Opinion

Regresa el general

Es de mayor importancia para la comunidad que la inocencia sea protegida a que la culpa sea castigada: John Adams

Sergio Sarmiento

miércoles, 18 noviembre 2020 | 05:00

Twitter: @SergioSarmiento

Ciudad de México-- Ayer por la tarde el Departamento de Justicia de Estados Unidos emitió un comunicado conjunto con la Fiscalía General de la República para anunciar que, "en reconocimiento de la fuerte sociedad en la aplicación de la ley entre México y Estados Unidos, y en el interés de demostrar nuestro frente unido contra todas las formas de criminalidad, el Departamento de Justicia. ha decidido buscar el retiro de las acusaciones penales contra el exsecretario [Salvador] Cienfuegos para que pueda ser investigado y, en caso de ser procedente, consignado bajo las leyes mexicanas".

 Esta decisión es inusitada. Las autoridades estadounidenses no han demostrado confianza en sus colegas mexicanos cuando menos desde la tortura y muerte en México, en 1985, de Enrique Camarena, un agente de la Drug Enforcement Agency.

 Independientemente de lo que señaló ayer el Departamento de Justicia, es difícil pensar que el fiscal del caso habría aceptado retirar los cargos contra el general Cienfuegos, secretario de defensa en el sexenio de Enrique Peña Nieto, si sus pruebas hubiesen sido sólidas. La FGR podrá prometer investigar, pero no tiene forma de garantizar una consignación y mucho menos una condena de culpabilidad.

 El general Cienfuegos ha mostrado hasta ahora una gran firmeza en la defensa de su inocencia. Es notable que en octubre haya volado, en un viaje turístico, a Los Ángeles con su familia. Si hubiera esperado el ejercicio de una orden de aprehensión en su contra, o si hubiera cuando menos tenido la conciencia intranquila, seguramente no habría llevado a cabo esa visita. Por otra parte, al presentarse en la audiencia inicial en la corte de Nueva York que lleva su caso, el exsecretario se declaró "no culpable", a sabiendas de que en el sistema judicial de Estados Unidos una declaración de culpabilidad conlleva enormes beneficios. Estaba decidido a defender su nombre, aun ante el riesgo de ser encarcelado toda la vida.

 La acusación contra el exsecretario procede, al parecer, de las declaraciones de cuando menos dos testigos protegidos. Sabemos que estos mienten de forma sistemática, porque si dicen lo que el fiscal quiere oír reciben beneficios importantes. La fiscalía estadounidense ha al parecer filtrado información en la que habla de otros elementos incriminatorios, como unos mensajes de Blackberry, pero no son contundentes. Hablan de un "padrino" que apoyaba a un grupo de narcotraficantes, y que habría estado en algún momento en televisión, pero no hay una identificación certera de que haya sido realmente el general Cienfuegos.

 No se conoce hasta este momento alguna investigación de la FGR contra Cienfuegos. No podemos, por lo tanto, juzgar si hay elementos para procesarlo en México o si simplemente se le dejará en libertad. Lo que sí es claro es que no hay precedentes de que el gobierno de Estados Unidos, cuyo sistema de justicia pretende un alcance universal, haya retirado acusaciones plausibles contra un pretendido narcotraficante.

 He escuchado muchas especulaciones en las últimas horas acerca de los motivos del gobierno de Estados Unidos, porque esta decisión no la tomó solamente el fiscal general, para cancelar los cargos. Hasta este momento la única que me convence es que las pruebas no eran suficientes. Este sería el caso si lo único que hubiese en su contra fueran testimonios comprados.

 

 Acto de respeto

 El canciller Marcelo Ebrard declaró ayer que no ve la liberación del general Cuenfuegos "como el camino a la impunidad, sino como un acto de respeto a México y a las fuerzas armadas de México". Dijo también que el gobierno mexicano había expresado su descontento a las autoridades estadounidenses por la falta de información sobre el caso. Veremos ahora qué acusaciones presenta la FGR.