicas…

Son instituciones del Estado y no oficinas del gobierno…”

La oposición tiene la enorme responsabilidad de conservar con su voto lo construido a través de la lucha democrática, la ruta debiera ser aspirar a esquemas más democráticos, NO a órganos abyectos que construyen elecciones de Estado, México no lo merece. Vivimos tiempos irreconocibles, estancamiento económico que paraliza todas las áreas de progreso, aunado a una violencia inigualable, como para admitir que la ésfera máxima de gobierno sea el protagonista de la “Ley de Herodes”. Sumemos Voces.